El Mundo

Bachelet quiso poner fin a los privilegios de los represores presos, pero no pudo

En los últimos días de gobierno firmó un decreto para trasladarlos a una prisión común, pero su ministro de Justicia se negó a refrendarlo

Martes 13 de Marzo de 2018

El final del gobierno de Michelle Bachelet no fue el esperado por la presidenta socialista. Según el diario chileno La Tercera, falló un plan de la mandataria, que el domingo entregó el mando a Sebastián Piñera, para cerrar horas antes el penal militar de Punta Peuco, donde están detenidos represores de la dictadura de Augusto Pinochet en condiciones de privilegio. El penal fue construido en 1995 para albergar a estos detenidos, y Bachelet quería coronar su segundo mandato con el cierre de ese penal, símbolo del trato privilegiado a los hombres de las FFAA bajo la democracia. Pero su ministro de Justicia, Jaime Campos, se negó a firmar el decreto y la iniciativa quedó abortada.

Según La Tercera, el viernes pasado "en completo sigilo, la presidenta Michelle Bachelet apostaba a concretar una operación simbólica en las últimas horas de su mandato: el traslado de presos emblemáticos por violaciones a los derechos humanos que aún residían en Punta Peuco a la cárcel Colina I", un centro penitenciario ordinario, aunque últimamente se hicieron obras que estaban destinadas a recibir a los nuevos huéspedes. Punta Peuco, a su vez, sería destinado a presos que requieren por su salud de condiciones especiales, como enfermos terminales o detenidas embarazadas.

Sin embargo, el freno "a su último plan estrella vino desde dentro" agrega el diario. El ministro de Justicia, Jaime Campos, se negó a firmar el decreto, que ya llevaba la rúbrica de Bachelet. Campos, "en una actitud que poco se explican sus colaboradores" entró en rebeldía con la decisión presidencial. De ahí el críptico "no se pudo" con que respondió la vocera presidencial Paula Narváez, el sábado, cuando la prensa le preguntó sobre el cierre del penal. Bachelet había anticipado públicamente su firme deseo de terminar su mandato con Punta Peuco vacía de represores. El penal especial fue abierto en 1995, durante la presidencia del democristiano Eduardo Frei, para albergar a los primeros altos jefes militares detenidos: los generales Manuel Contreras, jefe de la Dina, el primer aparato represivo de Pinochet, , y su segundo, el general Pedro Espinoza. Ambos habían sido condenados por el asesinato de Orlando Letelier, ex canciller del gobierno socialista de Salvador Allende, en Estados Unidos en 1976 mediante una bomba.

El plan de Bachelet contaba con el respaldo de un informe técnico, e incluso con el apoyo del ministro de Defensa, José Antonio Gómez. Como "primera señal" se iba a trasladar el ex jefe operativo de la central de inteligencia de Pinochet, Alvaro Corbalán; al brigadier y ex agente de la Dina (la primera central de inteligencia de Pinochet, disuelta luego del escándalo Letelier) Miguel Krassnoff, recluido por sus múltiples actividades represivas, entre ellas el asesinato del líder del grupo de extrema izquierda MIR, Miguel Enríquez; y Raúl Iturriaga Neumann, ex director asistente de la Dina y que cumple sentencia por delitos como la fallida tentativa de asesinato del demócrata cristiano Bernardo Leighton y su esposa en Roma. "Todo estaba en marcha, pero faltaba lo esencial" afirma La Tercera: que el ministro de Justicia, Jaime Campos, pusiera su firma. Campos se negó a ejecutar el último designio de Bachelet. Hizo saber que "si hay un acto que violenta lo que señala mi conciencia, no lo ejecutaré". No fue la primera vez que lo hacía. Durante la misma semana final del gobierno, Campos tampoco había dado el visto bueno al indulto, también ya firmado por Bachelet, del ex guerrillero Jorge Mauricio Mateluna Rojas. Este fue condenado por su participación en el asalto a un banco en 2013. La negativa de Campos le ganó ayer una larga lista de repudios de la izquierda chilena, socia de la coalición de Bachelet Nueva Mayoría.

Es que la expectativa entre los socios políticos de Bachelet era máxima, y la mañana del sábado el diputado del Partido Comunista Hugo Gutiérrez proclamó en Twitter: "La guinda sobre el helado ¡Se cerró cárcel Punta Peuco! se acaba extorsión a la democracia impuesta por FFAA!". Luego llegó la seca negativa de La Moneda. En la nueva prisión los reos irían a un espacio refaccionado especialmente pero donde, si bien estarían separados de los presos comunes, recibirían condiciones ordinarias de detención. En Punta Peuco gozan de piezas individuales reunidas de a cuatro, con living, cocina y ducha. Los internos tienen además una biblioteca y cancha de tenis. Reciben además elecrodomésticos y computadoras que proveen sus familias.

Bachelet había hecho refaccionar una prisión para los militares. Donde están ahora tienen living y biblioteca

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