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Bolsonaro y Haddad cortejaron el voto de los católicos y evangélicos

Los candidatos presidenciales brasileños cortejaron ayer a líderes eclesiales de cara a la segunda vuelta de los comicios, en un país profundamente religioso con una considerable población católica y evangélica.

Jueves 18 de Octubre de 2018

Los candidatos presidenciales brasileños cortejaron ayer a líderes eclesiales de cara a la segunda vuelta de los comicios, en un país profundamente religioso con una considerable población católica y evangélica. El ultraderechista Jair Bolsonaro se reunió con el arzobispo católico de Río de Janeiro, mientras que su rival izquierdista Fernando Haddad habló con líderes evangélicos y de otras comunidades cristianas.

Alrededor de 123 millones de los brasileños son católicos, haciéndolo el país con la congregación más numerosa, y ambos candidatos son católicos. Pero el número de evangélicos está aumentando y ahora totaliza 42 millones. El voto evangélico podría resultar decisivo en la segunda vuelta electoral debido el creciente papel de esas iglesias en la política, además de su número y su poder de organización.

Haddad marcha bastante detrás de Bolsonaro con vistas a los comicios del 28 de octubre, y su base de apoyo es especialmente baja entre los evangélicos, que tienden a ser socialmente conservadores. Haddad además enfureció a muchos de ellos cuando habló del "fundamentalismo charlatán" de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios, una de las mayores iglesias evangélicas de Brasil.

Haddad trató de fortalecer su posición entre los evangélicos —o al menos calmar las críticas— en una reunión ayer con líderes cristianos mayormente simpatizantes. Además, publicó una carta abierta "al pueblo de Dios" en la que enfatizó que es cristiano y un hombre de familia.

En la carta, criticó lo que dijo era un largo historial de sembrar mentiras y miedo sobre su Partido de los Trabajadores (PT) por parte de cristianos religiosos.

Mientras, Bolsonaro se reunió con el cardenal Orani Tempesta y les dijo a reporteros que estaba allí más para escuchar que para hablar. Bolsonaro fue criticado recientemente por decir que algunas organizaciones católicas en Brasil estaban podridas. Aseguró a la prensa que firmó una promesa a favor de los valores familiares y contra el aborto y la legalización de drogas".

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