El Mundo

China amenaza reprimir en Hong Kong y la rodea de tropas

Envió miles de efectivos antimotines a Shenzhen, frente a la ciudad rebelde. Pero los manifestantes volvieron anoche a salir a las calles.

Sábado 17 de Agosto de 2019

Ante las movilizaciones prodemocracia en Hong Kong, que anoche se retomaron por undécimo fin de semana consecutivo, China ha optado por pasar a la acción. Efectivos de la policía paramilitar china, la temida fuerza a cargo de la represión de manifestaciones, se concentraron y ensayaron en un complejo deportivo en Shenzhen, frente Hong Kong, en lo que es una clara señal de amenaza contra el movimiento por la democracia. Los manifestantes horas más tarde volvían a reunirse en los espacios públicos de la ciudad rebelde. Hong Kong mantiene privilegios de libertad de expresión y asociación que no existen en el resto de China, bajo el férreo control del régimen comunista. Este ve como un peligro el brote de rebeldía en Hong Kong, surgido ante un avance de China sobre las libertades de la ciudad.

Mientras los estudiantes de Hong Kong preparaban ayer sus pancartas y consignas para iniciar otro fin de semana de protestas, en Shenzhen el sonido acompasado de las marchas y las voces de mando retumbaban en el interior de un enorme estadio. Agentes en uniforme de combate montaban guardia en las puertas cerradas. Un guardia dijo que "no estaba claro" cuando se irían los efectivos paramilitares.

La prensa china ha dicho que los ejercicios en Shenzhen estaban planeados "desde antes" y que "no guardan relación directa" con el malestar social en Hong Kong, pese a que el gobierno central en Beijing dijo que las protestas empezaban a mostrar "brotes de terrorismo". Nadie cree esas afirmaciones de la prensa del régimen chino, dado que su embajador en Londres ha dicho que "no se quedarán de brazos cruzados" ante la movilización prodemocrática.

En Shenzhen a la distancia se veía a los agentes en uniforme de combate verde ejercitarse en el uso de escudos, garrotes y otros pertrechos antimotines. En un ejercicio, dos grupos marchaban en formación; los de adelante llevaban los escudos alzados como para protegerse de proyectiles. Otros llevaban banderas rojas y carteles. En uno de ellos se veían las palabras "la ley" y "acusado". Decenas de transportes blindados de personal y camiones ocupaban el estacionamiento del estadio Bahía Shenzhen, cerca de un puente que une el territorio continental chino con Hong Kong.

Preguntado si la policía del territorio era capaz de mantener el orden o si la intervención continental se volvía inevitable, el jefe de la policía de Hong Kong, Yeung Man-pun dijo que a pesar de las grandes presiones, "puedo decirles que confiamos en que la policía tiene la capacidad de mantener la ley y el orden".

Las once semanas de protestas en Hong Kong se han caracterizado por un viraje creciente de la movilización pacífica a una violencia creciente y la clausura del aeropuerto a principios de semana. Los manifestantes exigen mayores derechos políticos y la anulación definitiva del proyecto de ley de extradición que impulsó China en el Parlamento local de Hong Kong. Después de una movilización histórica de dos millones de ciudadanos, la jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam, anunció que sepultaba el proyecto. Pero los hongkoneses aprovecharon el impulso y exigieron la renuncia de Lam, que fue elegida por un organismo dominado por China y no por el voto popular.

Horas después del despliegue amenazante de las tropas, las protestas del fin de semana comenzaron a la noche con un acto estudiantil en una plaza pública en el distrito financiero. Para hoy se prevé una marcha prodemocrática, además de otro acto de apoyo al gobierno y un acto masivo por la democracia para mañana. La policía local negó el permiso para la marcha de mañana, pero los manifestantes han hecho caso omiso de esas prohibiciones anteriormente.

Con el envío de tropas antimotines y el uso del término "terrorismo" para referirse a las marchas de Hong Kong, China manda un mensaje "de autoridad", después de que una multitud obligara a cancelar la actividad del aeropuerto internacional de la ciudad, el octavo más transitado del mundo, durante dos días. China teme que el movimiento prodemocracia termine penetrando en su dominado territorio y se "contagie" a otras ciudades.

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