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Chile va a las urnas para cambiar la Constitución que heredó de Pinochet

Los chilenos decidirán si apoyan el cambio y luego qué tipo de Asamblea Constituyente desean

Sábado 24 de Octubre de 2020

Los ciudadanos de Chile están llamados a decidir este domingo si quieren que el país deje atrás la actual Constitución, elaborada durante la dictadura de Augusto Pinochet, y se dote de una nueva Carta Magna, así como el método por el que esto será posible. El plebiscito es resultado del acuerdo sellado por el Gobierno del presidente Sebastián Piñera y la oposición en noviembre pasado. La consulta se hará en medio de la pandemia de Covid-19, que ha superado el medio millón de casos en Chile. Por esto se impondrán medidas de higiene muy estrictas.

El referéndum, que inicialmente estaba previsto para abril pero tuvo que ser aplazado debido a la pandemia de coronavirus, ha coincidido prácticamente con el primer aniversario del estallido de las violentas protestas contra Piñera y el "modelo chileno". Hace una semana volvieron los actos violentos de grupos de organizados y armados con bombas molotov, hondas y piedras. Quemaron por completo dos iglesias, una de ellas vinculada a la fuerza policial de Carabineros. El mandatario ha prometido que no permitirá que “algunos grupos minoritarios” impidan un plebiscito pacífico.

Por lo pronto, todo parece apuntar a que los chilenos darán luz verde a dotar al país de una nueva Constitución. La última encuesta publicada hace dos semanas por Data Influye daba la victoria al 'sí' con el 69 por ciento de los votos, frente al 18 por ciento que se decantaba por el rechazo.

Las opciones

Pero los chilenos no solo deben decidir si quieren tener una nueva Carta Magna, sino la vía para elaborarla. Así, deberán elegir entre una “Convención Mixta Constitucional”, integrada en partes iguales por constituyentes elegidos por el voto y parlamentarios en ejercicio, o una “Convención Constitucional” conformada exclusivamente por constituyentes. La opción se explica porque la Constitución vigente establece la reforma por vía de enmiendas votadas en el Congreso con mayorías especiales. Por este camino, los varios gobiernos democráticos que desde 1990 sucedieron a Pinochet fueron introduciendo más de 40 reformas. Las más importantes llegaron con Michelle Bachelet. La presidenta socialista terminó con el sistema electoral "binominal" que estaba diseñado para favorecer a los candidatos al Congreso de la derecha.

De acuerdo con el citado sondeo, el 61 por ciento se decanta por la opción de la Convención Constitucional, que estaría integrada por 155 constituyentes con igual número de mujeres y hombres, mientras que el 21 por ciento se inclina por la primera opción, que estaría dotada de 86 constituyentes y 86 diputados del Congreso.

La opción que consiga más del 50 por ciento de los votos será la elegida y podrán pronunciarse sobre ella tanto los que voten a favor de la reforma constitucional como los que voten en contra, lo cual no ha estado exento de algunas críticas.

Si finalmente la opción es la de la Convención Constitucional, sus miembros tendrían un plazo de nueve meses, prorrogables otros tres meses más una sola vez, para elaborar el nuevo texto, el cual deberá ser respaldado por dos tercios de sus miembros. Una vez esto ocurra, la nueva Constitución será sometida a referéndum entre los chilenos en los 60 días siguientes a su aprobación y para prosperar debe recabar más del 50 por ciento de los votos. Diez días después, entraría finalmente en vigor.

La Constitución pinochetista y sus cambios

La Constitución actual de 1980, pero reformada en 42 ocasiones mediante el mecanismo mencionado de reforma por enmiendas en el Congreso. Igualmente, es vista por amplios sectores de la sociedad, en particular por los partidos de izquierda, como uno de los principales motivos de la desigualdad imperante en el país y por la que muchos chilenos se echaron a las calles hace un año.

Así, los partidarios de la reforma apuestan por cambios sobre todo en materia social y un mayor papel del Estado frente al dominio de instituciones privadas, a las que se responsabiliza del elevado costo de la educación o a las bajas jubilaciones, entre otros.

