El Mundo

Bolsonaro enfrenta su primer roce con la poderosa industria de Brasil

El sector manufacturero fustigó la decisión del futuro gobierno de disminuir la importancia del Mercosur, así como la de Argentina.

Jueves 01 de Noviembre de 2018

Los industriales de Brasil, el sector manufacturero más importante de Sudamérica, fustigaron ayer la propuesta del presidente electo Jair Bolsonaro de disminuir la importancia del Mercosur y de la Argentina, así como la eliminación del Ministerio de Industria, Desarrollo y Comercio Exterior. "Si el gobierno brasileño no le da prioridad al Mercosur, o lo que es peor, reduce la Tarifa Externa Común en forma unilateral, el único ganador es China, que viene ocupando el mercado brasileño en toda Sudamérica", dijo la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

La reacción del titular de la CNI, Robson de Andrade, fue directamente contra la reducción de prioridades sobre el Mercosur expresada por el designado ministro de Economía, Paulo Guedes. Es que casi 75 por ciento de lo que Brasil exporta al Mercosur y al resto de Sudamérica son productos industriales. La CNI defendió que en 2017 el Mercosur, "después de una década sin avanzar en la agenda económica" logró introducir reformas para acuerdos de compras gubernamentales y facilitación y protección de inversiones en el ámbito del bloque". Sobre la Argentina, la CNI dijo que el principal socio regional "es hacia donde Brasil exporta productos de alto valor agregado y donde posee multinacionales, además de que el sector automotor está integrado a las cadenas de valor automotrices".

A tres días de la elección que consagró a Bolsonaro, varios frentes se abrieron a raíz de declaraciones y señales dadas por el ultraderechista y su nuevo superministro de Economía, el financista Paulo Guedes, cuya cartera absorberá las actuales de Planificacion y de Industria, Desarrollo y Comercio Exterior. "Vamos a salvar la industria pese a los industriales", dijo Guedes luego de defender una reforma tributaria para el sector con el objeto de ir eliminando incentivos y subsidios en el marco de un plan para reducir en 2020 a cero o a superavit el déficit fiscal previsto para 2019, de unos 40.000 millones de dólares.

Ayer, la CNI tuvo que reaccionar nuevamente contra Guedes y el fin del ministerio del sector. "Teniendo en vista la importancia del sector industrial para Brasil, que es responsable por 21 por ciento del Producto Bruto Interno y por la recaudación de 32 por ciento de los impuestos federales, necesitamos de un ministerio con un papel específico, que no sea vinculado a Hacienda, más preocupada por recaudar impuestos y administrar las cuentas públicas", dijo Andrade. Citó que eliminar el Ministerio de Industria "va a contramano de la onda de los países desarrollados, que reforzaron, como Estados Unidos y Gran Bretaña, su política industrial.

Privatizaciones

Guedes anunció también que las privatizaciones y la reforma jubilatoria están en el horizonte. La reforma previsional hecha por el pinochetismo en Chile es uno de los ejemplos para el plan de Guedes, doctor por la universidad de Chicago y socio de un fondo de inversión al cual dirige desde Rio de Janeiro. Ya se divisan, en la transición, algunos choques de Bolsonaro y su gabinete: en el Congreso avanzan dos medidas que ganaron fuerza el domingo: incluir a movimientos sociales en la ley antiterrorismo hecha para los Juegos Olímpicos Río 2016 y la llamada "Escuela Sin Partido", que apunta a evitar y denuncias a profesores que "doctrinen ideológicamente" a alumnos. Estos dos frentes están abiertos y fueron repudiados el martes en San Pablo por miles de personas, la mayoría estudiantes, que protagonizaron la primera protesta contra Bolsonaro a apenas horas de vencer en las urnas a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT). Bolsonaro salió ayer de su residencia en Barra de Tijuca y participó en la playa de un homenaje por su victoria que le hicieron aviadores acrobáticos de la Fuerza Aérea retirados. El futuro gobierno sumó más militares, el oficial de la Fuerza Aérea Marcos Pontes, el único brasileño astronauta que fue al espacio con la NASA, como ministro de Ciencia y Tecnología. Pero el plato fuerte de la composición del gobierno más allá de la economía es la posible incorporación como ministro de Justicia del juez Sérgio Moro, de la operación Lava Jato, cuya condena contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva sirvió para evitar la candidatura del líder del PT preso desde el 7 de abril por corrupción.

