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Cuando la violencia tiene un desmedido papel en la vida diaria

La posesión ilegal de armas está en el centro de muchos de los delitos en Brasil, en especial aquellos en los que se involucran grupos de narcotraficantes, que a menudo portan armas automáticas en los vecindarios pobres que controlan. Por lo general esas armas comienzan siendo propiedad legal de la policía, militares o compañías de seguridad que muchas personas ricas contratan para resguardo. Dada la realidad de que muchas armas terminan en manos de los criminales a través del robo o la corrupción, quienes están en contra de menores regulaciones dicen que una mayor presencia de armas legales solo se traducirá en más armas ilegales y delitos.

Domingo 27 de Enero de 2019

La posesión ilegal de armas está en el centro de muchos de los delitos en Brasil, en especial aquellos en los que se involucran grupos de narcotraficantes, que a menudo portan armas automáticas en los vecindarios pobres que controlan. Por lo general esas armas comienzan siendo propiedad legal de la policía, militares o compañías de seguridad que muchas personas ricas contratan para resguardo. Dada la realidad de que muchas armas terminan en manos de los criminales a través del robo o la corrupción, quienes están en contra de menores regulaciones dicen que una mayor presencia de armas legales solo se traducirá en más armas ilegales y delitos.

Una de las opositoras a la medida es Camila Lima, de 32 años, quien quedó paralítica a los 12 años después de que una bala perdida le impactó el cuello durante un tiroteo entre criminales y guardias de seguridad en un vecindario de Río. Ella y su madre cabildearon a favor de la ley de 2003 para establecer leyes más estrictas para el control de armas, y lamentan que el país se dirija ahora en sentido opuesto. "Si el gobierno quiere armar a la población, debería incluir una cláusula que lo responsabilice por las víctimas", dijo Lima. "Me dispararon y nadie se responsabilizó". Sin embargo, algunas de las víctimas creen que la solución está en facilitar armas. El martes, horas después de que Bolsonaro emitiera su decreto, Matheus Lessa, de 22 años, murió baleado al intentar proteger a su madre durante un robo en su negocio en Río. En el funeral de su hijo Luciano Lessa lamentó que su familia no tuviera forma de protegerse. "Los criminales pueden ir por la calle armados, ¿por qué no la gente trabajadora?" preguntó un afligido Lessa.

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