El Mundo

Boris Johnson recibió un "no" de Macron a renegociar el Brexit

El francés rechazó el pedido del británico, pero al igual que Merkel le dio 30 días para escuchar alternativas a la "salvaguarda irlandesa".

Viernes 23 de Agosto de 2019

El presidente francés, Emmanuel Macron, rechazó el pedido del primer ministro británico, Boris Johnson, para renegociar el acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit. Pero Macron sí ha aceptado la idea, sugerida por la canciller alemana Angela Merkel el día anterior, de dar un plazo de 30 días para escuchar las alternativas que Londres quiera proponer a la "salvaguarda irlandesa", el mecanismo propuesto para regular la frontera entre las dos Irlandas luego del Brexit. Es que no han sido los grandes flujos de comercio los que bloquearon el Brexit acordado por la predecesora de Johnson, Theresa May, sino esa pequeña frontera, algo perdida en el mapa europeo.

Francia, en suma, se agrupó con Alemania para desafiar a Johnson a que demuestre que es capaz de presentar una alternativa al principal obstáculo en las negociaciones del Brexit: darle un mes de plazo para salir del impasse en la cuestión de la frontera irlandesa, algo que remedie el bloqueo en torno al "backstop" o salvaguarda. Esta es un régimen especial de "frontera suave" entre Irlanda del Norte, provincia de Gran Bretaña, y la república de Irlanda, vecino que sigue perteneciendo a la UE. Los irlandeses de ambas naciones rechazan una "frontera dura" y los de la provincia británica recuerdan que ellos votaron contra el Brexit en el fatídico referendo de 2016. La salvaguarda evitaría que, como antes de los Acuerdos del Viernes Santo de 1998, que terminaron con el conflicto armado irlandés, y que suprimieron la frontera entre las dos Irlandas, surja una nueva. Al mismo tiempo, el "backstop" mantendría a Irlanda del Norte dentro del mercado europeo. Esta fue la solución de compromiso tejida entre May y Jean Claude Juncker, el anterior jefe del Ejecutivo europeo.

Pero el nuevo gobierno de Johnson, un antieuropeo radical, teme que este mecanismo sea una manera de anclar al Reino Unido en la unión aduanera europea. Una frontera "dura", con nuevas infraestructuras fronterizas que limiten la libre circulación en Irlanda, amenaza con reavivar el enfrentamiento entre los protestantes unionistas que quieren seguir en Reino Unido y los católicos partidarios de la unificación con Irlanda. Los puntos de control en los 300 kilómetros de frontera terrestre podrían convertirse en objetivo de ataques terroristas, advierten especialistas en el conflicto irlandés.

En su visita a París, Johnson hizo gala de histrionismo al reunise con el presidente Emmanuel Macron. Llamó a Macron por su nombre de pila, habló a veces en francés e incluso puso un pie sobre una mesita de café, en una acto que puede interpretarse como falta de educación o exceso de confianza. Sin embargo, al igual que la canciller alemana Angela Merkel la víspera, Macron sonrió con condescendencia y echó paños fríos a las expectativas británicas, al hacer énfasis en que "debemos respetar lo que fue negociado". Es decir, al acuerdo que Theresa May firmó con la Unión Europea (UE) pero que fue luego rechazado por el Parlamento británico, lo que llevó a la renuncia de la premier.

"En el próximo mes no encontraremos un nuevo acuerdo que sea distante del que tenemos", dijo Macron. El mandatario francés reiteró lo que es la posición de la UE desde hace meses: no reabrirá el acuerdo de divorcio ya negociado por Theresa May.

Macron y Angela Merkel, en suma, han dicho que no, pero que dan 30 días para escuchar las alternativas que Londres quiera proponer a la salvaguarda irlandesa o backstop. Este mecanismo permitiría mantener abierta, tras el Brexit, la frontera entre Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido, y la República de Irlanda, miembro de la UE.

"No encontraremos un nuevo acuerdo de retirada en 30 días que sea muy distinto del que existe", dijo Macron. Insistió en que el backstop es "una garantía indispensable para preservar la estabilidad de Irlanda y la integridad del mercado único". Los controles fronterizos eran escenarios de violencia en el pasado y muchos temen que su reinstalación eche por tierra la paz conseguida con tanta dificultad en Irlanda del Norte. Johnson se opone enérgicamente a los puestos fronterizos y no quiere que Irlanda del Norte reciba un trato distinto que el resto del Reino Unido. Merkel fue un poco más allá al insinuar que podría haber un plazo de 30 días. Durante una visita a Holanda dijo que "sería mejor poder decir que se puede lograr un acuerdo para el 31 de octubre", la fecha prevista para la salida británica. Ese día habrá Brexit sin acuerdo si antes no se llega a un trato. Hasta ahora, no lo hay.

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