El Mundo

China y Estados Unidos negocian un acuerdo comercial, pero no hay optimismo

La ronda se realiza en Pekín. Al hermetismo se suman las dudas de los expertos por el tiempo limitado para llegar a un buen resultado.

Martes 08 de Enero de 2019

China y Estados Unidos comenzaron ayer en Pekín nuevas negociaciones para poner fin a su guerra comercial, con una fecha límite en marzo para lograr resultados. Las dos economías más grandes del mundo expresaron su optimismo, pero ninguna de indicó que su posición haya cambiado.

El enfriamiento del crecimiento económico en ambos países y en el resto del planeta está aumentando la presión para alcanzar un acuerdo. Al comenzar las conversaciones en el Ministerio de Comercio chino en Pekín, China se quejó por el avistamiento de un buque de guerra estadounidense en lo que dice son aguas chinas, pero no quedó claro si eso podría trastornar las negociaciones comerciales. Ambas partes han proporcionado escasa información sobre sus conversaciones.

Las negociaciones siguieron adelante pese a la tensión por la detención de una ejecutiva y heredera del gigante tecnológico chino Huawei en Canadá por cargos estadounidenses relacionados con violaciones de las sanciones comerciales a Irán.

La delegación de Washington en Pekín está encabezada por Jeffrey D. Gerrish, adjunto del representante comercial de Estados Unidos. El grupo negociador norteamericano incluye también a funcionarios de Agricultura, Energía, Comercio, Tesoro y la secretaría de Estado. Ayer sólo se los vio al salir e ingresar a su hotel y al ministerio chino. Ninguno hizo declaraciones, ni siquiera de tipo protocolar.

El presidente Donald Trump impuso aumentos de aranceles de hasta el 25 por ciento sobre importaciones chinas por valor de 250.000 millones de dólares el año pasado. Washington también acusa desde hace años a Pekín de que roba o presiona a las compañías estadounidenses presentes en su pais para que le revelen su tecnología.

El presidente chino, Xi Jinping, respondió con medidas punitivas por valor de 110.000 millones sobre bienes estadounidenses, ralentizó los permisos de aduanas para sus empresas y suspendió la emisión de licencias en finanzas y otros negocios. El déficit comercial de EEUU con China superó en 2017 los 375 mil millones de dólares, y Trump ha prometido lograr una balanza comercial bilateral más equilibrada.

Un acuerdo alcanzado en Buenos Aires durante la cumbre del G20, el pasado 1 de diciembre, pospuso nuevos aumentos arancelarios. Los economistas dicen que el aplazamiento de 90 días de los incrementos arancelarios adicionales que debían entrar en vigor el 1º de enero podría ser demasiado corto para resolver las complejas disputas entre ambos países.

El crecimiento de China cayó a su nivel más bajo después de la crisis internacional de 2008. Registra 6,5 por ciento, en el trimestre que terminó en septiembre pasado. Las ventas de automóviles cayeron un 16 por ciento en noviembre con respecto al mismo mes del año anterior. La debilidad de las ventas de bienes raíces está obligando a los promotores a reducir sus precios.

La economía de Estados Unidos, en tanto, creció a una tasa anual del 3,4 por ciento en el tercer trimestre y la tasa de desempleo está en su punto más bajo en cinco décadas. Sin embargo, las encuestas muestran que la confianza del consumidor se está debilitando debido a la inquietud de que el crecimiento se desacelere este año.

Washington, Europa y otros socios comerciales alegan que las tácticas de Pekín violan sus obligaciones de libre comercio, asumidas desde que ingresó a la OMC y fue aceptada como miembro pleno y "economía de mercado". Muchos analistas critican la concesión a Pekín de este estatus, dado que el Estado comunista sigue teniendo un peso definitorio en todas las áreas de la economía. Esto es particularmente cierto en lo que se refiere a las empresas extranjeras, forzadas a crear joint-ventures con empresas estatales chinas para operar. Nada similar existe en las economías de mercado reales.

El estancamiento también refleja la inquietud estadounidense por el ascenso de China como competidor en el sector de las telecomunicaciones y otras tecnologías, señalan los aliados de Pekín. EEUU denuncia que Huawei es agente de captura de datos personales para el régimen chino.

Los dirigentes chinos han tratado de mostrar el potencial del país como un enorme mercado de consumo. También han prometido permitir más acceso de los extranjeros a sus industrias.

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