Sábado 10 de Septiembre de 2022
Carlos III fue proclamado este sábado oficialmente como rey del Reino Unido en una ceremonia llena de simbolismos en el Palacio de Saint James del centro Londres, lo que abre una nueva era en la historia del país tras las siete décadas de monarquía de Isabel II.
El hasta hace poco heredero de la corona británica se convirtió en soberano el jueves en el momento en que murió su madre de 96 años, pero fue proclamado oficialmente hoy por un cuerpo ceremonial conocido como el Consejo de Adhesión.
Durante la ceremonia, por primera vez televisada, las banderas volvieron a ondear en lo alto y estarán así hasta el domingo cuando volverán a posar a media en señal de duelo por la muerte de Isabel II.
"El príncipe Carlos Felipe Arturo Jorge se convierte ahora, por la muerte de nuestra señora soberana de feliz memoria, en nuestro rey Carlos III... ¡Dios salve al rey!", proclamó el consejo antes de que el propio monarca fuese llamado a la sala.
"El reinado de mi madre fue inigualable por su duración, dedicación y devoción (...) Soy profundamente consciente de esta gran herencia y de los deberes y pesadas responsabilidades de la soberanía, que ahora se me transmite", afirmó luego el nuevo líder de la corona británica.
Al consejo asistieron miembros del Consejo Privado compuesto por un grupo de políticos de alto nivel que asesoran formalmente al monarca, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, y jueces y funcionarios de alto rango.
En la reunión, la presidente del Consejo Privado, la diputada Penny Mordaunt, anunció la muerte de la monarca británica y leyó una proclamación en voz alta que tradicionalmente incluye una serie de oraciones y promesas, encomiando al monarca anterior y prometiendo apoyo al nuevo.
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La histórica ceremonia reunió a seis ex primeros ministros del Reino Unido, entre ellos Boris Johnson, Theresa May, David Cameron, Gordon Brown, Tony Blair y John Major.
También estuvo presente la primera ministra Liz Truss, el líder laborista Keir Starmer y la primera ministra de Escocia Nicola Sturgeon, entre otros funcionarios, como los altos comisionados de los 14 países de la Commonwealth, la Mancomunidad de Naciones, de la que Carlos III se convirtió ahora en jefe de Estado.
A la ceremonia se unió Camila, la reina consorte y el príncipe Guillermo de Gales y otros 250 dignatarios, que firmaron la proclamación del rey.
Afuera del Palacio Saint James una multitud que se congregó para seguir la ceremonia de cerca cantó “God save the King” (Dios salve al rey), el himno que por primera vez en 70 años tiene la palabra “rey” en lugar de “reina” en sus estrofas.
Por otro lado, se realizaron disparos de armas en Hyde Park y la Torre de Londres, dos lugares emblemáticos de la capital británica, mientras se leyó la proclamación.
Tras la primera ceremonia hubo una segunda que se realizó en la “City de Londres” (el corazón financiero de la ciudad), donde se leyó otra proclamación desde los escalones del emblemático edificio Royal Exchange.
Allí desfilaron representantes del gobierno local ataviados con sus uniformes medievales y cargando un cetro de oro y una espada como símbolos de poder.
Los miembros del Parlamento también le juraron lealtad al nuevo monarca, durante una sesión excepcional realizada hoy en la que participó Truss.
Al finalizar, el nuevo rey regresó al Palacio de Buckingham, donde fue aplaudido por una multitud que lo vio llegar en su Rolls Royce, sonriendo y saludando.
Mientras tanto, cientos de miles de personas continúan dejando flores y otros tributos en las puertas de hierro forjado en Buckingham, que son recogidas todos los días por los servicios de limpieza.
Ningún soberano británico esperó tanto para subir al trono y Carlos III deberá esperar un poco más para su ceremonia de coronación, que aún no tiene fecha. De hecho, su propia madre aguardó más de un año tras convertirse en reina.
El nuevo rey anunció ayer el nombramiento de su hijo mayor Guillermo, de 40 años, como nuevo príncipe de Gales.
A su vez, confirmó a su esposa Catalina como la princesa de Gales, título no utilizado desde 1997 con la muerte de Lady Di.
Guillermo, príncipe heredero, estuvo hoy junto a su hermano Enrique y sus respectivas esposas, Catalina y Meghan, en el castillo de Windsor, donde saludaron a la multitud que se congregó en el lugar para homenajear a Isabel II.
Los hijos del nuevo rey Carlos III y la difunta Diana mantienen una relación distante desde que Enrique y Meghan decidieron retirarse de la monarquía en 2020 para instalarse en Estados Unidos.
Pero la ruptura se consumó en marzo de 2021, cuando los duques de Sussex confiaron, en una explosiva entrevista en la televisión estadounidense, que Catalina hizo llorar a Meghan y acusaron a la familia real de racismo.
Desde entonces, Enrique mantenía relaciones tensas con su hermano Guillermo y con su padre, que el viernes expresó no obstante su “amor” por él y su esposa Meghan en su primer discurso televisado como rey.
Este domingo, el féretro de la reina Isabel II se trasladará del castillo de Balmoral al Palacio de Holyroodhouse, la residencia oficial de los monarcas en Edimburgo, y un día después a la cercana catedral de Saint Giles.
Su último viaje a Londres está previsto el martes por avión, para varios días de homenaje público y el funeral de Estado en la Abadía de Westminster con dignatarios de todo el mundo, entre ellos el presidente estadounidense Joe Biden.