Jueves 13 de Enero de 2011
Roma.— Tras los brutales ataques a cristianos en Irak y Egipto y las torturas y represión de creyentes en otros muchos países, el Papa ha pasado a la ofensiva. Con dos discursos de tinte político apenas empezado el año, Benedicto XVI ha generado preocupación y desavenencias en el mundo musulmán.
El Cairo está molesto por su “inaceptable intromisión en cuestiones internas”. Y el Vaticano ha intentado calmar los ánimos de inmediato.
Desde su sermón de Navidad, el Papa ha intensificado sus quejas respecto a las amenazas a la libertad de religión de casi 1.200 millones de católicos. Tras los recientes atentados y un sínodo sobre Cercano Oriente en el que se habló de las penosas condiciones de los cristianos en la región, Benedicto XVI volvió a apelar en Año Nuevo a los gobiernos afectados a garantizar que los cristianos puedan vivir en paz. Y llamó también a los líderes religiosos islamistas a involucrarse en esa tarea.
Las palabras de Joseph Ratzinger ya causaron enojo entre los musulmanes de todo el mundo en septiembre de 2006, cuando al pronunciar un discurso en Ratisbona, Alemania, citó las palabras de un emperador bizantino que consideraba que Mahoma sólo había traído “cosas malas e inhumanas”. Pero, a pesar de todo, el “discurso de Ratisbona” generó también un diálogo entre cristianos y musulmanes. Y el Papa se disculpó por haber empleado esas palabras.
Sin embargo, con los años, las tensiones no han dejado de aumentar. Según la organización de ayuda a los cristianos Open Doors, unos cien millones de cristianos son perseguidos en todo el mundo a causa de sus creencias. Corea del Norte encabeza la lista de países en los que más se persigue a los cristianos. Y entre los nueve puestos restantes, ocho de ellos son para países de mayoría islámica.
Egipto, donde hace dos semanas murieron 23 personas en un ataque a una iglesia copta, no se encuentra entre esos diez países. Pero sí lo están Irán, Afganistán, Arabia Saudita, Irak y Somalia.
Cuando el martes El Cairo llamó a consultas a su embajadora en el Vaticano, en la Santa Sede sonaron las alarmas. “El Vaticano no quiere una escalada”, aseguró rápidamente a la diplomática el representante de las Relaciones Exteriores del Vaticano, Dominique Mamberti. Según Mamberti, las palabras de Benedicto XVI expresan su preocupación ante la violencia y persecución de los creyentes amenazados.
¿Se trata entonces, una vez más, de cómo se dicen las cosas, más que de lo qué se dice? En todo caso, los analistas políticos no consideran que las críticas palabras dirigidas por el Papa a los gobiernos de Irak y Egipto estén fuera de lugar.
Las crecientes tensiones con trasfondo religioso han convertido también a Pakistán en otro frente de la lucha de Benedicto por la libertad religiosa. El Vaticano mantiene además una disputa con China, que sigue exhibiendo una “política eclesial” propia contra los hombres y mujeres fieles al Papa.
Juan Pablo II
El fallecido Papa Juan Pablo II estará un paso más cerca de la santidad esta semana, dijeron ayer fuentes del Vaticano. Se prevé que en unos “pocos días”, el prefecto para las Causas de Santos del Vaticano, el cardenal Angelo Amato, presente a Benedicto las pruebas de que Juan Pablo II obró un milagro y debería ser beatificado.