El Mundo

Después de Odebrecht, la región se mira al espejo y se sienta a hablar de corrupción

El soborno, el conflicto de intereses o el manejo opaco del dinero público son males endémicos de larga data en los países latinoamericanos.

Viernes 13 de Abril de 2018

La Cumbre de las Américas que comenzó hoy en Lima tendrá como objetivo declarado tratar de acordar medidas conjuntas de combate a la corrupción, en medio de una crisis de confianza en la política y la democracia, en especial en América latina, bajo la sombra de Odebrecht, el Lava Jato y otros escándalos. Desde el anfitrión, Perú, a la Argentina y México, pasando por Brasil, Colombia y Venezuela, el soborno, el conflicto de intereses o el manejo opaco del dinero público son males endémicos de larga data de una región que respondió con extremos, o haciendo la vista gorda o rasgando sus vestiduras, no con soluciones de fondo. Además, políticos investigados o condenados por corrupción, tanto de izquierda como de derecha, denunciaron una Justicia politizada, exacerbando el descreimiento de la ciudadanía en la independencia del poder del Estado cuya misión es, precisamente, perseguir y castigar a los corruptos.

El desapego a las instituciones y la frustración con la democracia han ido en alza en este contexto, así como el porcentaje de latinoamericanos dispuesto a evadir impuestos por la falta de confianza en la gestión de esos fondos. Según la encuesta de Latinbarómetro, de octubre de 2017, la caída del apoyo a la democracia en la región lleva cinco años consecutivos, y solo el 53 por ciento de los ciudadanos consultados apoya este régimen de gobierno. La OCDE y la Cepal advirtieron que tres de cada cuatro latinoamericanos tienen poca o ninguna confianza en sus gobiernos y que alrededor de un 80 por ciento cree que la corrupción está extendida en las instituciones públicas. Perú es un ejemplo de los efectos nocivos de la corrupción, un país que no imaginaba, al ser elegido sede de la cumbre, en 2015, que llegaría al evento con toda su clase política en entredicho, con un ex presidente renunciado, uno preso, uno prófugo y otro investigado por Odebrecht, además de otro beneficiado con un indulto escandaloso. Según el Departamento de Justicia de EEUU, esa empresa constructora brasileña creó en los últimos 20 años el esquema de corrupción quizás más grande del mundo, canalizando sobornos por u$s 800 millones en 12 países —10 de ellos latinoamericanos— a cambio de contrataciones públicas.

La megacausa es un desprendimiento del escándalo de corrupción brasileño Lava Jato, por el cual acaba de ser encarcelado el ex presidente Luis Inácio Lula da Silva, el político más popular de Brasil y el primer ex mandatario de su país en ser condenado por sobornos. La tormenta se llevó puesto también al ex presidente de Perú Pedro Pablo Kuczynski, que renunció un día antes de que los diputados votaran su destitución luego de que Odebrecht revelara que pagó 4,8 millones de dólares a dos firmas de asesoría vinculadas al mandatario, el primero en ejercicio en dimitir por el escándalo. Meses antes de su renuncia de fin de marzo, en vísperas de Navidad, tomó la polémica decisión de indultar por cuestiones de salud al ex presidente Alberto Fujimori, quien cumplía 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Kuczynski alegó razones humanitarias, pero la sospecha es que pagó así el voto de Kenji Fujimori, hijo del beneficiado, y otros nueve diputados, que días antes lo había salvado de un primer intento del Congreso de aprobar su cese. En Brasil, más de 40 legisladores están implicados en el Lava Jato. Además de Lula, condenado a 12 años de prisión, el presidente Michele Temer sorteó un juicio político en 2017 y será investigado el año próximo, una vez termine su mandato, luego de que empresarios lo acusaran de pedir contribuciones ilegales para su partido. En la Argentina, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner está procesada por lavado de activos y asociación ilícita. Fernández dice que todas las causas en su contra son parte de una persecución política. Lo mismo afirma el ex mandatario peruano Alejandro Toledo, cuya extradición desde EEUU reclama Perú para juzgarlo por acusaciones de haber recibido sobornos de Odebrecht. El ex vice argentino Amado Boudou, en tanto, está procesado por lavado de activos en el caso de la adquisición de la imprenta Ciccone. Odebrecht admitió haber pagado al menos u$s 345 millones en sobornos en Brasil, 98 millones en Venezuela, 35 en Argentina, 28 en Perú, 11 en Colombia y 10,5 en México. En Guatemala, el ex presidente Otto Pérez de Molina está en prisión preventiva por varios casos de corrupción, y el actual, Jimmy Morales, fue acusado de financiación ilegal de su campaña. En Ecuador, el ex vice Jorge Glas fue condenado a seis años de prisión por integrar una asociación ilícita que recibió u$s 33,5 millones de Odebrecht. En Brasil, además, los ex presidentes José Sarney, Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso y Dilma Rousseff, fueron mencionados por diversos delitos, especialmente financiación ilegal de campañas.

Pence, con Macri

El vice de EEUU Mike Pence se reunirá con los presidentes de Perú, Chile, Colombia y Argentina. Pence, quien asiste al encuentro en reemplazo del mandatario Donald Trump, se reunirá mañana con Sebastián Piñera de Chile, Juan Manuel Santos de Colombia, Martín Vizcarra de Perú y Mauricio Macri de Argentina.

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