Bolsonaro anunció el martes una reducción en el número de ministerios, de los 29 actuales a 15 ó 16. La decisión de empequeñecer al Estado ya había sido anunciada durante la polarizada campaña del ultraderechista que lo llevó a ganar las elecciones del pasado domingo y fue analizada el martes por el presidente electo y sus más cercanos colaboradores, con los que se reunió en Río de Janeiro para discutir las líneas que le llevarán al gobierno, que asumirá el 1º de enero. En el encuentro se decidió crear un superministerio de Economía, bajo el mando del ultraliberal Paulo Guedes, que incluirá a las actuales carteras de Hacienda, Planificación e Industria y Comercio Exterior. Guedes llega con un programa de saneamiento de las cuentas públicas y de reducción de la deuda, que incluye privatizaciones y una reforma del sistema de jubilaciones. El gurú económico del nuevo gobierno dijo también el lunes que apoya la independencia del Banco Central, con lo que dejó abierta la puerta a la ratificación de su actual presidente. Esos anuncios agrandaron a los mercados: la Bolsa de San Pablo cerró con un alza del 3,69 por ciento y el dólar a 3,69 reales, su valor más bajo desde abril.

Fuertes críticas

El próximo jefe de Gabinete de Bolsonaro, el diputado conservador Onyx Lorenzoni, anunció también que se fusionarían los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, lo que generó agrias críticas contra el devorador avance de la agropecuaria sobre la Amazonia y otros biomas del país más megadiverso del mundo.

El actual ministro de Medio Ambiente de Brasil, Edson Duarte, se declaró ayer "preocupado" por los planes del próximo presidente de fusionar esa cartera con la de Agricultura, un paso que genera fuertes críticas por su posibles consecuencias medioambientales. "Recibimos con sorpresa y preocupación el anuncio de la fusión con el Ministerio de Agricultura", señaló Duarte en un comunicado de su ministerio. "El nuevo ministerio que surgiría con la fusión (...) tendría dificultades operacionales que podrían resultar en daños para la dos agendas", agregó el ministro del actual gobierno del conservador Michel Temer. La medida es criticada por organizaciones y activistas medioambientales, que consideran que la iniciativa obedece a la agenda del poderoso sector agrícola brasileño, interesado en reducir las áreas medioambientales protegidas y las reservas indígenas en la Amazonía del gigante sudamericano. Empresarios y latifundistas del sector se enfrentan desde hace años a menudo de forma violenta con comunidades indígenas.

Bolsonaro atacó en la campaña a los activistas y a las políticas públicas que prevén multas para los que violen las leyes medioambientales. "La cuestión de las multas es absurda. Quieren matar al hombre de campo", dijo. Organizaciones ecologistas califican los planes de Bolsonaro como un peligro para el medio ambiente, debido a la importancia de Brasil como el país que alberga la mayor parte de la Amazonía. "No tiene propuestas para el medio ambiente, tiene amenazas", dijo recientemente el coordinador de políticas públicas de Greenpeace en Brasil, Marcio Astrini.

"Si cumple todo lo que ha dicho, sería desastroso", consideró por su parte Carlos Rittl, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima, una red que reúne a 44 organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan en asuntos medioambientales en Brasil.

Malestar. Ambientalistas cuestionaron el plan para fusionar los ministerios de Agricultura y de Medio Ambiente.

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