El Mundo

Después de tres semanas de cierre, los bancos griegos vuelven a abrir sus puertas

La crisis griega. La falta de dinero para afrontar una corrida forzó la clausura. Igualmente el “corralito” bancario se mantendrá, aunque bastante atenuado.

Lunes 20 de Julio de 2015

Los bancos griegos prevén largas filas pero no grandes problemas cuando hoy vuelvan a abrir sus puertas por primera vez en tres semanas, aunque los retiros seguirán muy limitados y los controles de capital permanecerán vigentes. Los bancos reabrirán luego del prolongado cierre iniciado el pasado 29 de junio, luego de que se terminaran los fondos de emergencia enviados por el Banco Central Europeo, BCE. Además, hoy los griegos se despertarán con amargas novedades, como la suba del IVA que se votó en el Parlamento como una de las muchas condiciones que impuso Europa para conceder a Atenas un tercer préstamos de emergencia o “rescate”.
  La cautelosa reapertura de bancos y un aumento del impuesto al valor agregado (IVA) sobre alimentos en los restaurantes y al transporte público a partir de hoy apuntan a “restaurar la confianza” dentro y fuera de Grecia, según la agencia de noticias Reuters, después de que el acuerdo de auxilio financiero a cambio de reformas alcanzado la semana pasada evitó que el país cayera en default. Los aumentos al IVA son una de una de las reformas exigidas por los acreedores.
  El primer ministro griego, Alexis Tsipras, está tratando de dar vuelta la página después de que los términos del tercer rescate para Grecia que él aceptó con gran renuencia en Bruselas hace una semana provocó una rebelión en su coalición de izquierda Syriza. El gobierno que acaba de remodelar Tsipras para excluir a los ministros opuestos a las nuevas medidas de austeridad, decretó el sábado la reapertura de los bancos, cerrados desde el 29 de junio. Pero las restricciones a la extracción de efectivo y los controles de capital seguirán en pie, aunque Atenas anunció algunas pequeñas flexibilizaciones. La limitación al retiro de efectivo se fijó en 460 euros semanales, en lugar de 60 euros al día, de manera que los ciudadanos puedan sacar mayores cantidades de dinero de una vez, sin tener que hacer cola cada día frente al cajero. También se permitieron excepciones para los griegos que tengan que pagar servicios médicos o estudios en el extranjero.
   La jefa de la asociación de los bancos griegos, Louka Katseli, llamó a los griegos a colocar su dinero de vuelta en las instituciones. La corrida bancaria previa al “corralito” se llevó decenas de miles demillones de euros y obligó al BCE a entregar casi 90.000 millones de euros a Grecia como línea de emergencia. “Mañana, cuando los bancos vuelvan a abrir y se restaure la normalidad, ayudemos todos a nuestra economía”, rogó Katseli ayer por la televisión. “Si sacamos nuestro dinero de las arcas y de nuestras casas —donde no está seguro— y lo depositamos en los bancos, fortaleceremos la liquidez de la economía”, agregó.
  Un funcionario del Banco Central de Grecia informó que los bancos estaban listos para abrir y no se preveían problemas de consideración. “Podría haber filas porque muchas personas querrán retirar dinero de sus cajas de depósitos”, admitió un alto funcionario del Piraeus Bank, el segundo banco de Grecia. Un funcionario de EFG Eurobank, el tercer banco de Grecia, añadió que prevé largas filas en los primeros dos o tres días tras la reapertura.
  El ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, dijo que el acuerdo podría ser exitoso, a diferencia de instancias anteriores, porque ahora la Unión Europea pone énfasis en el crecimiento en vez de únicamente austeridad.

Sin mucho margen. Lo concreto es que Grecia no puede aflojarse mucho más el cinturón de lo que hará hoy con sus bancos, ante el temor de que se produzca una fuga masiva de capitales, que ya se venía produciendo antes del “corralito”. La situación del país es muy precaria, a pesar del préstamo de urgencia de 7.000 millones de euros que le concedió la UE. Esos fondos desaparecerán rápidamente: se viene un reembolso de 4.200 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE) y hay pagos atrasados por 2.000 millones con el FMI. Como apuntan los críticos de izquierda, las fabulosas sumas de los sucesivos “rescates” se van en pagar a bancos y entidades financieras como el FMI y el BCE. Pero ciertamente el dinero se ha prestado a Grecia, como a los otros países auxiliados desde el estallido de la crisis (España, Portugal e Irlanda). Y por primera vez en varios meses, técnicos del BCE, del FMI y de la Comisión Europea, la “troika” que Syriza había vetado al triunfar en las elecciones de enero, volverán a Atenas la próxima semana. Tsipras busca un rápido inicio de las negociaciones sobre rescate —que aún no se concretó— con la “troika” antes de ir a elecciones anticipadas, las que según el ministro del Interior Nikos Voutsis tendrían lugar en septiembre u octubre.

Merkel y su ministro Schauble, enfrentados

La canciller alemana, Angela Merkel, reiteró ayer su oposición a una reducción “clásica” de la deuda griega, al considerar que esta quita no podía tener lugar “en la unión monetaria”. Más importante aún, Merkel desechó la opción de una salida de Grecia, impulsada por su ministro de Finanzas, Wolfang Schauble, quien mantiene desde la semana pasada un desafío a distancia con la canciller. El llamado “Grexit” temporal fue una opción en la decisiva cumbre de la eurozona de la semana pasada, admitió ayer Merkel. “Pero nos decidimos por otra”, remarcó. La líder democristiana insistió en dejar atrás esos escenarios hipotéticos y apuntó al acuerdo logrado en la cumbre para un tercer rescate de Grecia. “Ahora hay que implementarlo”, reclamó Merkel. Schauble impulsó en la cumbre del Eurgrupo una salida temporal de Grecia de la eurozona por cinco años. La propuesta de Schauble fue también criticada por el vicecanciller y ministro de Economía alemán, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, que ayer volvió a alertar de que sería “errado” seguir especulando con la idea. Las diferencias con Merkel llevaron a Schauble a coquetear con una posible renuncia en una entrevista difundida por el semanario Der Spiegel.

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