El Mundo

Crece el pesimismo sobre el éxito de la cumbre para salvar al euro

Los miembros de la UE deberán zanjar grandes diferencias en el encuentro que comienza hoy. Un funcionario alemán dijo que un eventual acuerdo podría demorarse hasta Navidad.

Jueves 08 de Diciembre de 2011

Berlín.- Alemania y Francia rebajaron ayer sus expectativas de que los líderes europeos acuerden un plan para profundizar la integración económica del continente durante la cumbre que empieza hoy en Bruselas, en un nuevo golpe a los deseos de los mercados de una pronta solución a la crisis del euro.

Las esperanzas de los inversores de que la cumbre fuera un punto de inflexión se vieron empañadas por los comentarios pesimistas de dos altos funcionarios de Alemania y Francia, respectivamente.

En encuentros por separado con medios, el funcionario francés dijo ayer que en lugar del nuevo tratado para los 27 miembros de la Unión Europea (UE) que impulsan París y Berlín, es más probable que la cumbre consiga un acuerdo sólo entre los 17 países de la zona euro. El funcionario alemán, por su parte, dijo que un eventual consenso en torno al plan franco-germano podría demorarse hasta Navidad.

Distintas propuestas. El funcionario alemán -que pidió no ser identificado- aclaró que su gobierno no considerará una alternativa a la propuesta que la canciller germana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, adelantaron el lunes en París y publicaron ayer en una carta dirigida a la UE, informó la CNN.

El plan contempla, entre otras cosas, reforzar los controles presupuestarios y centralizar la toma de decisiones económicas, ya sea a través de un cambio en el tratado de los 27 países de la UE o mediante la redacción de un nuevo tratado para los 17 de la eurozona.

Pero el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, sostiene que hay una forma más fácil de imponer una mayor disciplina fiscal, que es enmendar las reglas ya existentes sobre endeudamiento que se aplican a las 17 naciones del euro.

Van Rompuy dice que esto ahorrará a los líderes europeos el accidentado camino de tener que requerir que cada país de la UE apruebe un nuevo tratado con votaciones de ratificación en los Parlamentos nacionales, un proceso que tardaría meses.

Estas diferencias y otras -como incluir o no sanciones automáticas para países con deuda excesiva- tienen el potencial de demorar cualquier acuerdo entre los gobernantes europeos, que esperaban alcanzarlo al final de su cumbre en Bruselas, que empieza hoy con una cena y cuyo día clave será mañana.

El deseado consenso en torno a un nuevo tratado "podría demorarse hasta Navidad", dijo el funcionario alemán. "Si se hacen necesarias varias rondas de negociaciones, estamos preparados para ello", señaló, citado por CNN. "Mi pesimismo proviene de la imagen general que veo en este punto: las instituciones y Estados miembro deberán avanzar en muchos temas para hacer posible las reglas del nuevo tratado", agregó.

La confianza en un acuerdo ya había sufrido el martes un duro golpe, cuando el Reino Unido -que no usa el euro- amenazó con bloquear los cambios al tratado de la UE si no se atienden los reclamos de Londres de que no se toque el mercado común europeo y se garantice su posición de centro financiero a nivel global.

EEUU vigila de cerca. Mientras tanto, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner -cuyo cuarto viaje a Europa en cuatro meses evidencia los temores de la economía norteamericana a un colapso del euro- apoyó ayer el plan franco-alemán tras reunirse con el ministro de Finanzas francés, Francois Baroin, en París.

"Tengo mucha confianza en lo que están haciendo el presidente de Francia y el ministro, trabajando con Alemania para construir una Europa más fuerte", dijo Geithner a periodistas.

En contraposición con el funcionario alemán, Baroin se mostró más optimista en un pronto acuerdo. "Ni Sarkozy ni Angela Merkel abandonarán la mesa de negociaciones de esta cumbre hasta que no haya un acuerdo poderoso", aseguró.

Un impuesto común. Los gobernantes de Alemania y Francia detallaron su propuesta en una carta enviada ayer a Van Rompuy y que incluyó algunas novedades respecto del primer anuncio hecho el lunes.

Merkel y Sarkozy pidieron en la carta avanzar hacia la creación de una base impositiva común para las corporaciones, además de un impuesto a las transacciones financieras y regulaciones a los mercados laborales de los Estados miembros, ideas históricamente rechazadas por países como el Reino Unido e Irlanda.

Obama y Merkel

Angela Merkel sigue liderando la lucha contra la crisis del euro. Como prueba, la Casa Blanca informó anoche que la canciller alemana y Barack Obama mantuvieron una conversación telefónica para buscar una respuesta duradera y creíble a la crisis. “El presidente expresó su aprecio por los esfuerzos que la canciller y otros líderes europeos están llevando a cabo para superar los problemas”, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

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