Lunes 20 de Abril de 2020
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se presentó ayer en un acto de sus seguidores frente al cuartel general del ejército en Brasilia y habló con los manifestantes, que reclamaban abiertamente una "intervención" militar. "No queremos negociar nada. Queremos acciones para Brasil", dijo Bolsonaro subido a un vehículo. Además de avalar los reclamos contra el orden democrático con su presencia, el presidente brasileño volvió a violar las reglas de cuarentena al sumarse a la pequeña multitud. Mientras, Brasil superó ayer los 2400 muertos por Covid-19 y la curva de infectados y fallecidos no deja de empinarse.
Bolsonaro apareció en un acto ayer por la tarde en Brasilia, que reunió a cientos de sus partidarios frente al Cuartel General del Ejército. Los manifestantes llevaban pancartas con peticiones inconstitucionales, como una intervención militar, la clausura del Congreso y del Supremo Tribunal Federal (STF), según reseñó O Globo. Además, reclamaban "un nuevo AI-5", que es como se conoce en Brasil al acto que marcó el comienzo del período más violento de la dictadura militar brasileña. En su discurso improvisado, Bolsonaro dijo que "la era de la picardía ha terminado" y "el pueblo está ahora en el poder". Autoridades de los otros poderes del Estado usaron las redes sociales para reprochar las demandas de las protestas.
Además de sus rasgos claramente antidemocráticos, que el presidente avaló con su presencia activa, el acto de los "bolsonaristas" desconoció las medidas de distanciamiento social defendidas por los especialistas y por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Bolsonaro acaba de echar a su ministro de Salud precisamente por impulsar esas políticas y mantiene un enfrentamiento con importantes gobernadores por este tema. "No queremos negociar nada, queremos acción para Brasil. Lo que era viejo se ha dejado atrás, tenemos un nuevo Brasil por delante. Todos sin excepción en Brasil tienen que ser patriotas y creer y hacer cada uno su parte", arengó Bolsonaro sin usar micrófono.
Lo grave del episodio provocó reacciones institucionales. Hubo mensajess en las redes sociales de los ministros del Tribunal Supremo Marco Aurélio Mello y Luis Roberto Barroso, recién elegidos para dirigir el Tribunal Superior Electoral (TSE); del gobernador de San Pablo Joao Doria, enfrentado con Bolsonaro por la epidemia, de los senadores, incluido Randolfe Rodrigues, líder de la oposición en el Senado, y de los diputados. El PSDB, el partido del gobernador Doria, también se expresó a través de su presidente, Bruno Araújo.
Además de reunirse con los manifestantes, que estaban violando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del propio Ministerio de Salud, Bolsonaro reprodujo imágenes del acto en las redes sociales. El juez supremo Marco Aurélio dijo a la red Globo que el acto es una actitud de "nostálgico inoportuno". "No hay espacio para la regresión. El aire es democrático y seguirá siéndolo. La visión totalitaria merece una mayor excomunión. Nostalgia inoportuna. Las instituciones están trabajando", comentó el juez supremo. Su par Barroso publicó mensajes en Twitter en los que afirmó que "la gente buena que ama a Brasil" no quiere el retorno del estado impuesto durante la dictadura militar (1964-85)."Es aterrador ver manifestaciones por el regreso del régimen militar después de 30 años de democracia. Defender la Constitución y las instituciones democráticas es parte de mi papel y mi deber. Peor que ‘el grito de los malos es el silencio de los buenos' (Martin Luther King). Sólo aquellos que han perdido la fe en el futuro y sueñan con un pasado que nunca existió pueden desear una intervención militar. Las dictaduras vienen con violencia contra los adversarios, censura e intolerancia. La gente buena que ama a Brasil no quiere eso", escribió Barroso.