El Mundo

Cuba y el exilio de Miami están cada vez más cerca

El gobierno de Raúl Castro apunta a las inversiones de una diáspora menos radicalizada para sanear las arcas del Estado.  

Domingo 04 de Agosto de 2013

Los 145 kilómetros que separan Cuba de Florida parecieron durante años una barrera infranqueable que ahora parece abrirse porque el gobierno de La Habana necesita los dólares de un exilio a su vez más abierto hacia su antiguo país. “Ya prácticamente hay gente que está yendo y viniendo, es un fenómeno que debe darse cada vez con mayor frecuencia”, dijo el mes pasado el cónsul de Cuba en Estados Unidos, Llanio González, a un grupo del exilio de Miami afín al gobierno de Raúl Castro.

Rol fundamental. Una veintena de personas de edad avanzada escuchó cómo el cónsul, que anteriormente había estado en Tampa, también en Florida, explicaba la reforma migratoria cubana vigente desde enero y anunciaba nuevas leyes de inversiones, aún sin fecha conocida.

   En esas inversiones es donde juega un papel fundamental el exilio, especialmente el de Miami, refugio de los “gusanos”, como llamó durante años despectivamente el castrismo a los “traidores” que convirtieron la ciudad estadounidense en “Little Havana”.

   “Muchos cubanos que están acá dicen: «Yo ya tengo cierta edad, Cuba no me prohíbe ya ni salir ni entrar y entonces ¿qué hago yo? Voy a repatriarme, mantengo todos mis derechos igual en Estados Unidos porque llevo 20 años, y ahora con la repatriación tengo derecho a abrir mi negocio en Cuba y a comprar mi casa en Cuba porque ya soy ciudadano cubano con todos los derechos nuevamente»”, ejemplificó González.

   Durante años, los cubanos que se fugaron de la isla perdieron el derecho a regresar a su país al ser considerados “desertores”. Hasta ahora, los cubanos que se acogían a la “salida definitiva” perdían también todas sus propiedades en la isla.

Los ansiados capitales. El gobierno explica las reformas por su “agenda familiar”, pero en el trasfondo está también la necesidad de la entrada de capitales. Pese a las paulatinas reformas de mercado que el castrismo viene aplicando en los últimos años, la isla no ha salido aún de la crónica crisis económica que la aqueja desde los 90.

   En 2012, la mayor de las Antillas desembolsó 1.700 millones de dólares para la importación de gran parte de los alimentos que consume, según cifras oficiales. Para 2013 se prevé un gasto superior a los 2.000 millones.

   La Habana es consciente de su dependencia del envío de petróleo de la Venezuela chavista, que vende a la isla desde hace años unos 100.000 barriles de crudo diarios a precios preferentes. Abocada a ampliar sus relaciones comerciales y a fomentar la llegada de inversiones, Cuba apunta a la amplia comunidad del exilio.

   “Estamos seguros, también acá en la zona de la Florida, de que ha habido un cambio y que las nuevas generaciones y muchísimos de ustedes ya lo que piensan es en la relación lo más normal posible con el país de origen”, dijo en Miami González, que sabe que los jóvenes estadounidenses de origen cubano son mucho menos radicales contra el gobierno comunista de lo que fueron sus padres y abuelos.

Olvido generacional. “En Estados Unidos hay una desconexión entre lo que está haciendo Washington y lo que hace la comunidad cubano-americana con su propio bolsillo”, afirmó Ricardo Herrero, director ejecutivo adjunto del Cuba Study Group, un grupo sin fines de lucro de profesionales cubano-americanos.

   Hay datos que constatan esa nueva relación. Según un estudio de la consultora Havana Consulting Group, en 2012 las remesas a la isla llegaron a la cifra récord de 2.600 millones de dólares, un 13,5% más que el año anterior.

   El lobby United State-Cuba Democracy, que defiende el embargo que Washington impone a La Habana desde hace más de medio siglo, registró en 2012 sus peores datos de recaudación, según opensecrets.org. Y los vuelos entre Estados Unidos y Cuba no dejan de crecer año a año.

Propios destinos. Más de dos millones de personas viven fuera de Cuba y eso supone una oportunidad para las arcas de La Habana. “La diáspora cubana representa una fuente de bienes importantes tanto en experiencia como en recursos para los millones de cubanos que están por primera vez tomando control sobre su destino económico”, afirmó Herrero, que considera claves a los más de 429.000 “cuentapropistas”, los pequeños empresarios del emergente sector privado en la isla.

   Sin embargo, el experto, como muchos, aún es escéptico. Aunque celebra las aperturas en la isla, las califica de “pequeñas y demasiado lentas” y critica que sea una liberalización muy parcial, fruto del conflicto ideológico al que se enfrenta el gobierno de Raúl Castro. “Una liberalización es para revitalizar la economía y crear riqueza, pero ellos lo están haciendo porque es la única manera en la que pueden mantener el control del país”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario