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Después de la derrota, Hollande pega un volantazo al centro

Con casi dos años en el poder, el presidente socialista admitió fracasos en casi todos los temas de su ambiciosa agenda. Cambió al premier y nombró al hasta ayer ministro del Interior, Manuel Valls, partidario de la mano dura con la inmigración ilegal.  

Martes 01 de Abril de 2014

El presidente de Francia, François Hollande, nombró al hasta ayer ministro del Interior, Manuel Valls, como nuevo primer ministro. Previamente, el primer ministro Jean-Marc Ayrault había anunciado su renuncia y la de todo su gabinete. Valls representa el ala más a la derecha del socialsimo. Considera insostenibles conquistas socialistas como la semana laboral de 35 horas o la jubilación a los 60 años. Su designación fue la reacción de Hollande al fuerte revés electoral que sufrieron los socialistas en las elecciones municipales del domingo, en las que perdieron numerosas ciudades en manos de los conservadores. A la vez, avanzó el Frente Nacional (FN) de extrema derecha, que ganó el gobierno de varias ciudades, mientras disputó voto a voto en muchas otras.

Desde la tarde del domingo, con los demoledores resultados en la mano, y dado que a fines de mayo se celebran elecciones europeas, se consideraba un hecho una reestructuración del gobierno. Las encuestas de las elecciones europeas indican que los socialistas se encuentran en tercer lugar, por detrás de los conservadores de la UMP y el FN. Hace poco menos de dos años, Hollande ganaba la presidencia de Francia. Su desgaste y el de su PS han sido vertiginosos, a la par de la crisis económica.

Autocrítica a fondo. "He escuchado su mensaje, está claro", dijo Hollande en su discurso televisado. "El mensaje está dirigido a mí personalmente. Debo responder", agregó. "No hubo los cambios necesarios y hubo demasiada lentitud. No hubo suficiente trabajo pero hubo demasiado desempleo. No hubo suficiente justicia social y hubo demasiados impuestos. No hubo demasiada efectividad en las acciones públicas y sí demasiadas preguntas sobre la capacidad de nuestro país para avanzar, a pesar de contar con tantas cartas ganadoras", enumeró. "Es hora de iniciar un nuevo capítulo", puntualizó el presidente, e indicó que Valls liderará "un equipo más estrecho, coherente y unido".

Hollande dejó claro que no tenía intenciones de apartarse de su agenda sobre reducción de déficit y recortes a impuestos que pagan los empresarios para impulsar el empleo. "Son las empresas las que crean empleos y debemos hacer todo para que tengan éxito".

Los números. De acuerdo con los resultados provisionales del Ministerio del Interior, los conservadores del partido UMP obtuvieron en todo el país el 45,9 por ciento de los votos, y los socialistas el 40,6 por ciento. El FN, que se presentó solo en algunas ciudades, logró un 6,8 por ciento. Independientes cosecharon otro 6,6 por ciento.

El socialismo tuvo los peores resultados de su historia. En 171 ciudades el socialismo y sus aliados ("la izquierda", en la jerga política francesa) cedieron el poder a los conservadores ("la derecha"), a los que sólo ganaron en seis ciudades. Los socialistas perdieron, entre otras grandes ciudades, Marsella, Toulouse, Amiens y Reims. También en bastiones históricos, como Saint- Etienne, Limoges o Chambéry. En las anteriores elecciones comunales de 2008, el socialismo había arrebatado a los conservadores 82 ciudades de más de 9.000 habitantes.

Reparto de ciudades. De las ciudades más importantes, quedan ahora solo 31 en manos del socialismo. La centroderecha del UMP detenta 56 ciudades, mientras que el FN se quedó con 14. Si bien el FN no ganó ninguna ciudad de primer rango, peleó el ballottage en varias de ellas, como Aviñón.

El voto castigo y la abstención histórica de la primera vuelta, el domingo 23 de marzo, ya habían puesto al Partido Socialista y a Hollande en alerta. Para este domingo, se conformaban con evitar un colapso, pero la debacle llegó. Con una abstención récord del 37,3 por ciento, casi cuatro puntos más que en 2008, y una elevada tasa de votos nulos, el voto resultó el peor de la historia para el PS. Sólo el logro de mantener en sus manos a París atenuó en parte la caída nacional. La capital será gobernada por Anne Hidalgo, mano derecha del alcalde saliente. Pero la pérdida de aquellas 171 ciudades, entre ellas algunas de la dimensión de Toulouse, Bastia, Ajaccio, Pau, Tours, Angers, Reims y Saint-Ettiene a manos de la UMP han resultado un daño insoslayable. La derrota es aún más dolorosa porque la UMP está en una crisis profunda.

Ante este cuadro, Ayrault asumió la responsabilidad y reconoció "toda" la culpa. Su portavoz admitió el domingo que los resultados eran "malos y decepcionantes" y prometió bajas de los impuestos a las familias para acometer una política de mayor justicia social. Promesas en el aire, dado que ya a esas horas se daba por descontado que Hollande cortaría la cabeza de Ayrault.

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