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Cuba autorizó a la médica disidente Hilda Molina a viajar a la Argentina

Cuba autorizó a la médica disidente Hilda Molina a viajar a Buenos Aires para reunirse con su familia, dijo ayer la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en un caso que impactó a la opinión pública y tensó en el pasado las relaciones entre ambos países.

Sábado 13 de Junio de 2009

La Habana/Buenos Aires. — Cuba autorizó a la médica disidente Hilda Molina a viajar a Buenos Aires para reunirse con su familia, dijo ayer la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en un caso que impactó a la opinión pública y tensó en el pasado las relaciones entre ambos países. El permiso de salida de la neurocirujana cubana, de 66 años, llega 15 años después de enemistarse con el ex presidente Fidel Castro, del que fuera una figura cercana, por sus críticas al sistema de salud de la isla. Desde entonces no podía viajar al extranjero.

En una inédita comunicación telefónica desde la residencia presidencial de Olivos con los periodistas acreditados en la Casa Rosada, la presidenta argentina anunció que Hilda Molina "ya cuenta con el pasaporte otorgado por las autoridades cubanas y también la autorización para salir del país con destino a la Argentina". La médica disidente cumplimentó ayer los trámites y llegará mañana al país.

"Es una buena noticia". El permiso para que Molina vaya al exterior tiene vigencia por 90 días, prorrogable. "Esta es una muy buena noticia", destacó Fernández de Kirchner, quien subrayó su interés en "reconocer y agradecer el gesto importante del gobierno del presidente Raúl Castro".

La médica cubana solicitaba desde hace 15 años la autorización para viajar a la Argentina, donde residen su hijo Roberto Quiñones y sus nietos, a quienes no conoce. La madre de Molina, Hilda Morejón, de 89 años, recibió el año pasado el pasaporte y pudo viajar a Buenos Aires.

La embajadora argentina en Cuba, Juliana Marino, confirmó que Molina ya recibió la visa tras presentarse en la sede diplomática con su pasaporte en el cual constaba el permiso de salida otorgado por el gobierno de Cuba. La diplomática destacó que "el protagonismo, trabajo y el excelente diálogo" entablado por la presidenta argentina en su visita en enero a La Habana aceleró el trámite.

En tanto, las ventanas de la casa que Molina habita en el barrio Plaza de la capital cubana permanecían cerradas, circunstancia que según algunas versiones podría indicar que la médica ya habría partido hacia Argentina.

"Políticas y éticas". La neurocirujana y ex fundadora y directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (una de las instituciones modelo del sistema de salud pública cubano) fue también diputada al Parlamento de ese país. Renunció a su cargo así como al Partido Comunista en 1994, por lo que calificó entonces de "diferencias políticas y éticas" con el gobierno que en esa época encabezaba Fidel Castro. Según la neurocirujana, su ruptura con Castro se debió a su oposición al empleo de células madre de origen humano para las investigaciones. También criticó que su hospital se hubiera transformado en una clínica para extranjeros.

El caso Molina llegó incluso a interferir en las relaciones entre Buenos Aires y La Habana, ante el rechazo de Cuba ante los reclamos argentinos para que autorizara la salida de la médica disidente. Un año atrás, Fidel Castro recordó en el prólogo a la edición cubana del libro "Fidel, Bolivia y algo más", sin mencionar por su nombre a la médica, que "cuando cae la Unión Soviética, la directora de un centro de rehabilitación aspira a convertirse en propietaria de la institución". Y que cuando "se le descubre y destituye" ella "inventa la teoría de que eso se debía a su oposición al empleo de células madre de origen humano en las investigaciones". "No debe cederse ante el chantaje: fue la decisión", escribió Castro.

En aquel momento, Molina replicó que "mucho más demencial es decir que cuando hijos, madres, abuelas luchan por el sagrado respeto de estar juntos y quererse eso es chantaje".

En Buenos Aires, los familiares de Molina se mostraron sorprendidos y exultantes por la noticia, a la vez que agradecieron a los gobiernos de Argentina y Cuba por el permiso para viajar. "Esto nos parece un sueño. Tengo que agradecerle a la familia argentina", dijo el hijo de la médica.

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