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Brasil quería la bomba nuclear en caso de guerra con Argentina

Ambos países tenían como principal hipótesis de conflicto al otro. Argentina contaba con un programa nuclear civil más avanzado. Lo planteó en 1974 el presidente de facto del país, general Ernesto Geisel.

Martes 13 de Agosto de 2013

La dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985 analizó la posibilidad de construir una bomba atómica, ante el temor de que una iniciativa similar fuese adoptada por la vecina y entonces "archirrival" Argentina, reveló el diario O Estado de Sao Paulo en base a documentos militares hasta ahora secretos. El documento ratifica una sospecha histórica sobre la dictadura brasileña: el intento de construir armas atómicas en los años 70.

Los documentos del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas (Emfa), a los que tuvo acceso el rotativo, revelan que el 10 de junio de 1974, el entonces presidente de Brasil, el general Ernesto Geisel (1974-79), anunció una revisión del concepto estratégico nacional elaborado años antes por la dictadura, y que pasaría a considerar la posibilidad de una guerra con Argentina, incluso con armas nucleares, si ambas naciones llegaran a desarrollarlas. Los dos países tenían por entonces, como hoy, desarrollados programas de energía nuclear civil, pero sin someterlos a los controles internacionales que exige el Tratado de No Proliferación, que ni Buenos Aires ni Brasilia firmaron hasta muchos años más tarde.

"Guerra continental". "En el marco de la necesidad de actualización, destacada por el Emfa, el concepto deberá incluir la hipótesis de guerra continental involucrando a Argentina", expresó el entonces presidente, en una reunión secreta destinada a presentar a los comandantes militares las prioridades estratégicas de su gobierno. En la reunión con el alto mando, el general destacó la importancia de "desarrollar una tecnología para la utilización de la explosión nuclear para fines pacíficos, lo que nos permitirá incluso, si es necesario, disponer de nuestra propia arma".

"La explosión reciente de una bomba nuclear por parte de India generó conmoción mundial y debemos considerar la hipótesis de que, en un futuro no lejano, Argentina también pueda explotar la suya. Evidentemente, esto genera inquietud entre nosotros", enfatizó Geisel ante la cúpula militar brasileña.Geisel claramente estaba preocupado por la cuestión nuclear. "Por sus importantes efectos en la seguridad nacional, no quiero terminar esta exposición sin especial referencia a la política nacional para el uso de la energía nuclear ", advirtió. Su preocupación era "evitar que Brasil vaya a la zaga en el tema de desarrollo de la industria (nuclear), tanto por razones económicas, a través de la producción de energía, como en el campo militar". Y "en este punto, se refiere abiertamente a los avances argentinos en este sector", reseña el diario paulista, y a la explosión nuclear que ese año 1974 hizo la India. Para Geisel "en un futuro próximo la Argentina también puede" hacer estallar un artefacto nuclear. Recuerda luego que Brasil tenía "el deseo de mantener una relativa libertad de acción en este campo", y por eso no firmó el Tratado de No Proliferación de armas nucleares, "a pesar de las fuertes presiones ejercidas por las potencias nucleares".

Ventaja argentina. Geisel recuerda la ventaja de Argentina en la materia, por su mayor disposición de uranio. "Los vecinos tenían la relativa facilidad de la búsqueda de uranio", y fueron "más favorecidos por la naturaleza que Brasil", por sus minas de ese mineral radiactivo. Geisel compara los desarrollos nucleares de ambos países: "Ellos se orientaron por la generación de energía partiendo de uranio natural y quedando apenas dependientes de la importación de agua pesada". Esta opción "es mucho menos económica, pero permite obtener considerables cantidades de plutonio, que puede servir para construir un arma nuclear", apunta Geisel. Brasil, en cambio, "con vistas a obtener energía eléctrica, prefirió el proceso más económico del uranio enriquecido. Por esta razón contrató a firmas americanas para la construcción de la usina de Angra dos Reis" y explica que el uranio usado allí está sujeto a las salvaguardas de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU. "Por eso tenemos que entregar el plutonio producido".

El plutonio se genera a partir de la destrucción radiactiva del uranio y queda como residuo en las usinas. Ante este cuadro, "debemos evitar un abordaje pasional del problema, capaz de llevarnos a decisiones precipitadas, por influencia de supeustas posibilidades o intenciones de Argentina", alerta el presidente brasileño.

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