Brasil: Lula y Bolsonaro compiten con una agenda de valores y religión
Ambos cortejan al votante de las iglesias evangélicas, además del católico. El derechista corre con ventaja en este terreno

Sábado 15 de Octubre de 2022

A dos semanas del ballottage en Brasil, las campañas del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y el actual mandatario, Jair Bolsonaro, intensifican una agenda en torno a valores, incluso con acusaciones de satanismo y canibalismo, mientras analistas advierten acerca de los prejuicios en torno a los votantes religiosos, que serán clave para la definición de la elección, en un país en el que más de la mitad de la población cree que política y credos no son asuntos separados.

Durante la primera etapa de la campaña, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) se focalizó en propuestas económicas y Bolsonaro dispuso la continuidad del subsidio Auxilio Brasil y la reducción del precio de los combustibles.

Si bien esos temas no desaparecieron luego de la primera vuelta del 2 de octubre, los posicionamientos y las acusaciones cruzadas en torno a valores, cuestiones morales y religiosas se intensificaron de cara al balotaje del 30 de octubre. “No se habla de economía, se habla de una agenda moral. Son temas importantes, porque en los últimos 50 años Brasil está atravesando una revolución silenciosa, que es el cambio de una religión a otra. Sigue siendo el país católico más grande del mundo, pero en diez años, según proyecciones estadísticas, se convertirá en protestante”, explicó el etnógrafo brasileño Juliano Spyer, autor del libro “Povo de Deus”.

En diálogo con Télam, el investigador dijo que “es algo que viene de abajo de la sociedad” porque el mundo evangélico, principalmente pentecostal, tiene rostro “negro, pobre, periférico y mayoritariamente femenino, y son personas que se preocupan por el tema de la moralidad”.

Para el politólogo Ariel Goldstein, autor del libro Poder Evangélico, “Bolsonaro ya había puesto de moda estas discusiones en 2018 y este año el slogan de la campaña es ‘Dios, patria, familia y libertad’”.  Además, “ahora el PT pareciera que quiere atacar en ese mismo frente; le interesa acercarse a ese electorado, cada vez más influyente”.

El académico apuntó que “las cúpulas de las principales iglesias evangélicas están más cerca de Bolsonaro”, algo que no se traduce necesariamente en una indicación a los fieles por quien votar, pero “sí hay una visión del mundo compartida; sobre la familia, la cuestión de género, el aborto”, que deriva en “una afinidad mayor entre Bolsonaro y estos pastores”.

La periodista brasileña Anna Virginia Balloussier coincidió en que “todos los grandes pastores evangélicos están con Bolsonaro”, pero llamó la atención acerca de su capacidad para adaptarse, porque están “donde está el poder.  Siempre encontraron la manera de justificar su alianza con el gobernante de turno”, explicó la periodista, que tuvo a su cargo el blog Religiosamente, del diario Folha.

El ejemplo más claro es el del obispo Edir Macedo, de la Iglesia Universal, “que desde 1989, la primera elección posterior a la dictadura, apoyó a todos los gobiernos”. Goldstein habla de “gobernistas” para aludir a esos alineamientos, aunque destaca que “el tipo de alianza que les propone Bolsonaro es más seductor porque incorpora cuestiones como exenciones impositivas para las iglesias”.  Además, “atiende temas que importan a la bancada evangélica en el Congreso” _más de 200 congresistas_ como “costumbres y la familia, impuestos y licencias de radiodifusión. Es un win-win y eso Lula no se lo puede dar”, agregó. Balloussier señala: “Las iglesias evangélicas están atacando a Lula de manera virulenta. Y se pregunta si esa capacidad de adaptarse al poder de turno ”continuará si gana Lula” o es una “ruptura inevitable y por primera vez van a ser opositores”.