Batalla campal en el Parlamento ucraniano
Los parlamentos de Ucrania y Rusia ratificaron ayer un controvertido acuerdo militar, lo que desató una violenta pelea entre los diputados ucranianos, que se trenzaron a golpes de puño, y se arrojaron huevos y bombas de humo.

Miércoles 28 de Abril de 2010

Kiev. — Los parlamentos de Ucrania y Rusia ratificaron ayer un controvertido acuerdo militar, lo que desató una violenta pelea entre los diputados ucranianos, que se trenzaron a golpes de puño, y se arrojaron huevos y bombas de humo. El presidente prorruso de Ucrania, Viktor Yanukovich, y su par ruso, Dmitri Medvedev, firmaron la semana pasada un acuerdo que prolonga la permanencia de la flota rusa del mar Negro en la península ucraniana de Crimea por lo menos hasta el año 2042. Rusia viene arrendando las instalaciones navales del puerto de Sebastopol desde la independencia de Ucrania, en 1991. Kiev recibirá a cambio un descuento del 30 por ciento en la compra de gas ruso, equivalente a 30.000 millones de euros), por un período de diez años.

Poco antes de comenzar la votación en la Rada Suprema (Cámara baja de Ucrania), varios diputados se enfrentaron a golpes, mientras que desde las filas de la oposición se arrojaron huevos y otros objetos contra el presidente del Parlamento, Vladimir Litvin, quien se protegió de los ataques refugiándose bajo un paraguas. El acuerdo fue aprobado por una mayoría de 236 representantes, diez más que el mínimo necesario para la ratificación del tratado. Luego, se arrojaron varias bombas de humo en la sala parlamentaria. Un diputado de la alianza opositora Nuestra Ucrania-Autodefensa del Pueblo tuvo que ser hospitalizado por una conmoción cerebral.

Simultáneamente, la Duma, la Cámara baja del Parlamento ruso en Moscú, aprobó el acuerdo bilateral con una mayoría aplastante de 410 de un total de 450 votos. “Nuestros compañeros ucranianos lo hicieron (ratificar el acuerdo) con su tradicional pasión”, dijo Medvedev.

La influencia del Kremlin ha aumentado en Ucrania desde la victoria electoral de Yanukovich, pese al resentimiento entre los ucranianos de la influencia rusa. El triunfo de Yanukovich también ha inflamado las violentas pasiones que plagan la política de la antigua república soviética.