El Mundo

Bachelet cumplió un año de gobierno socavado por la crisis de confianza

Un escándalo que involucra a su hijo dañó la imagen de la presidenta. El gobierno anuncia la creación de un consejo asesor para combatir los conflictos de intereses y el tráfico de influencias.  

Jueves 12 de Marzo de 2015

La presidenta chilena, la socialista Michelle Bachelet, cumplió ayer el primer año de gobierno de su segundo mandato, en medio de una crisis de confianza en la clase política por casos de corrupción que enlodan desde a la oposición de derecha hasta a su hijo, el politólogo Sebastián Dávalos. La médica de 63 años, cuya popularidad cayó a rangos de entre el 30 y el 35 por ciento en diversos sondeos, logró en su primer año impulsar una serie de reformas tributarias y sociales prometidas en su campaña electoral, pero no pudo detener el derrumbe del apoyo ciudadano a las élites políticas por debajo del 20 por ciento. Entre las reformas introducidas, la más importante fue la modificación de la ley electoral heredada de la dictadura militar, lo que permitirá al país volver a un sistema proporcional a partir de los comicios legislativos de 2017. La gobernante socialista llegó al poder hace un año con la promesa de cambiar el rostro de uno de los países con peor dictribución de la pobreza en América latina.

La mandataria además refrendó en el Parlamento una reforma tributaria por 8.000 millones de dólares y otra reforma educacional que fortalece la educación pública escolar, eliminando el lucro y la selección de alumnos en colegios con financiamiento público, como pedía el movimiento estudiantil desde las protestas de 2011.

Todo ello, además de una ley que autoriza la unión civil de homosexuales, elevaron sostenidamente el apoyo a Bachelet, en medio del derrumbre de la oposición, envuelta en diversas investigaciones judiciales por pagos irregulares de empresas a senadores, diputados y ex candidatos presidenciales. La situación, no obstante, cambió radicalmente en febrero, cuando estalló el escándalo en torno a un crédito de 10 millones de dólares entregado a la empresa Caval, propiedad de la nuera de Bachelet, Natalia Compagnon. La cuestionada nuera gestionó junto con el hijo de Bachelet el polémico préstamo para comprar unos controvertidos terrenos que luego revendieron al doble, en una reunión con el dueño de Banco Chile, el multimillonario Andrónico Luksic. El hecho, que Bachelet dijo ignorar, es investigado por la Justicia ante la posibilidad de que hubiera tráfico de influencias, dado que Caval era una empresa con sólo 10.000 dólares de patrimonio y que el préstamo fue concedido un día después que Bachelet ganara los comicios de 2013.

Negocios y política. Al respecto, la mandataria, que encabeza una heterógenea alianza que une desde demócratacristianos hasta comunistas, anunció ayer en el Palacio de La Moneda (sede del gobierno) la formación de una comisión para que proponga medidas para regular la relación entre negocios y política. Este consejo nace por el impacto ciudadano provocado por la vinculación del hijo en el millonario negocio realizado por la empresa Caval, pero también por el escándalo Penta, donde políticos de la derechista Unión Demócrata Independiente, habrían recibido financiamiento irregular para sus campañas políticas a través de la emisión de facturas falsas. "Los casos que hemos venido conociendo desde hace un tiempo en el ámbito de los negocios o de la política, como de la relación entre ellos, han generado una fundada preocupación y sobre todo malestar en la ciudadanía y tengo que decirlo han sido dolorosos para aquellos que anhelamos un país equitativo y sin privilegios", aseguró la mandataria.

El consejo, que integran 16 expertos de distintas tendencias encabezados por el economista Eduardo Engel, deberá entregar en un plazo de 45 días a Bachelet los lineamientos para frenar la incompatibilidad entre los negocios y la política. El nuevo organismo fue presentado en un acto del que participaron dirigentes de todo el espectro político chileno como el ex presidente Sebastián Piñera, quien en sus primeras declaraciones públicas sobre el caso Penta no ocultó su amistad con algunos de los imputados.

Cae un polémico líder opositor

El diputado Ernesto Silva renunció ayer a la presidencia del principal partido opositor chileno, complicado por acusaciones de fraude fiscal en medio de una maraña de investigaciones por corrupción que están arrastrando a la Justicia a líderes de todo el espectro político. El parlamentario es investigado por haber adulterado su declaración de impuestos. La renuncia de Silva, cuestionado por votar además leyes que involucraban a empresas donde tenía acciones, aceleró asimismo la renuncia a la vicepresidencia de la misma colectividad del senador Iván Moreira, quien admitió haber recibido pagos irregulares de empresas en la campaña legislativa de 2013.

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