Jueves 06 de Enero de 2022
El presidente estadounidense, Joe Biden, declaró que, hace un año exacto, el 6 de enero de 2021, cuando los fanáticos de Donald Trump asaltaron y tomaron el Congreso, que el entonces primer mandatario intentó frustrar el traspaso del poder al alentar una “insurrección armada” contra el Congreso. Cientos de sus seguidores tomaron por asalto el Congreso, en un hecho gravísimo que no registra antecedentes en la historia de los EEUU. Trump nunca reconoció su derrota electoral ante Biden en las elecciones del 3 de noviembre de 2020 y aquél 6 de enero arengó a sus fanáticos, que se habían reunido en Washington. Luego de escucharlo, asaltaron el Capitolio y lograron tomarlo, en un episodio que dejó cinco muertos.
“Por primera vez en nuestra historia, un presidente que había perdido una elección intentó impedir el pacífico traspaso del poder mientras una turba invadía el Capitolio. Pero fracasaron”, dijo Biden en un discurso en el Congreso en el aniversario del ataque.
“La democracia fue atacada. Nosotros, el pueblo, resistimos. Nosotros, el pueblo, triunfamos”, agregó el presidente demócrata al conmemorar el ataque del 6 de enero de 2021, sin mencionar ninguna vez a Trump por su nombre.
Ese día, cientos de partidarios del entonces mandatario republicano llegados a Washington de todo el país invadieron el Congreso e interrumpieron la certificación de la victoria electoral de Biden en los comicios del 3 de noviembre de 2020.
Poco antes, Trump había dado un discurso ante muchos de ellos frente a la Casa Blanca en el que había insistido con sus denuncias de fraude en los comicios y los había alentado a marchar sobre el Capitolio y a “luchar con furia”.
Una vez llegados al Congreso, los manifestantes derribaron vallas y superaron en número a los policías, a quienes agredieron con palos y otros objetos antes de ingresar al edificio y causar desmanes y la evacuación despavorida y caótica de todos los legisladores.
Cinco personas murieron en los disturbios por distintas causas, entre ellas una manifestante que fue baleada por la policía dentro del Congreso cuando los asaltantes buscaban a los legisladores en sus propias oficinas.
Biden trazó una línea entre la “verdad” de lo sucedido y el relato que se han formado Trump y muchos sectores republicanos, tanto dirigentes del partido como sus bases, de que fue una acción en defensa de la democracia y contra el fraude electoral.
La diferente percepción de los acontecimientos refleja la polarización extrema, histórica, en la que Estados Unidos se viene sumiendo desde el fin de la presidencia del demócrata Barack Obama (2009-2017), que se agravó aún más durante el gobierno de su sucesor Trump.
“Ustedes y yo y el mundo entero lo vimos con nuestros propios ojos”, dijo Biden. “Aquí está la verdad de Dios sobre el 6 de enero de 2021. Quisieron subvertir la Constitución”, prosiguió. “Ese no era una grupo de turistas. Esto fue una insurrección armada. No buscaban defender la voluntad del pueblo. Buscaban negar la voluntad del pueblo”, agregó.
“Debemos ser absolutamente claros sobre lo que es verdad y lo que es mentira. Aquí está la verdad. El expresidente de Estados Unidos ha esparcido una red de mentiras sobre la elección de 2020”, señaló.
Trump le respondió en un comunicado en el que dijo que las acusaciones eran parte de un “teatro político” que busca tapar los problemas que enfrenta Biden, cuyos índices de aprobación están por el suelo y su agenda legislativa, completamente estancada. El presidente “usó mi nombre hoy para tratar de dividir aún más a Estados Unidos”, dijo Trump en el comunicado. “Este teatro político es solo para distraer la atención del hecho de que Biden ha fracasado completa y totalmente”, añadió.