El Mundo

Comenzó una interminable batalla en los tribunales

Lunes 13 de Mayo de 2019

Los abogados de Diane Derzis, dueña de la única clínica de abortos del estado de Mississippi, la Jackson Women's Health Organization, tienen previsto comparecer ante un juez el 21 de mayo, con el fin de evitar que la ley de "latidos cardíacos" del Estado entre en vigor el 1º de julio.

Asimismo, un juez en el estado de Kentucky bloqueó la aplicación de la prohibición de la ley de latidos cardíacos, después de que la Unión Americana de Libertades Civiles presentó una demanda en nombre de una clínica en Louisville. Se esperan acciones legales similares antes de que las respectivas leyes entren en vigor en Ohio y Georgia, donde el gobernador republicano Brian Kemp firmó el martes el último proyecto de ley de latidos cardíacos. Kemp dijo que le dio la bienvenida a la lucha, jurando: "No retrocederemos".

La prohibición de Georgia no entra en vigor hasta el 1º de enero. Pero el impacto fue inmediato. Una clínica de abortos operada por la federación Women's Centers en Atlanta comenzó a recibir llamadas de pacientes ansiosas, poco después de que Kemp firmara la ley. Muchas de las personas que llamaron tenían planes de viajar desde fuera del Estado para abortar. La prohibición del aborto en Georgia tendría un impacto más amplio, porque este Estado tiene 17 clínicas de aborto, más que el total combinado de los otros cuatro Estados del Sur que han prohibido o están considerando prohibir el aborto.

"En un día típico vemos gente de Carolina del Norte, Tennessee, Alabama, Carolina del Sur, de toda la región", explicó la doctora Lisa Haddad, directora médica de la clínica de Atlanta. "Y mi pensamiento es que no vamos a ver a esa gente viniendo aquí porque asumen que ya es ilegal en Georgia", agregó. El doctor Ernest Marshall, cofundador de la última clínica de abortos de Kentucky en Louisville, dijo en un correo electrónico que prohibir el aborto antes de que la mayoría de las mujeres sepan que están embarazadas "tendría un impacto desproporcionado en las mujeres pobres y las comunidades de color en todo el Sur".

Los defensores del derecho al aborto esperan que los jueces pongan fin a cualquier nueva prohibición mientras las demandas se abren camino a través de los tribunales. Pero esto podría llevar años. "Estas leyes son flagrantemente inconstitucionales", acusó Elisabeth Smith, abogada del Centro de Derechos Reproductivos, que también ha presentado una demanda por la prohibición de Mississippi. "Si se les permitiera entrar en vigor, tendrían consecuencias devastadoras para los residentes de todos estos Estados". Si se mantienen las prohibiciones, muchas mujeres pobres y por tanto con recursos limitados para viajar tendrían pocas opciones, apuntó Haddad. Una de esas opciones sería usar medicamentos para el aborto comprados online. Otros tendrían que viajar a través de varios Estados, dijo Elizabeth Nash, analista de políticas estatales del Instituto Guttmacher, un grupo de investigación que apoya el derecho al aborto. "La gente iría a Florida, o seguiría yendo a Memphis", dijo Nash. "¿Cuántos Estados tiene que cruzar para tener acceso a los servicios de aborto? Agrava todos los problemas que hemos tenido".

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