El Mundo

Con el fin de ETA, la lucha armada desaparece en Europa occidental

"El recurso del terrorismo siempre está condenado al fracaso", asegura Jacco Pekelder, especialista de la historia de la violencia política.

Viernes 04 de Mayo de 2018

Al anunciar su disolución ayer, ETA asestó el golpe definitivo a la lucha armada como opción política en Europa occidental, subrayan los expertos. La Fracción del Ejército Rojo en Alemania, el Ejército Republicano Irlandés (IRA) en Irlanda del Norte; las Brigadas Rojas en Italia, el Frente de Liberación Nacional Corso en Francia y ahora ETA en España: la historia de estos grupos que intentaron usar las armas para lograr la independencia, vencer regímenes o forzarlos a realizar grandes concesiones la componen una sucesión de fracasos. "El recurso del terrorismo siempre está condenado al fracaso", asegura Jacco Pekelder, profesor de la Universidad de Utrecht, en Holanda, especialista de la historia de la violencia política "porque es obra de una pequeña minoría que entra en guerra con el Estado". "Emplean el terrorismo porque no logran obtener el apoyo de sus propias comunidades", añade. "Están alejados de la mayoría de las personas a las que pretenden representar o defender".

La fantasía de que las acciones armadas motivarían una represión masiva del Estado, lo que abriría los ojos de "masas" y les haría ponerse de lado de los rebeldes no quedó más que en eso, en una fantasía, señalan los expertos. Por el contrario, las operaciones policiales, campañas de represión, legislaciones de excepción, llamados a la colaboración contra los grupos armados y el refuerzo de los servicios de inteligencia fueron bien acogidos y respaldados la mayor parte del tiempo por opiniones públicas golpeadas por la violencia, las muertes y los atentados.

"Muertos para nada"

"Ni en Europa ni en otros lugares hay terroristas que hayan logrado sus objetivos políticos", considera Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), "más allá, quizás, del extremista judío que asesinó a Yitzhak Rabin, que quería hacer descarrilar el proceso de paz y lo logró". "El terrorismo tiene éxito a nivel mediático, deja huella, pero fracasa políticamente, es una constante", añade.

Para el español Diego Muro, del Centro Handa para el Estudio del Terrorismo y la Violencia Política de la Universidad de St Andrews, en Escocia, "el fin de ETA pone término a la ola etnonacionalista de terrorismo que comenzó con la violencia anticolonialista de la segunda mitad del siglo XX". "La violencia indiscriminada ha demostrado ser tanto ineficaz como ir en detrimento de la causa nacionalista. Como sugieren campañas secesionistas pacíficas de toda Europa, el tiempo en el que se usaban métodos coercitivos para influir en las políticas públicas claramente quedó atrás", añade.

En Europa, las campañas antiterroristas funcionaron mejor en los lugares en los que las autoridades tuvieron la inteligencia de ofrecer vías de salida a los militantes arrepentidos o desalentados y a sus círculos. "Cuando la violencia política fracasa, los terroristas necesitan encontrar una salida digna a su estrategia violenta", explica Jacco Pekelder. "Es un proceso largo y difícil, pueden considerar que es una dura derrota, que toda su vida se basó en una mentira, que quienes murieron lo hicieron para nada".

Tanto en el País Vasco como en Irlanda, el debilitamiento de las bandas armadas estuvo acompañado de un lento proceso político que ha permitido a los menos radicales salir de la clandestinidad y entrar en el espacio publico, mientras los más radicales purgaban duras penas. Además, los sucesivos fracasos de los movimientos armados de diferentes países frente a unas políticas cada vez más eficaces y a una cooperación europea reforzada, hizo tomar consciencia a otros grupos y a sus partidarios pacíficos de que se estaban encallando.

"Los grupos terroristas intentan aprender unos de otros", dice Diego Muro. "Ha habido contactos entre ETA y el IRA, entre Batasuna y el Sinn Fein. Los vascos intentaron copiar las tácticas y las estrategias del movimiento republicano irlandés".

El 10 de abril de 1998, las fuerzas políticas en Irlanda del Norte pusieron fin, al firmar el "Acuerdo del Viernes Santo", a un conflicto que ensangrentó la isla durante 30 años y dejó casi 3.500 muertos.

ETA fue fundada en 1959 durante la dictadura de Franco, y se le atribuyen al menos a 829 personas a través de asesinatos y atentados con bomba en España y Francia.

"Propaganda"

El jefe del gobierno Mariano Rajoy calificó de propaganda la disolución de ETA y prometió que la acción de la Justicia por los delitos del grupo separatista continuará. “Haga lo que haga ETA no hallará ningún resquicio para la impunidad de sus crímenes. No consiguió nada cuando dejó de matar y tampoco conseguirá nada ahora”, agregó. Euskadi Ta Askatasuna, que significa “patria vasca y libertad, mató a 853 personas, la mayoría de ellas durante la transición a la democracia después de la dictadura franquista a fines de los 70.

Michel Moutot

AFP

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