El Mundo

Bolsonaro garantizará por decreto la libre tenencia de armas en Brasil

A tres días de asumir la presidencia, el político ultraderechista anunció su intención de cumplir una de sus principales promesas de campaña.

Domingo 30 de Diciembre de 2018

A tres días de tomar posesión del primer gobierno de ultraderecha en Brasil, el capitán retirado Jair Bolsonaro anunció a través de las redes sociales su intención de garantizar por decreto la posesión de armas de fuego para todas las personas que no tengan antecedentes penales. De acuerdo con el diario paulista Folha, esta medida fue calificada de "prioritaria" por quien será a partir del 1º de enero su ministro de Justicia, Sergio Moro. El decreto se hará realidad antes de que se cumplan los primeros 100 días de gobierno. Pero antes, Bolsonaro debe cumplir con otra promesa de campaña: revocar ley federal 10.826, conocida como el Estatuto del Desarme, lo que, en este caso, exigirá la aprobación del Congreso. La ultraderecha tiene una bancada suficientemente entusiasmada con erradicar esa normativa que fija numerosos requisitos para que un brasileño pueda tener un arma: ser mayor de 25 años, tener ocupación lícita y residencia cierta, no haber sido condenado, comprobar la capacidad técnica y psicológica para el uso del equipo y declarar su efectiva necesidad. La posesión, según la ley, solo permite al propietario del arma mantenerla dentro de su casa o en su lugar de trabajo, siempre que sea el responsable legal del establecimiento. Expertos señalan que una persona que vive en un lugar desierto, alejado de comisarías, o se encuentra amenazado, tiene más posibilidades de conseguir la autorización. "Por decreto pretendemos garantizar la tenencia de armas de fuego para el ciudadano sin antecedentes criminales", escribió.

Lucha contra la violencia

Bolsonaro, quien renunció al Ejército en 1988 luego de haber sido amenazado de expulsión por reclamar aumento salarial, basó su campaña en una imagen con sus dedos simulando un arma, como forma de mensaje de lucha contra la violencia, en un país con 62.000 homicidios en 2017. El presidente electo dijo que "otras formas de perfeccionamiento" sobre la tenencia y uso de armas de fuego entre los civiles deberán formar parte de iniciativas del Congreso Nacional. "Todos los interesados deben involucrarse", subrayó. El ex juez Sérgio Moro, a cargo de la Operación Lava Jato hasta noviembre, será el ministro de Justicia a partir del martes y en el equipo de transición presionaba para emitir un decreto en los primeros 100 días de gobierno sobre el polémico tema de posesión de armas. La actual legislación permite la tenencia de armas con una renovación del permiso por tres años.

Esta promesa electoral de Bolsonaro también está basada en la experiencia personal: habitualmente recuerda que les enseñó a disparar armas de fuego a sus tres hijos cuando cumplían 6 años de edad. Uno de los hijos de Bolsonaro, Eduardo, diputado federal que viajó a los Estados Unidos recientemente a prometer una alianza Brasilia-Washington al Departamento de Estado, fustigó en un tuit "el estatuto del desarme de la población" realizado en los primeros años del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), preso desde abril tras haber sido condenado por Moro y la cámara de apelaciones de Porto Alegre. "Fue electo un presidente que escucha las demandas del pueblo", dijo el hijo del ultraderechista, uno de sus hombres de confianza y clave para elegir al canciller designado, Ernesto Araújo, que considera que Donald Trump es el "salvador de Occidente" ante "el marxismo cultural" del "globalismo".

6 armas por hora

A pesar de las restricciones, en Brasil se venden cerca de seis armas por hora en el mercado legal. El mercado negro de un país donde operan importantes bandas criminales, dedicadas tanto al narcotráfico como al contrabando de pertrechos, presenta un universo mayúsculo de transacciones. Los defensores de la libre portación de armas, que suelen ver a Bolsonaro como un vocero de sus anhelos, sostienen que el estatuto no evitó el aumento de la tasa de homicidio, hoy en unos 30,8 por cada 100.000 habitantes. Durante 2017 fueron asesinadas 63.880 personas. El Partido de los Trabajadores (PT) ya advirtió desde la oposición de las consecuencias de este giro político: "Sus consecuencias deben ser acreditadas solamente a Bolsonaro", dijo Paulo Pimenta, uno de los líderes parlamentarios de la agrupación.

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