Los críticos de la reforma consideran que si se amplían los poderes del Estado se frenará la economía de Chile, que se ha caracterizado durante más de 30 años por índices de crecimiento muy altos y tasas de ahorro doméstico y de inversión muy por encima de la media en Sudamérica. El "modelo chileno" permitió a largo plazo crear una clase media mucho más numerosa y con mayor calidad de vida que la que tenía Chile en los años 60 y 70,con amplio acceso al crédito de consumo e hipotecario.

Pero no hay dudas de que el modelo ahondó la desigualdad de ingresos. Chile es un país con una renta per cápita que es el doble a la media de la región. En este sentido, los adversarios de la reforma que impulsa la izquierda se inclinan por otras vías, como pueden ser una reforma fiscal, del sistema de pensiones o del sistema educativo sin necesidad de cambiar por completo la Carta Magna.

De los cuatro partidos que conforman la coalición Chile Vamos que apoya a Piñera, solo uno apoya la reforma, mientras que el partido del presidente está dividido. El propio mandatario ha evitado manifestarse abiertamente, pero ha dejado entrever que es más partidario del rechazo.

Superposición con la campaña política

Uno de los principales temores en torno al proceso de reforma constitucional que previsiblemente se abrirá este domingo es el riesgo de su superposición con el calendario político tradicional.

En caso de confirmarse la opción de la Convención Constitucional, sus integrantes serían elegidos en abril de 2021 y esta echaría a andar hacia finales de mayo. Para esas fechas, el país estará sumergido en plena campaña para las primarias presidenciales, previstas para el 4 de julio. Al sucesor de Piñera se lo elegirá el 21 de noviembre, igual que al Parlamento, y en caso de necesidad de segunda vuelta, se haria el 19 de diciembre.

“Dado que muchos miembros de la Convención Constitucional indudablemente tendrán afinidades políticas con candidatos presidenciales, las promesas que los aspirantes a la Presidencia hagan probablemente encontrarán un eco” en dicho organismo, advierte Patricio Navia, profesor de ciencias políticas en la Universidad Diego Portales (Chile).

A esto hay que añadir, subraya, el hecho de que en general cuando se modifica una Constitución el texto resultante suele ser más amplio que el original. “Existe una elevada probabilidad de que la nueva Constitución chilena actúe como 'esponja', incorporando muchas de las cuestiones que surjan durante las campañas de 2021”, apunta Navia.

Lo que es peor, añade Navia, “mientras que el nuevo presidente asumirá el cargo en marzo de 2022, la Convención Constitucional solo completará su tarea a mediados de 2022, minando el mandato del nuevo presidente y del nuevo Legislativo”.

En el caso de Piñera, destaca Navia, su popularidad ya de por sí baja seguramente seguirá cayendo tras el plebiscito lo que le dejará en una situación de mayor debilidad, al tiempo que vaticina las probabilidad de que se retomen las protestas, ahora que los casos de Covid-19 están remitiendo, con la expectativa de que “sus demandas económicas y sociales encuentren el camino hacia la nueva Constitución”. “Cuando las campañas para las elecciones regionales y muncipales y para la Convención Constitucional comiencen a finales de enero de 2021, el presidente Piñera quedará sumido en una mayor irrelevancia”, pronostica Navia.

Hoy, los colegios electorales estarán abiertos desde las 8 hasta las 20 horas con unas estrictas medidas, previstas para evitar contagios. Así, se ha pedido a los votantes que no solo acudan con mascarilla y se desinfecten con gel hidroalcohólico las manos antes de entrar sino que también lleven el lápiz azul con el que marcarán la papeleta y firmarán tras haber votado.

Además, se ha reservado una franja horaria entre las 14 y las 17 horas para los mayores de 60 años, que en todo caso, al igual que embarazadas o personas con discapacidad, tendrán preferencia durante toda la jornada para depositar su voto. Está previsto el despliegue de 23.000 efectivos de Carabineros y otros 27.000 del Ejército en los más de 2.000 colegios electorales de todo el país. El ministro de Defensa, Mario Desbordes, ha reconocido que “grupos minoritarios” seguramente tratarán de perturbar la jornada, pero ha dejado claro de que el Gobierno está preparado para hacerles frente y que los chilenos puedan “votar sin sobresaltos”.

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