El Mundo

Bolsonaro tuvo su primera crisis y echó al secretario general de la Presidencia

Gustavo Bebianno se negaba a renunciar. Estaba bajo presión por el uso ilícito de fondos públicos en la campaña del año pasado.

Martes 19 de Febrero de 2019

Después de cinco días de tensiones y desgaste público, el gobierno de Jair Bolsonaro anunció que el secretario general de la Presidencia, Gustavo Bebianno, fue despedido. Una serie de denuncias periodísticas por desvío de fondos de campaña del gobernante Partido Social Liberal (PSL) y una pelea pública con uno de los influyentes hijos del presidente preludiaron la salida del alto cargo. Fue reemplazado por un general, Floriano Peixoto Vieira.

La Presidencia ha explicado que fue una decisión de "fuero interno" de Bolsonao y ha agradecido la "dedicación" del ya ex ministro, al que desea "éxito en su nuevo camino". La salida de Bebianno es la primera crisis del gobierno de Bolsonaro, quien asumió el 1º de enero. "De hoy no pasa", había presionado horas antes el vicepresidente y general retirado Hamilton Mourao. Y es que Bebianno debió ser echado porque se negó tajantemente a renunciar. El fin de semana los hijos de Bolsonaro hicieron trascender que estudian abandonar el PSL, un partido al que ingresó su padre luego de pasar por otros. El PSL era una de las muchas formaciones menores que pueblan la política brasileña hasta que Bolsonaro se lanzó a la presidencia en 2018. Ayer no se conocía aún al reemplazante de Bebianno.

Bolsonaro despide así de manera traumática a uno de sus principales organizadores de la campaña que lo llevó al Planalto. El proceso de "freír", como dicen los brasileños, al ahora ex ministro comenzó el miércoles 13 de febrero, cuando el concejal Carlos Bolsonaro, hijo del presidente, dijo que Bebianno era un mentiroso por decir que había hablado "tres veces" con el presidente mientras estaba hospitalizado. El mensaje de Carlos fue respaldado por su padre. El escándalo de las financiaciones ilícitas también alcanza al ministro de Turismo, Marcelo Alvaro Antonio, también miembro del PSL.

La pelea abierta entre el presidente Bolsonaro y Bebianno causa preocupación entre los miembros del gobierno y la bancada del Congreso. El caso estalló el 4 de febrero, cuando se conocieron denuncias de que el PSL financió el año pasado "candidaturas naranjas", como se llama a las candidaturas falsas para recibir fondos públicos y desviarlos a cuentas personales o de testaferros.

La crisis llega en un mal momento, cuando el gobierno está tratando de mantener la cohesión interna para encarar las negociaciones sobre la agenda paralamentaria más importante de la legislatura, la de la reforma de las pensiones.

El primer miembro del gobierno citado en el caso de las candidaturas de fachada fue el ministro de Turismo, Marcelo Alvaro Antonio, quien fue presidente de la junta directiva del PSL en Minas Gerais. Según el diario Folha de S. Paulo, cuatro candidatos de Minas recibieron 279.000 reales (unos 75 mil dólares) de dinero público enviado por el comando nacional del partido. Estaban entre los 20 candidatos que recibieron más recursos en el país, pero lograron menos de 1.000 votos cada uno, lo que abrió sospechas de que fueran candidaturas de fachada para recaudar dinero. Esta es una práctica extendida en la corrupta política brasileña. Bebianno era entonces presidente del PSL y coordinador de la campaña presidencial de Bolsonaro. Habría aprobado la transferencia de 250 mil reales a la candidatura de un ex consultor.

La crisis entre la familia Bolsonaro y Bebianno causa alarma en el ala militar del gobierno y entre la bancada en el Congreso. El PSL trató de elaborar una estrategia para evitar que la lucha perturbara los votos en la legislatura. Ya hubo disidencias y tensiones. La diputada Joice Hasselmann (PSL) pidió la separación entre el núcleo familiar del presidente y el resto del gobierno. "El Palacio del Planalto no puede invadir la casa del presidente", dijo.

Después del episodio, los interlocutores del presidente, especialmente los militares, estaban convencidos de que "es necesario detener" la acción de los hijos de Bolsonaro en el gobierno. Ahora existe el temor de que Bebianno pueda "causar problemas". De todas formas, con el nombramiento del general Floriano Peixoto Vieira como secretario general de la Presidencia, los militares ocupan otro casillero más en el Ejecutivo de Bolsonaro, donde tienen un espacio nunca visto en décadas.

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