El Mundo

Bolsonaro nombró a un general al frente de Petrobras

Echó a un economista liberal, luego de que dictara varios aumentos de precios que llevaron a los camioneros a amenazar con una huelga

Sábado 20 de Febrero de 2021

Después de varios días de críticas a Petrobras por su política de precios de los combustibles, el presidente Jair Bolsonaro nombró al frente de la gigante petrolera estatal a un general retirado, Joaquim Silva e Luna, ex ministro de Defensa y actual director general de la hidroeléctrica Itaipú. Reemplaza Roberto Castello Branco, un hombre del ministro de Economía Paulo Guedes. La decisión, por un lado refuerza la presencia militar en puestos clave del gobierno y también aumenta el temor del mercado a que el presidente intervenga en la empresa estatal para contener la subida del precio del combustible y calmar a los sindicatos de camioneros, aliados estratégicos del presidente, que amenazan con ir a huelga desde hace semanas. La cotización de Petrobras se desplomó un 8%. El cambio es un golpe para el ministro de Economía, el liberal Paulo Guedes, y los mercados tomaron debida nota de este retroceso. La tradición intervencionista de los gobiernos brasileños con Petrobras es de larga data, e incluye el megaescándalo de coimas de Lava Jato que llevó a prisión al ex presidente Lula da Silva.

Bolsonaro, que lanzó su campaña presidencial con preceptos liberales, sorprendió el viernes a la noche al anunciar el cambio en Petrobras. Bolsonaro sin embargo prometió que el Gobierno “no interferirá” en la petrolera. “Nunca interferiremos en esta gran empresa y en su política de precios, pero no se puede sorprender a la gente con ciertos reajustes”, afirmó. Castello Branco había afirmado que la amenaza de huelga de los camioneros “no era un problema” de Petrobras.

Ahora todos miran al nuevo jefe de Petrobras, el general Joaquim Silva e Luna, de 71 años, ex ministro de Defensa, con un doctorado der la Escuela de Estado Mayor del Ejército y actualmente director general de Itaipú. El consejo de administración de Petrobras todavía tiene que aprobar su nombramiento, y tiene facultades para vetarlo. Sin embargo, el Gobierno tiene mayoría en el consejo de administración de 11 miembros.

Elegido por el ministro de Economía Paulo Guedes, Castello Branco fue nombrado en Petrobras a finales de 2018 para un mandato de dos años que finalizaba el venidero 20 de marzo. La reunión del consejo de administración para deliberar su reelección estaba prevista para el próximo martes.

La reacción de los analistas y agentes del mercado fue inmediata. “Petrobras entra en una posición complicada. No vale la pena invertir en la empresa hasta que no haya más claridad sobre cómo sería una gestión del general Silva e Luna y hasta qué punto el Gobierno seguirá interviniendo”, escribió Thiago de Aragão, de la consultora de riesgo Arko Advice. “No es exagerado decir que el presidente ha dado un paso peligroso fuera de la agenda que lo sostiene en el poder, abriendo espacio a la especulación sobre sus convicciones liberales”, señaló André Perfeito, economista jefe de la consultora Necton.

La decisión llega un día después de que el presidente, molesto por un nuevo aumento de precio de los combustibles _ligados a la variación de los precios internacionales_, criticara a Petrobras en las redes sociales. Bolsonaro anunció que el impuesto federal sobre nafta y gasoil se reducirá a cero durante dos meses a partir del 1 de marzo. Los temores de interferencia política en la empresa estatal se hicieron eco en el mercado financiero e hicieron que las acciones de Petrobras se desplomaran casi un 8% el viernes.

Para Joelson Sampaio, coordinador del curso de economía de la Fundación Getulio Vargas, “el discurso del presidente ha sido entendido por el mercado como algo muy negativo”. “En un pasado reciente, la gran crítica que existía sobre las empresas estatales era esta interferencia política, pero mejoró tras el cambio de algunas normas”, afirma. Para Sampaio, las declaraciones de Bolsonaro traen de vuelta esa intromisión, como ocurrió en el Gobierno de la ex presidenta Dilma Rousseff, cuando la política de precios de Petrobras no fluctuaba de acuerdo con los precios internacionales. “Es claramente un guiño político a los camioneros, y eso pesa mucho en el mercado”, añade el economista.

El anuncio de la reducción del impuesto sobre el gasoil durante 60 días no es visto con buenos ojos por el mercado. La medida causará un impacto multimillonario en las cuentas del Estado nacional. El presidente Bolsonaro no dio detalles sobre el monto estimado de la pérdida fiscal, y tampoco de cómo se compensará en las cuentas públicas, que están en números rojos desde hace más de seis años.

El pasado jueves, Petrobras anunció dos nuevos reajustes en los precios de nafta y gasoil, que aumentarán un 10,2% y un 15,1%, respectivamente de forma inmediata. Es el cuarto reajuste de la nafta y el tercero del gasoil en 2021, en respuesta al continuado aumento del precio internacional del petróleo. En este año, el precio de la nafta de Petrobras acumula un aumento del 34,7%, y el gasoil, un 27,7%.

Bolsonaro consideró que este último ajuste de precios estaba “fuera de la curva”, y quiere una solución para satisfacer los intereses de los camioneros. “Es el cuarto reajuste del año. La culpa siempre es mía, aunque Petrobras tiene autonomía”, comentó el jueves.

La decisión de Bolsonaro va mucho más allá de Petrobras, señala el diario Estado de Sao Paulo en un editorial. "Bolsonaro demostró que no lo pensará dos veces para descartar aliados o miembros del gobierno que puedan obstaculizar su proyecto político de reelección". El matutino señala que no se movió para impedir que la Cámara de Diputados mantuviera la detención del diputado Daniel Silveira, detenido por orden del Tribunal Supremo Federal por insultos y amenazas a sus integrantes. Sin el apoyo del presidente, Silveira vio como su detención era mantenida por la Cámara por unos contundentes 364 votos.

Leer más: Brasil: la Corte Suprema detuvo a un diputado bolsonarista

Y "el presidente también decidió tirar por la borda al presidente de Petrobras", Roberto Castello Branco, sustituyéndolo por el general Joaquim Silva e Luna.

Los dos movimientos exponen que Bolsonaro priorizará su camino a la reelección en 2022. A pesar de ser miembro del ala más radical y leal a Bolsonaro, el diputado Silveira fue dejado de lado por el presidente, que no quiso entablar una pelea con el Tribunal Supremo y mucho menos interrumpir el avance de la agenda económica del Congreso, incluyendo la propuesta que vuelve a pagar la "ayuda de emergencia" por la pandemia en 2020, y que le garantizó una mayor aprobación popular a Bolsonaro. Más dinero público que no se sabe de dónde saldrá, como el que deberá cubrir el impuesto a los combustibles que el presidente promete anular.

En relación con el cambio en Petrobras, Bolsonaro envió repetidos mensajes de que estaba insatisfecho con la sucesión de aumentos de precios. La mayor preocupación del presidente es la reacción negativa de los camioneros. Hace dos semanas, el gobierno logró contener una huelga que la categoría, pero con los nuevos aumentos Bolsonaro perdió la paciencia y decidió despedir al presidente de Petrobras.

No es un cambio cualquiera. Castello Branco es uno de los miembros originales del llamado "superequipo" del ministro de Economía Paulo Guedes, con fuertes nombres del mercado. Aun sabiendo que las repercusiones serían fuertes, Bolsonaro prefirió poner a un general que acate sus directrices sobre los precios de los combustibles.

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