Jueves 18 de Septiembre de 2008
La Paz. — Bolivia retornaba ayer lentamente a la calma tras una tregua entre el gobierno y la oposición que puso fin a 22 días de violentas protestas que dejaron 15 muertos, mientras se prepara una negociación que conduzca a este golpeado país del altiplano a la paz y reconciliación nacional. Las conversaciones comenzarán hoy en la ciudad de Cochabamba, y tendrá como facilitadores y testigos a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), a la Iglesia Católica, la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Los líderes opositores que protagonizaron protestas en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija en contra del presidente Evo Morales comenzaron a levantar bloqueos carreteros el martes y el repliegue continuó ayer. Emisoras dijeron que los pasos fronterizos a la Argentina y Paraguay en el sur de Bolivia fueron abiertos, aunque aún persistían algunos cortes de ruta.
La empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) informó que una planta en el sur que despacha gas natural a la Argentina retornó a control de la empresa.
Sin embargo, grupos afines al gobierno anunciaron ayer que no levantarán sus protestas, entre ellas una marcha hacia Santa Cruz y un corte de rutas, en tanto los opositores no devuelvan las oficinas gubernamentales tomadas y saqueadas en esas cuatro regiones del oriente y sur boliviano que promueven su autonomía en abierta rebeldía a Morales. El retorno de esas reparticiones está incluido en el acuerdo así como el levantamiento de todas las protestas.
Morales saludó el inició de las negociaciones y propuso iniciarlas ayer mismo, pero no hubo respuesta de los opositores.
El pacto estuvo a punto de naufragar el martes poco antes de suscribirse el documento debido a la detención del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, quien está recluido en un cuartel de La Paz acusado de genocidio. Morales dijo que "sicarios brasileños y peruanos" con protección del gobernador opositor tuvieron activa participación en la muerte de 15 personas entre ellos trece campesinos leales al mandatario el jueves pasado, en una región selvática cercana a Cobija, la capital de Pando.
Autonomía y Constitución. Las negociaciones incluyen la demanda de autonomía que tiene alto apoyo en aquellas regiones y base de la petición de los opositores, y el proyecto de Constitución que impulsa Morales, rechazado por la oposición, y que propone la reelección del presidente. También estará en discusión un impuesto a los hidrocarburos que el gobierno tomó de los presupuestos regionales, lo que detonó el conflicto. La crisis del país que derivó en confrontación política y regional con matices racistas emergió tras el fracaso hace un año de la Asamblea Constituyente para pactar una carta constitucional de consenso, ante lo cual las regiones rebeldes impulsaron un proceso autónomo de facto que es rechazado por el gobierno.