Miércoles 20 de Agosto de 2008
Caracas. — El presidente Hugo Chávez dio un paso más en el proceso de toma de control de los sectores estratégicos de la economía venezolana al nacionalizar la industria cementera en tanto ayer fue suspendida por 24 horas la venta de títulos de la expropiada empresa mexicana Cemex. La toma del sector cementero se inició con tropiezos debido a que el gobierno debió recurrir el lunes a la expropiación de los activos de Cemex que se negó a un acuerdo amistoso tal como hicieron la francesa Lafarge y la suiza Holcim que aceptaron la participación mayoritaria de Estado en sus empresas.
La estatización de la mayor cementera del país tuvo repercusiones inmediatas en los mercados de valores local e internacional, y la estatal Comisión Nacional de Valores suspendió el martes por 24 horas la venta de los títulos de la cementera en la Bolsa de Valores de Caracas alegando que no se ha "producido información suficiente" sobre la situación de Cemex. Las acciones de Cemex en la Bolsa mexicana que abrieron la jornada con una caída de 2,32% lo que llevó los títulos de la empresa a 21,03 pesos, mientras que en Nueva York los papeles de la cementera reportaron una baja de 2,6% que llevó su cotización a 20,45 dólares. Noel Alvarez, segundo vicepresidente de la mayor cúpula empresarial, afirmó que la estatización de Cemex alimenta la "incertidumbre" y el "alto riesgo" que enfrenta Venezuela desde hace unos años a raíz de las nacionalizaciones.
Nacionalizaciones. En menos de dos años, Chávez nacionalizó las mayores telefónica y siderúrgica, el sector eléctrico, cuatro proyectos petroleros de la faja oriental del Orinoco, y adquirió la mayor fabricante de leche. Alvarez dijo que el aumento del riesgo del país lo reflejó el Banco Central de Venezuela al reportar el año pasado un "decrecimiento de 643 millones de dólares en la inversión extranjera". El líder empresarial indicó que el incremento del control estatal sobre la economía ha ido reduciendo el espacio de acción para el sector privado. Precisó que con las recientes nacionalizaciones, el Estado se convierte en el "principal comprador" y proveedor de insumos para una importante porción de compañías. Sostuvo que una empresa "no puede ir contra del gobierno en ninguna decisión, en ninguna declaración pública, porque entonces la ponen en una lista negra y no le compran o no le dejan producir eficientemente". l