El Mundo

Bukele, el presidente de El Salvador, se proclamó "dictador"

El mandatario derechista cambió su biografía de Twitter para designarse de esta manera y ya no solo presidente del país centroamericano

Lunes 20 de Septiembre de 2021

Nayib Bukele no es solamente el presidente de El Salvador, sino el "Dictador" de este país centroamericano. Así se autodenomina el propio mandatario, quien cambió su biografía de Twitter, donde cuenta con casi 3 millones de seguidores y que es la plataforma desde donde gobierna. "Acabamos de comprar el chapuzón. ¡150 monedas nuevas bitcoin!", fue su último tuit. En cualquier país del mundo, se podría pensar que han hackeado la cuenta de Twitter del presidente, menos en El Salvador, donde Bukele maneja Twitter a su antojo. Ahora decidió caracterizarse como "dictador" en su biografía, una ironía en respuesta a quienes lo acusan de ser un autócrata. Hasta ahora, Bukele se definía en la biografía como Presidente de El Salvador o Papá de Layla, su primera y única hija nacida en 2019. Borró todo esto para proclamarse 'dictador'.

De esta manera, ha respondido a sus miles de detractores que salieron el pasado miércoles a las calles de San Salvador para denunciar la "dictadura" en la que se ha convertido el desde que Bukele llegó al poder el 1 de junio de 2019. La imposición del bitcoin el pasado 7 de septiembre como moneda de curso legal fue la gota que rebasó la paciencia de parte de la población que ha visto cómo el mandatario ha ido acaparando todos los poderes hasta eliminar cualquier atisbo de oposición.

Por ello, en los últimos días fue tendencia en las redes sociales la etiqueta #BukeleDictador con la que miles de usuarios colgaron comentarios en los que critican el autoritarismo de quien hizo historia en el país centroamericano al desbancar por primera vez a los dos partidos que se habían alternado en el poder desde el fin de la guerra civil en 1992: el derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y la izquierda heredera de la ex guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Sin embargo, tras arrasar en las elecciones presidenciales de 2019, Bukele seguía sin controlar el Poder Legislativo, que frenaba su gran proyecto del Plan de Control Territorial con el que pretende acabar con las pandillas y duplicar la cantidad de soldados. En febrero de 2020 el presidente irrumpió con militares fuertemente armados en la Asamblea Legislativa para presionar a los legisladores a que aprobaran un préstamo de 109 millones de dólares para mejorar el armamento de la policía y el Ejército.

Fue su primera gran muestra de fuerza contra la oposición, a la que marginó en los comicios legislativos de este año. Su partido, Nuevas Ideas, arrasó en las elecciones, lo que le permitió el pasado 1 de mayo destituir a todos los jueces de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y al fiscal general que se encontraba investigando a miembros de su gobierno.

El periódico digital El Faro revela que tres altos funcionarios del Ejecutivo de Bukele, incluida la Ministra de Desarrollo Social, María Chichilco, y el director de Centros Penales, Osiris Luna, estarían involucrados en la venta de 42.000 bolsas de alimentos que iban destinados a personas afectadas por la pandemia del coronavirus.

Mientras, los nuevos magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia nombrados a dedo por su propio partido en la Asamblea Legislativa abrieron la puerta para que Bukele se presente a la reelección en los próximos comicios de 2024, algo que prohíbe la Constitución de El Salvador. No conforme con eso, el mandatario firmó en los últimos días reformas judiciales para jubilar a un tercio de los 690 jueces y a decenas de fiscales que ya son mayores de 60 años o que acumulan más de 30 años de servicio. Por si fuera poco, el Presidente salvadoreño ha impedido cualquier avance de derechos sociales al vetar el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la eutanasia en las reformas a la Constitución que deberán ser aprobadas por la Asamblea Legislativa que está bajo su control.

En agosto del pasado año, llegó a decir que "si fuera de verdad un dictador, hubiera fusilado a todos" los magistrados de la Sala Constitucional a los que posteriormente cesó la Asamblea Legislativa en cuanto su partido contó con la mayoría. "Salvar 1.000 vidas a cambio de cinco, pero no soy un dictador", zanjó en esa ocasión refiriéndose a las resoluciones de los entonces magistrados que habían limitado, a través de sus sentencias, las medidas de Bukele para restringir las libertades durante el manejo de la pandemia. Ahora cambió su discurso y se autoproclamó "Dictador de El Salvador" pocos días después de que acusara a los diplomáticos de la comunidad internacional de financiar la manifestación de miles de personas que salieron a las calles "a luchar contra una dictadura que no existe".

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