Burning Man, el festival de las utopías, expresó su locura en el desierto de Arizona
El afamado festival Burning Man, que se lleva a cabo cada año desde 1986 y en el cual se reúnen miles de las personas más estrafalarias de los Estados Unidos y el mundo, llega a su fin, al menos en su edición 2016.
Jueves 08 de Septiembre de 2016
El festival "Burning Man" (Hombre en fuego), que se celebra cada año entre el último lunes de agosto y el primero de septiembre, nació en torno a una fogata en 1986, en San Francisco, creció y se trasladó rápidamente al Black Desert Rock de Nevada. Así, se convirtió en una gran atracción que lleva unas 50.000 personas por lo menos anualmente, aunque los hippies de los inicios fueron uniéndose muchos millonarios de Silicon Valley en los últimos años. El evento celebra la independencia, la expresión artística libre y la vida comunitaria: los participantes deben crear una ciudad independiente de corta vida en el desierto, antes de salir sin dejar rastro alguno.
The Burning Man, surge cada año en el desierto de Nevada, acaba de quemar a su tótem mandando a sus utópicos residentes de vuelta a casa. Burning man es un evento dedicado a la utopía de la igualdad, una ciudad que opera con la economía del dar sin recibir, donde todas las transacciones comerciales están prohibidas. Al menos así era desde 1986, año de su inauguración, hasta hace dos o tres años cuando los multimillonarios y las celebridades invadieron Burning Man. El sistema igualitario se alteró con las caravanas de lujo, los aires acondicionados, la música tecno y los modelitos de las estrellas. El Burning Man del milenio está poblado de jóvenes privilegiados que cambian por unos días su trabajo en Silicón Valley por el polvo de Black Rocky City.
Nadie niega que relativamente pocos son los viajeros que se desplazan a Burning Man con problemas económicos, ya que su organización opera gracias a las generosas donaciones de los ricos 'burners'
Trabajadores en tecnología de Google, Facebook y otras startups son un porcentaje significativo de los invitados, que, tras sus chalecos de cuero y sus gafas de metal, se mueven en bicicleta de un campamento a otro. Los Burners, denominación de los habitantes de esta ciudad temporal, disfrutan con la cultura subversiva, dando forma a nuevas ideas entre el polvo y bajo las estrellas del desierto, mientras intentan mantener la inmaterialidad de su universo pasajero.
Katy Perry y Paris Hilton aparecieron con una docena de modelitos diferentes y utilizaron esta aventura para atiborrar con fotos sus páginas de internet. Sin embargo, ambas dormían en lujosos tráilers pues en realidad no tienen nada que ver con el espíritu, lo suyo es posar para los medios sociales sin renunciar en ningún momento a la comodidad de su vida en LA.