El Mundo

Día de furia popular en Beirut por la enorme explosión en el puerto

Multitudes enardecidas tomaron ministerios y el premier prometió elecciones anticipadas para apaciguar el descontento generalizado.

Domingo 09 de Agosto de 2020

El primer ministro libanés, Hassan Diab, anunció elecciones legislativas anticipadas, luego de una convulsa jornada de protestas antigubernamentales masivas en Beirut, en las que manifestantes tomaron momentáneamente cuatro ministerios, ante la creciente indignación contra la clase política tras la catastrófica explosión que el martes devastó parte de la capital. Estados Unidos respaldó públicamente a los manifestantes, que en muchas pancartas repudiaron el rol que desempeña Irán en Líbano.

Mientras miles de personas exigían la "caída del régimen" en la céntrica Plaza de los Mártires, epicentro de las protestas en Beirut, el premier anunciaba en un discurso televisado que propondría la convocataria de comicios anticipados como salida a la crisis "estructural" en el país. "Asumimos nuestras responsabilidades y sabíamos que el país estaba en un estado de colapso político, financiero y administrativo", admitió Diab, citado por el diario en francés L'Orient-Le Jour. "Sin embargo, solo podremos salir de la crisis estructura organizando elecciones legislativas anticipadas para producir una nueva clase política", agregó.

El líder del Gobierno, que formó su gabinete en enero pasado tras la renuncia en octubre de Saad Hariri, dijo que enviaría la propuesta mañana y que estaba dispuesto a permanecer dos meses en el poder hasta lograr un acuerdo de las fuerzas políticas. Aún es temprano para saber si el anuncio logrará calmar la furia de los libaneses, hastiados de una crisis económica inédita que desembocó en octubre pasado en un movimiento de protesta contra el sistema político, considerado corrupto e incompetente, pero que perdió fuerza con la pandemia del coronavirus. El trasfondo histórico va más allá de la mala economía: se ve la antigua división religiosa y étnica del Líbano, que en los años 70 llevó al país a una ruinosa guerra civil de la que nunca se recuperó. La presencia de Irán, potencia musulmana shiíta, que respalda con armas al partido y milicia Hezbolá, aumenta el riesgo de otra guerra civil y religiosa.

La explosión del pasado martes, que dejó al menos 158 muertos y cientos de miles de personas sin hogar, reavivó la indignación popular, que se vio reflejada ayer en las calles y hasta tuvo el respaldo de la Embajada de EEUU, que por Twitter justificó los reclamos y recomendó a lo líderes libaneses un "cambio de rumbo" para poner fin a la corrupción. La explosión fue causada por 2.750 toneladas de un fertilizante muy explosivo que habían sido desembarcadas de un buque ruso. El evidente mal manejo del peligroso material desencadenó la ira popular, pese al esfuerzo del presidente Michel Aoun por reavivar teorías conspirativas. El viernes declaró que no descartaba que el estallido lo hubiera producido "un misil".

"No podemos más. Estamos atrapados, no podemos dejar el país, no podemos sacar nuestra plata del banco, el pueblo se está muriendo de hambre, hay más de dos millones de desempleados, y por la negligencia y la corrupción, Beirut fue completamente destruida", lamentó una mujer. Hubo enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes. Según periodistas la policía reprimió con balas reales. Manifestantes dirigidos por militares jubilados lograron ocupar la Cancillería, a la que proclamaron "cuartel general de la Revolución", pero fueron desalojados por el Ejército. También incendiaron la sede de la asociación de bancos, símbolo de la ira popular tras el corralito impuesto por la crisis. Además, tomaron temporalmente los Ministerios de Economía, Medio Ambiente y Energía.

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