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Cuba: Raúl anuncia un ajuste que afectará a un millón de estatales

La Habana. — En un esperado discurso, el presidente cubano Raúl Castro anunció el inicio de un fuerte ajuste de personal del Estado y de desrregulación del comercio.

Lunes 02 de Agosto de 2010

La Habana. — En un esperado discurso, el presidente cubano Raúl Castro anunció el inicio de un fuerte ajuste de personal del Estado y de desrregulación del comercio. Se podrían recortar hasta un millón de puestos de la frondosa plantilla de los trabajadores estatales, a los que Castro calificó de “excedentes”, y para compensar esos despidos se habilitarán licencias para el comercio minorista y el cuentapropismo.
  Aunque Castro comenzó anunciado la creación de dos nuevas provincias no tardó en llegar al tema que todos esperaban o temían: el ajuste en el Estado. Raúl habló durante la apertura de sesiones del Parlamento sin la presencia de su hermano mayor, Fidel.

Por etapas. En un cuidado lenguaje, y citado por la agencia oficial Prensa Latina, Raúl dijo que la cúpula comunista “acordó un conjunto de medidas para acometer, por etapas, la reducción de las plantillas considerablemente abultadas en el sector estatal”. El líder continuó: “En una primera fase, que planificamos concluir en el primer trimestre del próximo año, se modificará el tratamiento laboral y salarial a los trabajadores disponibles e interruptos (sic) de un grupo de organismos de la administración central del Estado”, para suprimir “los enfoques paternalistas que desestimulan la necesidad de trabajar para vivir y con ello reducir los gastos improductivos que entraña el pago igualitario” La renuncia al pago igualitario es un paso de gran calibre para el Estado cubano, que ha hecho de él una bandera durante décadas.
  Paralelamente se ampliará “el ejercicio del trabajo por cuenta propia y su utilización como una alternativa más de empleo de los trabajadores excedentes, eliminando varias prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, flexibilizando la contratación de fuerza de trabajo”, expresó Castro.
  Según se puede deducir de lo dicho por Raúl, para el primer trimestre de 2011 estaría en plena ejecución un ajuste de los trabajadores del Estado, que son prácticamente todos en Cuba, donde entre el 90 y el 95% de la economía es estatal. Se estima que un millón de los cinco millones de estatales podrían perder su puesto, según palabras de Raúl.
  Según la agencia Reuters, Castro “anunció los mayores cambios estructurales desde que asumió el poder hace cuatro años”, cuando sustituyó por enfermedad a Fidel. Las medidas anunciadas “buscan absorber parte del millón de trabajadores públicos excedentes y hacer más eficiente la economía de la isla”, en profunda crisis.
  Raúl agregó que las nuevas medidas “constituyen en sí mismas un cambio estructural y de concepto, en interés de preservar y desarrollar nuestro sistema social y hacerlo sostenible en el futuro”. Los empleados por cuenta propia deberán pagar impuestos a la renta, contribuir a la seguridad social, tributar por las ventas y también podrán contratar empleados. Cuba había autorizado el empleo por cuenta propia en la década de 1990, ante la grave crisis que causó la desaparición de la Unión Soviética, pero luego muchas de aquellas licencias no fueron renovadas, dado que Fidel volvió a la ortodoxia comunista a inicios de los años 2000. Ahora, Raúl volvería a abrir el grifo de las licencias, según el modelo anticipado hace unos meses con las peluquerías. De las 1.500 que hay, un puñado se entregó a sus empleados a cambio de un alquiler y el pago de impuestos.
  En su discurso, Raúl criticó a la prensa extranjera por atizar expectativas sobre “supuestas reformas” económicas y la introducción de “recetas capitalistas para encauzar la economía”. Pero a la vez lanzó una frase lapidaria sobre el empleo estatal: “Hay que borrar para siempre la noción de que Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar”.

Sobre presos políticos. El presidente cubano dedicó además un párrafo a la reciente liberación de 21 presos políticos. Aseguró que “no habrá impunidad para los enemigos de la patria”, al referirse a las excarcelaciones de opositores. “Nadie se llame a engaño. La defensa de nuestras sagradas conquistas, de nuestras calles y plazas, seguirá siendo el primer deber de los revolucionarios a quienes no podemos privar de ese derecho”, advirtió Castro. “No resulta ocioso reiterar que no habrá impunidad para los enemigos de la patria, para quienes intenten poner en peligro nuestras independencia”, remarcó Raúl. l
 

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