Viernes 19 de Septiembre de 2008
Cochabamba.— El presidente Evo Morales y ocho de los nueve prefectos (gobernadores) regionales de Bolivia iniciaron ayer un diálogo a puertas cerradas, en busca de acuerdos para superar un cruento conflicto que en las últimas semanas amenazó con dividir al país.
El encuentro, en la ciudad central de Cochabamba, se producía mientras volvía la normalidad a gran parte del país, con excepción de los persistentes bloqueos de rutas de parte de campesinos oficialistas en el distrito de Santa Cruz, tras una ola de protestas antigubernamentales que dejó 18 muertos.
"Esta es tal vez la última oportunidad de resolver los problemas nacionales en paz", dijo al llegar a la reunión el prefecto del departamento sureño de Tarija, Mario Cossío, portavoz de los distritos opositores que reclaman su autonomía y rechazan una nueva Constitución indigenista-socialista impulsada por Morales.
"El gobierno cree que si hay voluntad sincera de diálogo es posible llegar a un acuerdo en cuatro o cinco días de trabajo, para no tener al país pendiente por largo tiempo", dijo ayer el portavoz gubernamental, Iván Canelas. El plazo que se fijó originalmente para alcanzar un acuerdo es de 30 días.
Un gran ausente en el diálogo es el prefecto Leopoldo Fernández, del departamento de Pando, detenido y acusado de ordenar una masacre de campesinos oficialistas.