El Mundo

Brutal represión sandinista en la ciudad rebelde de Masaya

Grupos policiales y paramilitares atacaron a balazos a manifestantes que bloqueaban rutas, con un saldo de cinco muertos y 71 heridos.

Miércoles 20 de Junio de 2018

Un día después de la nueva suspensión de las mesas de diálogo entre el gobierno de Daniel Ortega y la sociedad civil, y cuando se cumplen dos meses de inestabilidad y protestas, policías antimotines y paramilitares tomaron ayer el control de la ciudad de Masaya, al este de la capital de Nicaragua, tras disolver a balazos los "tranques" (retenes) de manifestantes civiles, con un saldo preliminar de cinco muertos y 71 heridos. Alvaro Leiva, presidente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH, independiente), habló ayer desde Masaya, cuando aún se escuchaban disparos esporádicos en sus calles desiertas. "Esto ha sido una verdadera masacre. Tenemos cinco muertos confirmados en distintos barrios y 34 heridos", dijo Leiva. Otras 37 personas fueron heridas previamente en Ticuantepe por disparos de fuerzas gubernamentales en su avance hacia Masaya, según el director de la ANPDH. Leiva denunció que más de 20 mujeres que salieron a las calles a protestar en dos barrios de Masaya al momento de la ofensiva policial fueron detenidas y su paradero se desconoce.

Desde la madrugada del martes, fuerzas afines al gobierno comenzaron a quitar los bloqueos viales que existen desde hace más de tres semanas entre Managua y Masaya con el argumento de que los manifestantes tienen "secuestrada" la ciudad. Videos divulgados por medios de televisión local mostraron cómo policías y fuerzas parapoliciales disparaban contra las personas que se encontraban en los bloqueos y luego las barricadas y los árboles eran retirados por palas mecánicas. Fue en uno de esos bloqueos, ubicado en el kilómetro 14 de la carretera Managua a Masaya, cuando también fueron agredidos y asaltados reporteros locales que cubrían los incidentes.

Masaya, ciudad situada a 25 kilómetros al oriente de Managua, permaneció bajo control de pobladores que protestan desde el pasado 18 de abril contra el presidente Ortega y exigen su renuncia del gobierno. El lunes, líderes de los manifestantes habían anunciado que temían un "ataque inminente". "Le pedimos al gobierno de Nicaragua que detenga la represión y no dañe más su imagen de cara a la comunidad internacional. El gobierno puede detener una masacre!", escribió por su parte el obispo Silvio Báez en su cuenta de Twitter.

Los hechos ocurren a dos meses del inicio de una rebelión cívica contra Ortega, el pasado 18 de abril, que según la ANPDH dejó hasta ahora 215 muertos y más de 1.400 heridos. Mientras, la Comisión de la Verdad conformada hace más de un mes por el Parlamento, de mayoría oficialista, divulgó ayer su primer informe que registra 173 muertos, entre ellos 156 varones y 11 menores de edad. La mayoría de muertos, 95 eran originarios de Managua, 20 de Masaya y el resto de otras zonas. Entre los fallecidos cuenta solamente a 20 estudiantes, pese a que la ANPDH y otros organismos aseguran que son la mayoría de las víctimas.

La vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, llamó a detener "esta ola de odio, de terrorismo, atrocidades sin límites" y dijo que Ortega "está empeñado en trabajar para frenarla". Murillo informó que elementos desconocidos incendiaron en la madrugada un complejo de oficinas que albergaba a la promotora artística Blue Nicaragua y a la radio Activa, donde además quemaron dos camiones y un colectivo. "Así es la violencia y el odio: no discriminan", dijo la esposa de Ortega. Los dueños de Blue Nicaragua y de la radioemisora habían apoyado las protestas contra el gobierno.


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