Jueves 18 de Septiembre de 2008
Roma. — Hoy es la fecha límite que tienen los sindicatos italianos para aceptar o rechazar un plan de rescate de Alitalia, después de que las protestas de los trabajadores de la quebrada aerolínea italiana forzaron ayer la cancelación de unos 50 vuelos. Los gremios aeronáuticos han rechazado de momento los términos del rescate propuesto por un grupo de potenciales inversionistas. Los puntos de discordia son la extensión de la jornada laboral, despidos y reducción de las rutas improductivas así como el achique de su flota de aviones. Luego de días de tensas negociaciones con los trabajadores, el jefe de CAI, un grupo de empresarios italianos, advirtió a los sindicatos que propondría hoy el retiro de la oferta en una junta de accionistas si ellos no la apoyaban.
De mal en peor. Alitalia, un símbolo nacional en Italia por más de seis décadas, se arriesga a ser liquidada tras años de interferencia política, disputas laborales, mala gerencia y, recientemente, un incremento de los costos del combustible. La aerolínea controlada por el Estado pierde más de 2 millones de euros por día y hasta finales de julio tenía deudas por 1.170 millones de euros (1.660 millones de dólares). Luego de dos intentos fallidos previos de vender la participación estatal del 49,9 por ciento, el nuevo gobierno liderado por el premier Silvio Berlusconi persuadió a un grupo de inversionistas a presentar un plan de rescate. Pero sólo tres de los nueve sindicatos de Alitalia aceptaron ayer la oferta de CAI. Los otros, particularmente los que representan a pilotos y a tripulantes de cabina, han rechazado el plan, que incluye despidos, recortes de salarios y reducción de beneficios. Roberto Colaninno, el presidente de Piaggio que lidera el grupo inversor, dijo que rechazaría la oferta de rescate a menos que los gremios la acepten hoy.
Bancarrota. Ya han pasado varias fechas límite desde que la aerolínea italiana lucha desesperadamente por la sobrevivencia después de declararse en bancarrota el mes pasado. El gobierno y los inversionistas están dispuestos a aportar 1.000 millones de euros en Alitalia siempre y cuando los gremios acepten el plan de reorganización. El administrador de Alitalia, Augusto Fantozzi, alertó que los vuelos podrían estar en peligro debido a la falta de combustible. También dijo que la oferta de los inversionistas es la única solución.
Una huelga de cuatro horas de uno de los gremios forzó ayer la cancelación de 50 vuelos domésticos e internacionales. En el aeropuerto Da Vinci de Roma, empleados de Alitalia marcharon en contra del plan de salvataje.
Tras reunirse en París con el presidente Nicolas Sarkozy, el premier italiano dijo ayer que la garantía del gobierno del 80 por ciento de la paga por 3 años a los 3.250 trabajadores que serán despedidos conforme al plan de reorganización no puede ser extendida a sus 20.000 empleados. El plan contempla la compra de las rutas rentables por parte de los inversionistas y su fusión con la aerolínea de bajo costo Air One. Además, los inversionistas desean una alianza con aerolíneas extranjeras, que adquirirían una participación minoritaria en la nueva empresa.