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China se enfurece por las protestas en Hong Kong

China perdió la paciencia con los manifestantes de Hong Kong. Ayer el gobierno asiático condenó firmemente el saqueo del Parlamento local, ocurrido el lunes, y dio su apoyo a la investigación penal decidida por las autoridades de la ex colonia británica contra "los autores de violencia".

Miércoles 03 de Julio de 2019

China perdió la paciencia con los manifestantes de Hong Kong. Ayer el gobierno asiático condenó firmemente el saqueo del Parlamento local, ocurrido el lunes, y dio su apoyo a la investigación penal decidida por las autoridades de la ex colonia británica contra "los autores de violencia".

"Esos actos graves e ilegales pisotean el estado de derecho en Hong Kong, comprometen el orden social y socavan los intereses fundamentales", declaró en un comunicado un portavoz del Buró de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado de la República Popular China, máximo organismo del Poder Ejecutivo. "Expresamos nuestra enérgica condena", agregó el texto publicado en la web oficial.

Más aún: el gobierno de Beijing sostuvo que la protesta superó "la línea roja", al causar el temido "golpe a su imagen de centro financiero internacional".

El Ministerio de Relaciones Exteriores chino también acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de interferir en los asuntos de Hong Kong, por haber defendido a los manifestantes que querían, dijo, "la democracia", aunque "algunos gobiernos no la quieren".

Para el portavoz Geng Shuang, los dichos de Trump representaron "una clara interferencia de Estados Unidos en los asuntos de Hong Kong y los asuntos internos de China, para deplorar enérgicamente".

Las protestas que fueron creciendo en intensidad en las últimas semanas en Hong Kong son un desafío para el presidente Xi Jinping, superior al "movimiento de los paraguas", una serie de movilizaciones que paralizaron durante varios días a la ex colonia británica en 2014.

La manifestación del lunes se produjo el día en que se celebraba el vigésimo segundo aniversario del traspaso de la soberanía de Hong Kong a China por el Reino Unido, y en ella participaron, según los organizadores, unas 550.000 personas. Esta fue la última de varias manifestaciones realizadas en las últimas semanas para exigir la retirada del polémico proyecto de ley de extradición, que facilitaría la entrega de sospechosos a la China continental.

El gobierno de Beijing dijo que los destrozos superaron "la línea roja" al "golpear la imagen del centro financiero"

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