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Barcelona rindió un sentido homenaje a las víctimas de los atentados del 17A

El rey Felipe VI y su esposa Letizia participaron del acto en el lugar donde hace un año el fanatismo yihadista mató a 14 personas.

Sábado 18 de Agosto de 2018

Un año después de que el terror golpeara Barcelona con un atropello masivo en el corazón de la ciudad, al que siguió otro ataque yihadista en la localidad turística de Cambrils, las víctimas fueron recordadas con música, flores y poesía y con la presencia de las principales autoridades del país y de la región. Una ofrenda floral recordó a primera hora a los 16 fallecidos y más de 100 heridos en el mosaico obra de Joan Miró ubicado en el famoso bulevar de La Rambla, el lugar donde terminó su mortal recorrido la camioneta que el 17 de agosto de 2017 perpetró un atropello masivo. Allí, entre lágrimas, familiares de las víctimas depositaron flores en unas macetas colocadas para la ocasión. A continuación, fueron los ciudadanos los que expresaron su solidaridad y dolor. "Necesitaba estar aquí y solidarizarme con las víctimas", dijo una mujer que portaba un ramo de rosas blancas.

Las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils reclamaron el jueves a las autoridades que no politizaran el primer aniversario de los ataques y que no utilizaran "el dolor ajeno para hacer política".

Los homenajes transcurrieron ayer sin incidentes importantes, aunque el proceso independentista catalán, que desembocó en una crisis institucional sin precedentes en España, y la polémica presencia del rey Felipe VI se colaron en la celebración. El acto central arrancó pasadas las 10:30 horas (8:30 GMT) a unos metros de La Rambla de Barcelona, en la Plaza de Cataluña. Felipe VI fue recibido junto a su esposa, la reina Letizia, con gritos de "Viva el rey!" y "No estás solo". Sin embargo, sobre la fachada de uno de los edificios de la plaza lucía una gran pancarta contra el monarca. "El rey de España no es bienvenido en los Países Catalanes", rezaba (en inglés) el cartel. Un grupo de personas con banderas de España reclamó su retirada. No fue la única manifestación contra Felipe VI.

Para evitar estar junto al rey, asociaciones independentistas realizaron homenajes alternativos a las víctimas de los atentados. Al término de los homenajes, partidarios y detractores del monarca se enfrentaron en diversos puntos y cruzaron consignas, lo que obligó a la policía a intervenir para separarlos. El homenaje central a las víctimas de los atentados fue sobrio y no incluyó discursos institucionales. La música y la poesía fueron protagonistas de un acto que arrancó con la lectura de un poema del británico John Donnes en los ocho idiomas que hablaban los fallecidos.

Los reyes de España, quienes saludaron a las víctimas, coincidieron allí con el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez; el jefe del Ejecutivo catalán, el soberanista Quim Torra, y la alcaldesa de Barcelona, la izquierdista Ada Colau, entre otros. También asistieron representantes de los equipos de emergencia y seguridad que trabajaron sin descanso tras los atentados. "La unidad de toda la sociedad española nos hace fuertes contra el terror y la barbarie. Este 17 de agosto y siempre, estaremos en Barcelona junto a las víctimas, solidarios con su dolor, unidos en el recuerdo. Firmes ante la sinrazón del terrorismo", expresó en Twitter Pedro Sánchez.

Torra, por su parte, recordó a las víctimas en un mensaje institucional en el que también agradeció la labor desarrollada hace un año por los equipos de emergencias, la policía catalana y el ex responsable de Interior del gobierno catalán, Joaquim Forn, quien a su juicio se encuentra "injustamente encarcelado" por el proceso independentista catalán junto con otros políticos soberanistas.

Alrededor de las 16.30 locales del 17 de agosto de 2017, el islamista Younes Abouyaaqoub entró en la Rambla con su furgoneta y se abalanzó a gran velocidad contra la multitud, haciendo eses para atrapar al mayor número de personas posible. Catorce personas murieron, entre ellas un australiano de 7 años y un español de 3, y más de cien resultaron heridas. Cuatro días más tarde el terrorista sería abatido por la policía en una zona vinícola al sur de Barcelona. En su huida el terrorista mató a un joven para robarle el vehículo y, pocas horas después, cinco cómplices sumaban una víctima mortal en un atentado en la villa costera de Cambrils (120 km al suroeste), en el que atropellaron y acuchillaron a varios transeúntes.

Investigación

Hasta el momento, los investigadores no hallaron conexiones internacionales de esta célula nacida en Ripoll, un pueblo montañoso al norte de Barcelona, donde un imán sedujo a una decena de jóvenes de origen marroquí, aparentemente bien integrados, para unirse a la yihad. En una casa abandonada a 200 km de la capital catalana prepararon explosivos de gran calibre con la basílica de la Sagrada Familia, el estadio del Barcelona o incluso la Torre Eiffel de París como posibles objetivos, según los investigadores. Pero la detonación accidental de los artefactos que preparaban, el 16 de agosto, los forzó a improvisar unos atropellos múltiples como los sufridos anteriormente por Niza (Francia), Londres o Berlín.

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