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Biden les avisa a China y Rusia que "EEUU está de vuelta en la escena internacional"

En su primer discurso sobre las relaciones internacionales, el presidente marcó las distancias con Putin y le exigió liberar al opositor Navalny "de inmediato y sin condiciones"

Jueves 04 de Febrero de 2021

Con fuertes advertencias a Vladimir Putin para que libere al líder opositor Alexei Navalny,el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prometió enfrentar "el avance del autoritarismo" y revitalizar el liderazgo de Washington en la arena internacional.

"Estados Unidos está de vuelta. La diplomacia está de vuelta al centro de nuestra política exterior", afirmó Biden en un discurso en el Departamento de Estado en Washington. "El liderazgo de Estados Unidos debe enfrentar este nuevo momento de avance del autoritarismo, incluyendo las crecientes ambiciones de China de rivalizar con Estados Unidos y la determinación de Rusia de dañar y alterar nuestra democracia", enfatizó el mandatario.

"Las alianzas de Estados Unidos son nuestro gran activo, y liderar con diplomacia significa estar hombro a hombro con nuestros aliados y socios claves una vez más", afirmó Biden.

Pero Biden también subrayó las intromisiones de Rusia en la agenda política de EEUU, tanto en 2020 como anteriormente. Y puso en primer plano la prisión del jefe de la oposición democática rusa, Alexei Navalny. "Le dejé en claro al presidente Putin, de una manera muy diferente a mi predecesor, que los días en que Estados Unidos se entregaba atado ante acciones agresivas de Rusia, como la injerencia en nuestras elecciones, ciberataques, el envenenamiento a sus ciudadanos se terminaron", advirtió este jueves Biden. "Seremos más efectivos en enfrentar a Rusia cuando trabajemos en coalición y coordinación con otros socios que piensen como nosotros", insistió.

Biden le dedicó un párrafo de su discurso al líder opositor ruso, Alexei Navalny: dijo que su encarcelamiento era "profundamente preocupante", y le exigió al Kremlin que lo libere "de inmediato y sin condiciones".

El planteo de Biden de ayer en el Departamento de Estado remitió al 26 de enero, cuando Biden habló por primera vez por teléfono con su homólogo de Rusia, Vladimir Putin. Biden le exigió a Putin la libertad inmediata del líder opositor Alexei Navalny. También discutió de la interfencia masiva de hackers rusos en sitios tan sensibles como el Pentágono y la agencia de energía nuclear. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que Biden “presionó” al Kremlin por estos temas pero en todo momento puso el caso Navalny como el más importante. Todo un cambio para Putin y el Kremlin, acostumbrados durante los 4 años de Donald Trump a recibir un trato amistoso. Se sospecha que los espías de Putin ayudaron a Trump a ganar en 2016, cuando robaron miles de e-mails de la candidata demócrata Hillary Clinton y de la dirección nacional de su partido.

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Navalny le hace una señal amorosa a su mujer mientras es condenado en Moscú el martes 2 de febrero a casi tres años de prisión efectiva por la Justicia de Putin.

Navalny le hace una señal amorosa a su mujer mientras es condenado en Moscú el martes 2 de febrero a casi tres años de prisión efectiva por la Justicia de Putin.

El 17 de enero, Navalny regresó a Rusia después de casi cinco meses de terapia de recuperación en Alemania tras sufrir un envenamiento con el agente Novichok, un arma química que solo es producida por las FFAA de Rusia. Fue hallada en grandes cantidades en su organismo por los médicos alemanes que le salvaron la vida. Navalny se descompuso durante el viaje en avión de regreso de una gira proselitista por Siberia. Después de dos días de estar internado en Rusia, Putin accedió, bajo fuerte presión internacional, a que fuera trasladado a Alemania. Los médicos de Siberia afirmaban que no habían hallado tóxicos en los análisis. El hospital donde estaba internado el opositor había sido tomado por los servicios secretos y la temida policía federal rusa.

Navalny, el mayor crítico de la autocracia y corrupción en Rusia, fue detenido horas después de su arribo a Moscú el 17 de enero, lo que desencadenó protestas en más de 145 ciudades rusas durante dos fines de de semana en respaldo a Navalny. Ante esto, el gobierno de Biden rechazó la represión en las manifestaciones, en las que casi cuatro mil personas fueron apresadas, bajo cargos que podrían costarles años de prisión, según amenazó el Ministerio de Interior de Rusia.

De acuerdo con funcionarios estadounidenses, Moscú se acercó la semana pasada para solicitar el encuentro telefónico, que fue aceptado por Biden, quien pidió un tiempo para una preparación junto a su equipo y para antes hablar con los aliados europeos, como los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido. El martes, el jefe de Estado norteamericano conversó con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Mediante un comunicado, el Kremlin informó que Putin felicitó a Biden y destacó la “normalización de relaciones” que se da “teniendo en cuenta su responsabilidad especial por el mantenimiento de la seguridad y estabilidad en el mundo”.

A pesar de este vocabulario, Biden estableció una ruptura brusca en comparación a la “cálida retórica” que mostró en los últimos cuatro años Donald Trump frente a Putin, señala la agencia Associated Press.

Durante la campaña, el demócrata acusó a Trump de ser “débil” frente al Kremlin, y en un debate presidencial tildó al republicano de “cachorro de Putin”.

Ambos mandatarios se conocieron cuando Biden era vicepresidente de Barack Obama y visitó Moscú. En esa oportunidad, Putin -entonces primer ministro-le dio un recorrido por el Kremlin; más tarde, el propio Biden afirmó que le dijo al líder ruso que “no creía que tuviera alma”.

Ahora, el presidente demócrata ahondó en otros temas ásperos junto a su par ruso, generando uno de los primeros “roces”. Uno de ellos, fue el aviso de que la Casa Blanca evalúa el ciberataque realizado por hackers “probablemente de origen ruso” a través del software SolarWinds al Departamento de Justicia de EE.UU., en diciembre pasado. Previamente, y desde marzo, hubo una infiltración en bancos de datos tan delicados como las armas nucleares y el servicio de energía nuclear civil.

Además, Biden puso sobre la mesa las acusaciones de algunos medios sobre que Rusia “ofreció recompensas” a talibanes para matar a soldados estadounidenses en Afganistán y aseguró a Putin que EE.UU. “está dispuesto a defenderse y tomar medidas”, que podrían incluir sanciones.

Tratado nuclear, punto de acuerdo

Biden deseaba renovar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New Start ) por cinco años. Esto se logró esta semana dado que el tratado vencía este viernes 5 de febrero. El Start limita la cantidad de armas nucleares estratégicas (como misiles balísticos intercontinentales) entre ambos países, el gobierno estadounidense busca asegurar una extensión del tratado. En este punto están ambos países de acuerdo. Ninguno quiere dejar caer el New Start, que limita a algo más de 1550 armas nucleares estratégicas a cada nación, cifra más que suficiente para que se aseguren su supremacía global en esta materia.

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