El Mundo

Detrás de su simpatía, una mujer siniestra y fríamente calculadora

Jueves 12 de Julio de 2018

Descrita como simpática, sociable y amante de los gatos, pero también como "una persona fríamente calculadora" para la cual la vida de los demás carecía de importancia, Beate Zschäpe constituyó un enigma difícil de descifrar en un macrojuicio que ocupó a Alemania durante los últimos cinco años. El perfil que conocidos e investigadores trazan de esta mujer, que ayer fue condenada a cadena perpetua, llega incluso a ser contradictorio. Zschäpe fue hallada culpable de sembrar el terror desde la clandestinidad y de asesinar entre 2000 y 2007 a nueve inmigrantes y a una policía alemana junto a dos compañeros, que se suicidaron en 2011 al estar cercados por las autoridades. "Soy una persona compasiva y pude ver y sentir la angustia y la desesperación de los familiares (...) Me disculpo por el sufrimiento que causé", dijo en su alegato final, en el que también defendió su inocencia desvinculándose de los delitos que se le imputan. "Por favor, no me juzguen por lo que hicieron otros y por algo que yo no quería ni hice", agregó.

Hija de madre soltera, nació en la extinta República Democrática Alemana (RDA) y vivió con su abuela después de que su progenitora se desentendiese de su crianza. Tras moverse en círculos de izquierda y punks durante su entrada en la adolescencia, con 17 años conoció al ultraderechista Uwe Mundlos, con quien se relacionó y se fue adentrando en el mundo neonazi y radicalizándose. Testigos que declararon ante el tribunal de Múnich que juzgó el caso indicaron que hasta que entró en contacto con el mencionado extremista de derecha jamás mostró un mínimo interés por la política. Posteriormente, junto a Mundlos y al mejor amigo de éste, Uwe Böhnhardt, creó la célula Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), considerada responsable de la ola de violencia ultraderechista más sangrienta ocurrida en Alemania desde la posguerra. La Fiscalía considera probado que Zcshäpe mantuvo relaciones con ambos cómplices y los medios alemanes la apodaron la "novia nazi".

Bajo los alias de Susann Dienelt, Mandy Pohl o Bärbel Bucilowski, entre otros, la terrorista comenzó con sus dos cómplices una vida clandestina que se prolongó durante casi 14 años y que la llevó a mudarse con frecuencia de domicilio. Durante el proceso, la Fiscalía se mostró además convencida de que ella se encargaba de elegir y vigilar a las víctimas y de preparar la logística que necesitaba el grupo, buscando viviendas y un garaje en el que sus dos compañeros fabricaron bombas. Otros de los delitos que se le imputaron fueron atracos a bancos y un ataque bomba en Colonia contra el negocio de una familia iraní. Además, se cree que incendió la vivienda en la que residía con sus compañeros fallecidos para destruir pruebas. Zschäpe estaba presa desde noviembre de 2011 a la espera de ser juzgada.

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