Sábado 13 de Noviembre de 2021
El próximo domingo 21 los chilenos votarán en la primera vuelta de la elección presidencial y hasta el momento se erigen como favoritos los candidatos considerados por muchos ciudadanos como los extremos: el ultraderechista y pinochetista José Antonio Kast, por el Frente Social Cristiano, y el ex líder estudiantil y diputado Gabriel Boric, de la alianza de izquierda “Apruebo Dignidad”.
El espectro de postulantes está atomizado pues además de Kast y Boric se presentan el oficialista Sibastián Sichel, de la coalición de gobierno de derecha de Sebastián Piñera, bajo el sello de “Chile Podemos Más”; el ingeniero Franco Parisi por Partido de la Gente (también de derecha); la ex titular del Senado Yasna Provoste, por la coalición de centroizquierda “Nuevo Pacto Social” y heredera de la Concertación de Michelle Bachelet; el candidato del Partido Progresista y miembro del Grupo de Puebla, Marco Enríquez-Ominami (izquierda), y el profesor universitario Eduardo Artés, de “Unión Patriótica”, otro partido de izquierda.
Entre los últimos sondeos (que cerraron hace unos días por la veda), el trabajo de Criteria dio un 24% de las preferencias para Boric y un 23 % a Kast. Data Influye, en tanto, otorgó 32% a Boric y 27% a Kast.
Yasna Provoste sería la tercera opción y el liberal oficialista Sichel la cuarta, pero alejados a más de 15 puntos.
Sin embargo, según la casa de apuestas RojaBet, el ultraconservador Kast marcha en primer lugar ya que su candidatura paga 1,80 veces. Este fenómeno se da en línea con sondeos no publicados que señalarían que puntea y se impone cada día por más diferencia sobre Boric.
Kast el viernes brindó una conferencia donde criticó a la política del gobierno de Alberto Fernández sobre los mapuches. “Muchos gobiernos, como el actual gobierno argentino, negaban que hubiese terrorismo pero se han tenido que rendir ante los hechos, porque claramente lo que tenemos aquí son políticas del terror que llevaban adelante algunos, fundados en la reivindicación de tierras, pero que claramente lo usan para otros fines”, dijo, y amplió: “Tenemos un problema grave de terrorismo, que se junta con carteles de narcotráfico y organizaciones delictuales que se dedican al robo de madera”.
Para Marcelo Mella Polanco, politólogo de la Universidad de Santiago de Chile, el país atraviesa una “fuerte polarización tanto a nivel de élite como de sociedad civil”. “Los datos de intención de voto demuestran que aquellos candidatos que representan la opción de mayor radicalización son los que tienen más chance de pasar al balotaje” del 19 de diciembre, afirmó en diálogo con Télam.
Polanco sostuvo que esta radicalización se debe al “desgaste de los partidos de centro derecha y centro izquierda, de la antigua Concertación y la Alianza por Chile, que fueron las dos grandes coaliciones de la transición, que gobernaron durante casi tres décadas el país pero que a estas alturas no generan confianza ni mayor capacidad de movilización”.
La campaña electoral estuvo dominada por las mismas tensiones sociales que atravesaron la larga serie de comicios de estos últimos 12 meses y que surgieron como una explosión en 2019, con el estallido social en el que miles de chilenos salieron a las calles a reclamar mayores reivindicaciones sociales, políticas y económicas.
Esta crisis social puso en jaque al gobierno de Sebastián Piñera que terminó, junto a la oposición, firmando un acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución, que dio origen a un proceso constituyente inédito en el país que se volvió central en el debate político y abrió el camino para redactar una Carta Magna que nadie hoy puede prever cómo será.
Pese a esta incertidumbre pero por la popularidad que acompaña este proceso, los candidatos presidenciales han apoyado el trabajo de la Convención Constituyente para responder a los reclamos de los chilenos que se manifestaron masivamente en 2019 y luego en el referendo del año pasado.
La única excepción es Kast, quien rechaza una nueva Constitución y dice que trabajará para mantener la actual, escrita en 1980 durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Para Mella Polanco, “la sola existencia de la Convención Constituyente es un impulso, un respaldo para aquellas candidaturas y liderazgos que son partidarios y favorables a las transformaciones que el país demandó en las calles”.
El politólogo ve en la Constituyente un organismo que tiene incidencia en esta elección “en la medida que represente un espacio de construcción de un horizonte para el país y un nuevo pacto político pensado en una perspectiva de largo plazo”.
Su existencia, continuó, “favorece a aquellos candidatos que han mostrado un apoyo explícito a un cambio institucional y a la elaboración de una nueva Constitución y, por defecto, podría dañar y limitar el crecimiento para la segunda vuelta de la candidatura de Kast”.