Viernes 19 de Febrero de 2021
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hizo su primera presentación oficial en el escenario internacional y trazó un fuerte contraste con la política exterior de su predecesor, Donald Trump. Al hablar a través de una conexión virtual en la Conferencia de Seguridad de Munich, Biden instó a las democracias a trabajar juntas para enfrentar los abusos de Estados autocráticos como China y Rusia. También dejó claro que la era de “Estados Unidos primero” de Trump, que llevó al aislamiento de Washington de sus aliados históricos, había llegado a su fin.
En su primera gran aparición como presidente en el escenario global, una “visita virtual” por internet a Europa, Biden buscó restablecer a Estados Unidos como un jugador de equipo multilateral después de cuatro años bajo Trump, quien dañó las relaciones de EEUU con sus aliados europeos pero también con Japón, Corea del Sur y Canadá.
En su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Biden trazó un marcado contraste con la política exterior transaccional de Trump, que enfureció a los aliados al romper acuerdos globales y amenazar con poner fin a la ayuda en materia de Defensa. Una conducta que hizo las delicias de China y Rusia, precisamente cuando estas dos potencias avanzan en sus respectivas zonas de influencia en desmedro de Europa y los aliados asiáticos de EEUU.
“Sé que los últimos años han tensado y puesto a prueba nuestra relación transatlántica, pero Estados Unidos está determinado a volver a comprometerse con Europa, a consultar con ustedes, a recuperar nuestra posición de liderazgo y de confianza”, dijo Trump desde la Casa Blanca a su auditorio, formado, entre otros, por la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron.
Hace varios años, como ciudadano particular en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Biden tranquilizó a los participantes, sacudidos por la presidencia de Trump, diciéndoles: “Volveremos”. Ayer, le dijo a la audiencia virtual en línea: “Estados Unidos ha vuelto”. El mensaje de colaboración siguió a otro previo durante una videoconferencia privada con los líderes del Grupo de los Siete (G-7), Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón. Biden tiene previsto unirse a los miembros del G-7 en una cumbre presencial organizada por Gran Bretaña este año.
"Las asociaciones de Estados Unidos han perdurado y crecido a lo largo de los años porque están “enraizadas en la riqueza de nuestros valores democráticos compartidos”, dijo Biden. “No son transaccionales. No son extractivas. Se basan en una visión de futuro en la que todas las voces importan”, remarcó para destacar que su visión es la opuesta a la de Trump, impulsor de plantear transacciones favorables con los socios históricos de su país a cambio de beneficios en Defensa.
China y Rusia, también Irán
Pero este regreso es en clave de dar una fuerte señal a los dos grandes adversarios globales de EEUU, que lo son también de Europa: Rusia y China. Biden les dijo a los aliados de Estados Unidos que deben mantenerse firmes frente a los desafíos que plantean China, Irán y Rusia. Puntualizó que Rusia está tratando de debilitar la alianza transatlántica, la Otán, y pidió unidad para contrarrestar las “prácticas económicas abusivas de China”.
En el encuentro previo del G-7, este club de países afirmó que hay que contrarrestar las políticas de “no mercado” de China para garantizar el libre comercio. Biden, en su discurso de Múnich, agregó que la democracia debe prevalecer sobre la autocracia. Tanto Rusia como China tienen un discurso oficial de desprecio hacia la democracia y afirman que sus modelos autoritarios son superiores. “El Kremlin ataca nuestras democracias y arma a la corrupción para intentar socavar nuestro sistema de gobierno”, dijor Biden. “(Vladimir) Putin busca debilitar el proyecto europeo y nuestra alianza de la Otán. Quiere socavar nuestra unidad transatlántica y nuestra determinación”, remarcó Biden. El contraste con el vocabulario de Trump sobre Rusia no podría ser mayor. En sus años en la Casa Blanca Trump siempre cuidó su relación con Putin, y este con él.
Biden subrayó el compromiso “inquebrantable” de Estados Unidos con la alianza militar de 30 miembros de la Otán (28 naciones europeas, más Canadá y EEUU), marcando otro cambio con respecto a Trump, que calificaba a la Otán de “anticuada” e incluso sugirió que podría retirarse de la alianza.
El presidente demócrata afirmó que las principales economías de mercado y las democracias deben trabajar juntas para hacer frente a los retos que plantean las grandes potencias competidoras, en especial Rusia y China, y a desafíos que van desde la proliferación nuclear hasta el cambio climático y la ciberseguridad. Apuntó en particular a China, y a su incumplimiento de las normas internacionales en libertades personales, Derechos Humanos, y violación de los derechos de propiedad de sus empresas estatales, que desde hace décadas roban "Copyright" de productos occidentales. “Tenemos que hacer frente a los abusos económicos y a la coerción del gobierno chino que socava los cimientos del sistema económico internacional”, dijo Biden, en un lenguaje muy frontal. Las empresas chinas, dijo, deben someterse a las mismas normas que se aplican a las empresas estadounidenses y europeas. No lo dijo, pero en esta línea dura con China coincide plenamente con Trump. “Debemos defender los valores democráticos, oponiéndonos a quienes quieren monopolizar y normalizar la represión”, agregó Biden, en transparente alusión a la represión en Rusia y China.
La Casa Blanca de Biden está revisando la política de China en todos los frentes, incluyendo su crecimiento militar y sus políticas comerciales, sus acciones represivas en Hong Kong, que violan los acuerdos de salida de Gran Bretaña de 1997, el tratamiento de la minoría uigur en Xinjiang, sometida a campos de concentración y una represión a gran escala, y su gestión del coronavirus, ya que hay sospechas de que "tapó" el brote en Wuhan hasta que este se hizo global.
En cuanto al desafío que supone el programa nuclear iraní, Biden dijo que Estados Unidos espera volver a revivir el acuerdo nuclear con Irán de 2015, una obra de Barack Obama que Trump abandonó. Pero Teherán ya dijo que los gestos de Biden de retornar al acuerdo de 2015 “no son suficientes”. Irán también abandonó el acuerdo nuclear luego de que lo hiciera EEUU y comenzó a producir uranio enriquecido por encima de los valores acordados en este tratado multilateral.
El ex secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo, critica a Joe Biden por su relativa apertura a Irán. "El ayatolá sólo entiende de fuerza. Dirigí una respuesta a la amenaza iraní que tenía como objetivo proteger a los estadounidenses y apoyar a Israel", dijo en EEUU. "Adoptar un modelo europeo (de negociación con Irán) solo garantizará a Irán el camino hacia un arsenal nuclear".