El Mundo

Bachelet impulsa la sustitución del sistema electoral de Pinochet

La jefa de Estado envió al Congreso el proyecto de ley para reemplazar el sistema binominal vigente por uno proporcional.

Jueves 24 de Abril de 2014

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó ayer un proyecto de ley para cambiar el sistema electoral binominal —herencia de la dictadura de Augusto Pinochet— por uno proporcional que mejore la representatividad e incluya cuotas de género. La propuesta se constituye en una de las más profundas reformas con las que Bachelet, quien asumió la presidencia en marzo pasado, pretende abrir un nuevo ciclo político. El proyecto, ingresado al Congreso con urgencia simple, plantea cambios en las circunscripciones electorales que, en función de su población, podrán designar a más de dos parlamentarios como en la actualidad. De ser aprobado, el Senado aumentará de 38 a 50 senadores, y la Cámara de Diputados de 120 a 155 integrantes, incremento que se pretende financiar mediante una redistribución de los gastos actuales del Congreso. Con esta propuesta, Bachelet busca poner fin al sistema binominal, único en el mundo e ideado por la dictadura (1973-1990), que ha favorecido la formación de dos grandes bloques, excluido minorías políticas y frenado grandes cambios en los últimos veinte años por la necesidad de altos quórums para su aprobación.

Exclusión. "El sistema binominal es una espina clavada en el centro de nuestra democracia. Es un sistema que debe la vida a la dictadura y que se perpetúa a través de la exclusión", dijo Bachelet tras la firma del proyecto en La Moneda.

Con el sistema vigente, cada circunscripción elige dos representantes al Parlamento. La coalición más votada obtiene el primer representante, y el otro corresponde a la segunda más votada. Para que la coalición más votada gane también el segundo representante, debe duplicar en votos a la segunda más votada. En la práctica, esta condición ha favorecido por décadas a la derecha chilena, que al inicio de la democracia logró igualar su representación frente a la mayoritaria Concertación pese a tener tan solo cerca de un tercio de los votos.

De hecho, el actual sistema electoral chileno da una representación mayor a zonas de baja población que tradicionalmente fueron de derecha: Santiago, con cuatro millones de electores, elige cuatro senadores, frente a los dos que posee la región de Aysén, con 80.000 votantes. El antecesor de Bachelet, el derechista Sebastián Piñera, trató de avanzar en una reforma similar, que fue frustrada por la falta de acuerdo con el bloque de derecha.

Menor abstención. Según Bachelet, el cambio del sistema electoral busca también legitimar los procesos electorales ante la ciudadanía, que tras la aprobación en 2011 del voto voluntario en vez de obligatorio, protagonizó una abstención de casi el 60 por ciento en las últimas elecciones presidenciales. Además, Bachelet —quien fue la primera presidenta de Chile en 2006— propuso una cuota de género de al menos 40 por ciento de mujeres en las listas parlamentarias abiertas de cada partido, e incentivos económicos para los partidos con parlamentarias electas. El oficialismo cuenta con mayoría simple en el Congreso, pero necesita además el voto de cuatro diputados y dos senadores para aprobar la reforma.


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