El Mundo

Castigado por la corrupción en su partido, Rajoy está a punto de caer

La oposición consiguió los votos necesarios para aprobar hoy la moción de censura presentada por el PSOE contra el jefe del gobierno de España.

Viernes 01 de Junio de 2018

Salvo sorpresa de última hora, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, será destituido hoy en el Congreso de los Diputados gracias a una moción de censura que llevará al socialista Pedro Sánchez directo a La Moncloa. Tras un año y medio gobernando en minoría y solo una semana después de lograr aprobar en la Cámara los presupuestos de este año, Rajoy perderá previsiblemente el bastón de mando por la corrupción. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), encabezado por Sánchez, tomó el pasado viernes la iniciativa de presentar la moción de censura al día siguiente de conocerse la sentencia sobre uno de los escándalos más mediáticos de los últimos años en España, el caso Gürtel. Además de condenar a 29 personas a 351 años de prisión, incluida una docena de ex dirigentes del Partido Popular (PP), la sentencia obligó al partido a pagar 245.492 euros como "partícipe a título lucrativo" de la trama corrupta, y dio por probado que el PP tuvo una caja negra desde 1989. Igualmente, puso en duda la credibilidad de Rajoy, quien como testigo dijo ante los jueces que ignoraba cualquier financiación ilegal de la formación.

El debate parlamentario arrancó ayer entre gran tensión e incertidumbre. "Nunca antes una moción de censura fue tan necesaria", dijo al líder socialista en la Cámara baja española. Todos los ojos estaban ayer puestos en el minoritario Partido Nacionalista Vasco (PNV), cuyos cinco diputados tienen la llave del final político de Rajoy.

Los votos necesarios

Tras horas de rumores y de debate, los nacionalistas vascos confirmaron en el Congreso el "sí" a la moción contra el líder conservador por "ética política y responsabilidad", según dijo su vocero parlamentario en Madrid, Aitor Esteban. Si todo sale según el guión previsto, la moción impulsada por el socialismo cosechará hoy los votos necesarios para ser aprobada en el Congreso, los de al menos 176 diputados. Además del PNV, le darán su apoyo el partido izquierdista Podemos, el valenciano Compromís y los independentistas catalanes Esquerra Republicana (ERC) y Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT). Para ganarse los apoyos indispensables, Sánchez hizo ayer gestos y promesas a los partidos nacionalistas vascos y catalanes. Así, ofreció "tender puentes" con el presidente independentista catalán Quim Torra, al que pocos días antes había tachado de "supremacista". Y sobre todo prometió, "por responsabilidad de Estado", mantener los presupuestos para 2018 elaborados por el gobierno de Rajoy, aprobados la semana pasada en la Cámara baja y pendientes de tramitación en el Senado. Este gesto fue recibido como un guiño al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna esta región del norte de España y obtuvo en los presupuestos un valioso paquete de 540 millones de euros de inversiones en infraestructuras. Sin embargo, a Rajoy todavía le queda una baza para evitar entregar a los socialistas el gobierno: dimitir antes de ser destituido. Con un paso atrás, el Ejecutivo quedaría en funciones y serían los partidos los que tendrían que negociar un candidato a la presidencia del gobierno, propuesto por el jefe del Estado, el rey Felipe VI. Desde La Moncloa descartaron esta opción. El propio Rajoy rechazó su retirada a primera hora de ayer durante su intervención en el Congreso, del que se ausentó ya por la tarde. "En democracia un dirigente político se va cuando lo dicen los electores o cuando lo dice la Cámara. Por eso estoy yo hoy aquí", zanjó en respuesta al pedido de dimisión de Sánchez.

España vive días turbulentos. La moción del PSOE abrió un escenario político nuevo después de meses con el foco puesto en Cataluña, donde el proceso independentista mantiene a la región intervenida administrativamente por Madrid.

Mandato precario

Sánchez afirmó que su Ejecutivo estará integrado sólo por socialistas, y añadió que será "un gobierno paritario, un gobierno europeísta, un gobierno garante de la estabilidad presupuestaria y económica". Sin embargo, de confirmarse su llegada al poder, su mandato se anuncia precario, ya que el PSOE tiene apenas 84 diputados. El vocero del PNV, Aitor Esteban, le advirtió en ese sentido que tendrá "un gobierno débil y difícil".

La otra gran cuestión es cuándo habría elecciones anticipadas, que acortarían una legislatura que en principio termina a mediados de 2020. Sánchez dijo que no lo haría inmediatamente, y que si asume como presidente primero se encargará de recuperar la normalidad política e institucional y de atender urgencias sociales, tratando de tener un diálogo fluido con los sindicatos, entre otras iniciativas. Todos los aliados potenciales de Sánchez rehúsan llamar a elecciones inmediatamente, algo que reclama el partido liberal Ciudadanos (32 diputados), con el viento a favor según las encuestas. Ferviente opositor de los privilegios fiscales del País Vasco y de los independentistas catalanes, critica a Rajoy pero se niega a apoyar al Psoe.

La casi segura caída del gobierno central causó un terremoto en los mercados financieros esta semana y agregó incertidumbre a la situación en Europa, en vilo ya por la crisis en Italia.

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