El Mundo

Colombia inicia la era Duque con Maduro en la mira y la oposición en la calle

El abogado de 42 años y delfín del influyente senador Alvaro Uribe juró en el cargo para el que resultó electo por cuatro años el 17 de junio.

Miércoles 08 de Agosto de 2018

El derechista Iván Duque asumió ayer la presidencia de Colombia, empeñado en endurecer la política de paz de su antecesor y en asfixiar diplomáticamente al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Abogado de 42 años y delfín del influyente ex mandatario y senador Alvaro Uribe, Duque juró al cargo para el que fue elegido por cuatro años el 17 de junio. De manera simultánea, la oposición se movilizó en varios puntos del país para exigirle que proteja a los líderes sociales tras el asesinato de 331 de ellos desde 2016, y respete los compromisos de paz asumidos con la ex guerrilla de las Farc. Duque, que tendrá como vice a la conservadora Marta Lucía Ramírez, la primera mujer en ocupar el cargo, sucederá al impopular Juan Manuel Santos, con quien inició su vida pública pero del que se apartó luego hasta convertirse, de la mano de Uribe, en duro adversario. Aunque contará con mayoría en el Congreso, Duque enfrenta a una fortalecida oposición de izquierda y de centro, que alcanzó su mayor representación en las legislativas de marzo. Con flores, vestidos de blanco y banderas de Colombia, centenares de opositores se manifestaron a favor de la paz y la vida en al menos 36 ciudades y municipios. Cuarta economía de América latina, Colombia afronta una delicada fase de implementación de los acuerdos que firmó con las Farc —la poderosa guerrilla convertida en partido político—, al tiempo que afronta varios focos de violencia financiada por el narcotráfico. Los narcocultivos treparon hasta 209.000 hectáreas en 2017, su máximo histórico.

De entrada, Duque deberá darle forma a su promesa de modificar, "sin hacer trizas", el pacto que le valió el Nobel de la paz a Santos y que condujo al desarme de 7.000 guerrilleros. Duque y su partido Centro Democrático pretenden impedir que los antiguos jefes rebeldes acusados de delitos atroces sigan ocupando los diez escaños que les reservó el pacto firmado a fines de 2016.

El convenio con la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) tiene pendiente por desarrollar su capítulo más sensible: el de la Justicia pactada por las partes para las miles de víctimas que dejó más de medio siglo de conflicto. Además quedan por adoptar reformas rurales que, en teoría, evitarán nuevos ciclos de violencia. Pero este no es el único tema de paz en remojo. Con unos 1.500 combatientes, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) —la última guerrilla de Colombia— quiere retomar negociaciones de paz que dejó sin concretar con Santos, pero el mandatario electo anticipó ayer que impondrá nuevas y duras condiciones que nublan el panorama.

Lío mayúsculo

El menú de retos para Duque lo complementan los líos judiciales de Uribe —quien deberá rendir indagatoria por soborno y fraude procesal, lo que complica su liderazgo en el Senado— y la explosiva situación en Venezuela y su coletazo migratorio. Bajo la administración de Santos, Bogotá prácticamente congeló todas sus relaciones con Caracas y pasó a liderar la campaña internacional que condena la "dictadura de Maduro" y pide un cambio pacífico de régimen. Quizá este sea el único punto en que coinciden Duque y Santos. El presidente electo quiere llevar un paso más adelante la presión sobre Maduro en busca de elecciones libres.

Según el experto, por un lado, el "ELN usa territorio venezolano para proteger a sus miembros" y, del otro, está "la amenaza de inestabilidad en ese país ante una potencial nueva ola de protestas y represión". Precisamente, Maduro involucró a Santos en un supuesto plan para asesinarlo el sábado mediante drones con explosivos.

Asunción. El derechista Iván Duque reemplaza al impopular Juan Manuel Santos en la presidencia.

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