El Mundo

Biden y Trump debatirán por primera vez en la campaña

Este martes a la noche se verán en Cleveland. El presidente buscará cambiar el dictamen de los sondeos, todos desfavorables

Lunes 28 de Septiembre de 2020

En un año electoral como ningún otro, el primer debate entre el presidente Donald Trump y su contrincante demócrata, Joe Biden, este martes a la noche, podría ser un momento fundamental en una contienda que ha permanecido prácticamente inalterada por meses.

El debate ofrecerá una enorme plataforma a Trump y a Biden para que expongan sus visiones completamente diferentes para un país que enfrenta varias crisis, como protestas contra la injusticia racial y una pandemia que ha provocado la muerte de más de 200.000 estadounidenses y millones de despidos.

La emergencia de salud ha trastocado los elementos habituales de una campaña presidencial, dando una mayor importancia al debate. Hasta la llegada de la pandemia, Trump parecía invencible gracias a la fortaleza de la economía y del empleo. En febrero, el desempleo tocó un mínimo histórico de 3,5%. Luego escaló dramáticamente hasta superar el 18% y esto cambió todo el cuadro político. Luego se sumó el descuidado manejo por el gobierno federal de la pandemia.

En medio de una intensa polarización quedan pocos votantes indecisos, lo que plantea interrogantes sobre cómo, o si, el debate podría dar forma a una contienda que ha estado definida por su acritud y su estabilidad.

Biden se subirá al escenario en la ciudad de Cleveland con una clara ventaja en las encuestas, que es significativa en los sondeos nacionales aunque mucho más cerrada en los Estados no definidos. En el sistema estadounidense, el voto en los Estados define la Presidencia, dado que se elige a través de Colegio Electoral. Hay siete "estados oscilantes" y algunos de ellos, como Florida, Ohio y Pensilvania, dan muchos electores. Por esto, la diferencia a nivel nacional, que se traduce en votos populares, no representa necesariamente al ganador. Esto ya ocurrió en 2016, cuando Hillary Clinton obtuvo tres milllones de votos más que Trump, pero perdió ampliamente en el Colegio Electoral.

Trump, con apenas 35 días para cambiar el curso de la contienda, tendrá la que quizás sea su mejor oportunidad para reconfigurar la campaña como una elección y no como un referendo sobre su manejo de un virus que ha matado a más personas en Estados Unidos que en cualquier otra nación.

"Será el primer momento en cuatro años en que alguien subirá a un escenario como igual a Trump y podrá hacer que rinda cuentas por lo que ha hecho mal al frente del país'', pronosticó Steve Schmidt, principal asesor de campaña de la candidatura presidencial del republicano John McCain en 2008 y un duro crítico de Trump. "Si Biden es incapaz de imputar a Trump todo lo que ha hecho, ese sería un profundo fracaso''.

>> Leer más: Trump elude impuestos desde hace décadas y paga apenas

El manejo por el presidente del coronavirus probablemente dominará gran parte de la discusión. La pandemia será tangible debido a que los podios de los candidatos estarán muy separados entre sí y se evitará el tradicional apretón de manos.

Pero el debate podría estar determinado por una extraordinaria confluencia de otros eventos recientes: la muerte de la magistrada progresista de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, que permitió que Trump nominara a una jueza conservadora para reemplazarla y reformar el máximo tribunal por generaciones, y las revelaciones sobre el largo y escondido historial de impuestos de Trump, incluido que pagó sólo 750 dólares al año en impuestos federales sobre la renta en 2016 y 2017 y ni un dólar en muchos otros años.

Pero el impacto del debate, o de los dos que se realizarán en las próximas semanas, sigue siendo incierto. La agitación que se vive en 2020 es difícil de superar: el Covid-19 ha reescrito las reglas de la vida diaria; las escuelas y negocios están cerrados, y las protestas que exigen justicia racial se han extendido por toda la nación luego de una serie de muertes de afroestadounidenses a manos de la policía. Pero la violencia que acompaña casi siempre a estas protestas ha sido utilizada hábilmente por los republicanos. La imagen del caos y las estatuas de próceres derribadas sin dudas llevará votos a Trump en muchos distritos.

Trump atacará sin dudas a Biden en el plano personal. El republicano arguye que Biden, de 78 años, no tiene buena salud y evidencia continuos fallos de memoria. Su campaña y la de su partido ha sido violenta contra el postulante demócrata en este aspecto. La noción de que Biden está en mala condición física e intelectual para ser presidente fue impulsada por Trump desde 2018 cuando empezó a referirse al ex vicepresidente como el Dormilón (Sleepy), reseña The New York Times. Desde entonces, en sus discursos, entrevistas y mítines, Trump ha estado elaborando una narrativa que describe al ex vicepresidente como un hombre de baja estatura física y mental, con la esperanza de hacer creer a los votantes que Biden ya no es apto para el cargo. Algunos episodios de confusión y respuestas poco afortunadas de Biden en una campaña muy intensa parecen avalar en parte estos planteos.

Y la campaña de Trump ha gastado millones de dólares en amplificar, a menudo en clips engañosos y editados, que contrastan un enérgico Biden del pasado con uno que ahora supuestamente apenas funciona. Hoy se verán cara a cara y los votantes podrán juzgar a cada uno de ellos.

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