El Mundo

Avance limitado de la extrema derecha en las elecciones europeas

Democristianos, así como ecologistas y liberales, le pusieron un freno a los partidos extremistas. Se votó en los 28 países de la Unión Europea.

Lunes 27 de Mayo de 2019

Las elecciones europeas culminadas ayer en los 28 países de la Unión Europea han sido un verdadero "barómetro" de los humores y tendencias del electorado del continente. Por un lado, los dos partidos dominantes, el Partido Popular Europeo (PPE, democristianos y conservadores) y los Socialistas y Demócratas (S&D) han perdido la mayoría absoluta que históricamente ostentaban en el Parlamento Europeo, pero los liberales y verdes han sido claves para mantener a raya el confirmado avance de la extrema derecha. La derecha nacionalista y antieuropea ha vencido en Francia e Italia, además de Bélgica y Hungría y también en Reino Unido. Los democristanos de Angela Merkel se mantuvieron firmes al frente en Alemania, el país con más bancas en el Europarlamento, pero el socialdemócrata alemán SPD se derrumbó al tercer lugar. En España brilló el socialista PSOE (ver pag. 24), una excepción en el panorama europeo. En el caso británico, las elecciones británicas de ayer fueron atípicas: el país está de salida de Europa por el Brexit y hasta hace poco incluso era dudoso que se debiera votar.

Números finales

En la cuenta final, los 'populares' han ganado las elecciones europeas y conseguido 178 eurodiputados -39 menos que en la anterior legislatura- y los socialdemócratas se han hecho con 152 representantes, perdiendo 35 diputados. La Alianza de Liberales y Demócratas Europeos (ALDE) ha recuperado la tercera posición con 108 eurodiputados, 40 más que en la eurocámara anterior. Los ecologistas, por su parte, contarán con 67 diputados, lo que supone un crecimiento de 15 asientos. Estas dos formaciones "salvaron la ropa" en cierta forma ante la caída relativa de los democristianos del PP y la caída generalizada de los socialistas, a excepción de España y Portugal.

La extrema derecha se presenta muy divivida en el Europarlamento. Por un lado está el bloque de Europa de las Naciones y de las Libertades (55), del que forman parte el UKIP británico y La Liga de Matteo Salvini, y por separado la bancada de Europa de la Libertad y de la Democracia Directa (53), en el que se inscribe la francesa de Marine Le Pen.

En Francia, Marine Le Pen reclamó al presidente Emmanuel Macron que disuelva la Asamblea Nacional (parlamento) y convoque a nuevas elecciones "para conocer la verdadera opinión del país", después de haberlo derrotado. "Saque las conclusiones, porque había puesto su crédito presidencial en un referendo sobre sus políticas y su persona", y ahora "no tiene otra opción que disolver la Asamblea Nacional", dijo Le Pen. Los franceses castigaron a Macron con la primera derrota electoral de su carrera y premiaron a Le Pen con una victoria que la reafirma como una fuerza central. Pero el Reagrupamiento Nacional (RN), el nuevo nombre del viejo Frente Nacional, ganó sin sacar tan buen resultado como en 2014.El RN logró ahora 23 por ciento contra 22 por ciento del macronismo. Nada que avale las demandas de elecciones de Le Pen, sobre todo porque en Francia se usan las europeas para "pegarle" al partido gobernante.

En Italia las cosas fueron mucho más netas. La Liga, del vicepresmier Matteo Salvini, obtenía un 32,67 por ciento, muy lejos de los demás. Con este resultado la Liga pasa a ser el primer partido de Italia, algo que jamás había logrado en sus casi 30 años de vida. En segundo lugar quedó el socialdemócrata Partido Democrático (PD), con casi 25 por ciento de votos, una buena performance para el partido del ex premier Matteo Renzi. Los socios de gobierno de la Liga, el i Movimiento 5 Estrellas, recibió casi 17 por ciento, su nivel de votación previo. Sin dudas que Le Pen y Salvini quedan firmemente ratificados como líderes de la extrema derecha europea.

En Alemania, la extrema derecha de AfD ha mejorado en relación a 2014, pero se ha tenido que conformar con algo más del 10 por ciento. Muy lejos de poder emular a Le Pen o Salvini. Los democristianos de Angela Merkel han mantenido la delantera, con 29 por ciento de votos. Los verdes (21 por ciento) han logrado un histórico segundo lugar, superando a los socialdemócratas (15 por ciento), que son parte de la coalición de gobierno de Merkel. En Países Bajos (Holanda), Foro para la Democracia (FvD) ha obtenido 11 por ciento, por delante del derechista Geert Wilders que, con su Partido de la Libertad, que había dominado durante estos últimos años las posiciones euroescépticas. En Holanda se impuso la socialdemocracia, pero apenas con 19 por ciento de votos.

La ultraderecha gana terreno es Suecia, con Demócratas Suecos que lograron la segunda plaza con 17 por ciento de los votos, mientras en Bélgica la principal noticia la ha dado el partido flamenco Vlaams Belang, que se ha disparado con 11,5 por ciento, relegando al gobernante socialismo.

En Europa del Este, Hungría y Polonia confirmaron el predominio de una derecha que si bien no puede ser asimilada linealmente a la ultraderecha está cada vez más alejada de los conservadores del PP europeo. El partido Fidesz húngaro consolidó su poder obteniendo más de la mitad de los votos. El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, por ahora en el Partido Popular Europeo (PPE), ha estrechado lazos con Salvini. En Polonia, el ganador fue el gobernante Partido Ley y Justicia (PiS, 43 por ciento), también cuestionado en Bruselas. La formación gobernante ha evitado el 'sorpasso' de una coalición opositora que, bajo la bandera del europeísmo logró 38,5 por ciento de votos.

En resumen, la solidez del bloque electoral de extrema derecha antieuropea no se puede poner en duda, pero sus candidatos no han hundido a los partidos conservadores o de centro que les hicieron frente, mientras crecieron liberales y ecologistas. El derrumbe de los socialdemócratas sigue siendo el principal factor de alarma, dado que deja un electorado huérfano y a la deriva.

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