El Mundo

Crece en EEUU el repudio social a los partidarios de las armas

Presionadas por las redes sociales, grandes empresas como Delta y Metlife ha nretirado sus beneficios a los socios del lobby armamentista

Domingo 25 de Febrero de 2018

Señalados con el dedo tras la masacre con un fusil de asalto que causó 17 muertos en una escuela secundaria de Florida, los fabricantes de armas estadounidenses, ya en una situación financiera difícil, empiezan a sufrir la desconfianza de grandes empresas que han empezado a distanciarse.

   Bajo la presión popular expresada por los internautas en las redes sociales, las empresas de alquiler de autos Hertz y Enterprise, las compañías de seguros Metlife y Chubb y la sociedad de seguridad informática Symantec ya no quieren seguir asociadas a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), el poderoso lobby de las armas en Estados Unidos.

   El pasado viernes estas sociedades pusieron fin oficialmente a sus respectivas alianzas que, en la mayoría de los casos, consistían en dar ventajas a miembros de la NRA que desearan, por ejemplo, alquilar un auto u obtener un seguro específico.

   "Las reacciones de los clientes nos han impulsado a revisar nuestras relaciones con la NRA", explicó en su cuenta de Twitter el First National Bank of Omaha, uno de los mayores emisores de tarjetas de crédito de Estados Unidos.

Hashtag al rojo

El viernes el hashtag #BoycottNRA (boicotear a la NRA) fue una de las principales tendencias de Twitter.

"Hay muchas reacciones hostiles" hacia la industria de las armas, explica Jeff Pistole, un vendedor de armas de Arkansas. "Al principio, la gente decía: con Trump de presidente, no tenemos que preocuparnos" por un endurecimiento del régimen legal de las armas.

   Trump recibió 30 millones de dólares en su campaña de la NRA y es un firme defensor del derecho constitucional a portar armas.

   Pero según Pistole, la dinámica cambió tras la masacre del pasado 14 de febrero en una escuela secundaria de Florida en el que murieron 17 personas, la mayoría adolescentes.

   Tradicionalmente, después de un tiroteo la venta de armas se incrementa en Estados Unidos por temor a una restricción de su venta, pero la demanda cae enseguida porque las condenas políticas no van seguidas de medidas concretas, explica el vendedor.

   Sin embargo, en esta ocasión algunos alumnos que sobrevivieron a la masacre se convirtieron, en muy pocos días, en figuras de un movimiento nacional espontáneo que pide a los legisladores el endurecimiento de las leyes sobre las armas personales.

   Bajo esta presión, Donald Trump pidió al Departamento estadounidense de Justicia que mejore las verificaciones de los antecedentes psiquiátricos y judiciales de los compradores de armas de fuego, y se declaró a favor de un aumento de la edad legal para comprar algunas armas muy peligrosas a 21 años (el atacante de Florida tiene 19).

Un sector en problemas

En consecuencia, las acciones de los fabricantes de armas sufrieron en Wall Street: los títulos de la sociedad Sturm Ruger cayeron un 4% de su valor en bolsa desde el 14 de febrero, las de American Outdoor Brands, anteriormente conocida como Smith & Wesson, perdieron un 5,8%, y las de Vista Outdoor Inc un 6,1%.

   "En un momento en el que Washington muestra poco interés por restringir la venta de fusiles de asalto hay una oportunidad real para los medios de negocios de ocupar ese vacío y de demostrar que los discursos sobre la responsabilidad moral no están huecos", estima Andrew Ross Sorkin, periodista y cronista del New York Times.

   El fondo de inversión estadounidense BlackRock, uno de los grandes accionistas de los tres fabricantes de armas American Outdoor Brands, Sturm Ruger y Vista Outdoor, anunció que iba a debatir con los tres fabricantes el tiroteo de Florida.

   Pero todas estas presiones llegan en un mal momento para el sector de las armas para privados, que atraviesa un período difícil, marcado por supresiones de empleos y la reducción de la actividad en las fábricas.

   Agobiada por una deuda colosal, la fabricante de armas Remington Outdoor, una sociedad fundada hace más de 200 años, tiene previsto presentar su balance los próximos días. Nadie descarta que pida su "bancarrota".

   Sturm Ruger, por su parte, suprimió en 2017 cerca de 700 puestos de trabajo, _el 28% de sus empleos_, su volumen de negocios cayó un 22% y sus beneficios un 40%, a causa de la baja de los precios de las armas.

   La industria sufrió además el almacenamiento de enormes stocks antes de noviembre de 2016 por temor a una victoria de Hillary Clinton, más favorable a leyes más restrictivas sobre las armas que el finalmente ganador, Donald Trump.

   Cuando Barack Obama era presidente y los demócratas controlaban el Congreso, las ventas de armas de fuego generalmente aumentaba después de un "tiroteo masivo" , por temor a leyes más restrictivas. El lobby de las armas impulsó estas preocupaciones a pesar de la falta de un esfuerzo legislativo significativo por parte de Obama. Ahora que Donald Trump está en la Casa Blanca, el temor a nuevas leyes de armas ha retrocedido, dicen los ejecutivos de la industria. Pero también lo han hecho las ventas. En diciembre, James Debney, director de American Outdoor, dijo que la compra de armas "basada en el miedo" había cesado. Según datos del National Instant Criminal Background Check System del FBI, un barómetro del sector, enero de 2018 fue el más lento en las compras de armas desde 2012.

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