Domingo 12 de Abril de 2015
La presidenta Cristina Kirchner afirmó en la Cumbre de las Américas en Panamá que le “llamó la atención la similitud y simultaneidad” entre las expresiones de autoridades británicas sobre una “amenaza” de la Argentina a las Malvinas y una orden presidencial de Estados Unidos contra el gobierno de Venezuela. Washington prohibió el ingreso de siete funcionarios chavistas y declaró al gobierno de Nicolás Maduro una “amenaza a la seguridad nacional”.
Este paralelismo fue el eje del discurso que pronunció Cristina Kirchner en su última aparición como jefa de Estado en una cumbre regional, donde no ahorró críticas a Estados Unidos. Al referirse a la orden ejecutiva con la que Barack Obama declaró a Venezuela una “amenaza” a su seguridad, la presidenta consideró “inverosímil, casi rayano en lo ridículo que cualquier país del continente pueda resultar una amenaza para la mayor potencia del mundo”. Cristina insistió luego con Londres: “Nadie puede creer que el Reino Unido haya declarado una amenaza a mí país respecto de nuestro propio territorio, que son las islas Malvinas”, vinculando así ambas cuestiones. “Es una pena que esta cumbre se vea ensombrecida por esta decisión (de EEUU) y pedimos que ese decreto sea dejado de lado”, exigió, en consonancia con el reclamo de Nicolás Maduro. Cristina eligió así el alto voltaje y la confrontación abierta con EEUU, como su aliado Maduro, lo que no dejó de contrastar con el tono contemporarizador y negociador que se esforzaron en mostrar los dos mayores protagonistas de la cumbre de Panamá, Barack Obama y Raúl Castro.