El Mundo

Ataque y toma de rehenes en un hotel de Mali terminó con 40 muertos

Dos grupos islámicos próximos a Al Qaeda reivindicaron el asalto al lujoso hotel Radisson Blu, ubicado en una de las zonas más seguras de Barmako, la capital de Mali.

Sábado 21 de Noviembre de 2015

Yihadistas armados tomaron ayer como rehenes a 170 personas en un hotel de Barmako, la capital de Mali, y la operación de rescate lanzada siete horas más tarde de comenzado el ataque terminó con 40 muertos (27 de ellos entre empleados y clientes y 13 asaltantes. Un grupo de extremistas irrumpió por la mañana en el lujoso hotel Radisson Blu, ubicado en pleno centro de Bamako y concurrido por extranjeros —militares, cooperantes, diplomáticos— que negocian o trabajam en el convulso norte de Mali, donde operan separatistas tuareg y grupos islamistas. La zona donde está el lujoso hotel era considerada una de las más seguras de la capital maliense.

Según cifras de la Misión de la ONU en Mali (Minusma), fallecieron 27 civiles y 13 atacantes desde que comenzó el ataque, pero el gobierno maliense solo informó de 22 civiles fallecidos y dos atacantes, tras anunciar que la toma de rehenes había finalizado. El ataque fue reivindicado por dos grupos yihadistas activos en el Sahel: Al Murabitun, dirigido hasta su muerte en mayo pasado por el argelino Mokhtar Belmokhtar, y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que afirmaron haber actuado conjuntamente en el asalto. Fuentes policiales dijeron que los asaltantes robaron un vehículo diplomático estadounidense, con el que se presentaron en el hotel y así pudieron acceder a sus instalaciones, generalmente concurridas por extranjeros y una de las zonas más seguras de Barmako. Precisaron que los yihadistas armados entraron en el hotel al grito de "Alahu Akbar" (Dios es grande, en árabe) y declararon que todos los presentes —clientes, trabajadores y guardias del hotel, de diversas nacionalidades— que estaban secuestrados.

Recitar el Corán. La toma de rehenes duró siete horas. Antes de que se produjera la operación de liberación de las fuerzas de seguridad malienses, los asaltantes liberaron a algunos rehenes, incluyendo a aquellos que eran capaces de recitar versos del Corán, mientras que otros lograron escapar. La policía acordonó la zona cercana al hotel, que era sobrevolada por helicópteros de la Minusma y del Ejército maliense, mientras alrededor de la zona vallada se congregaron muchas personas que aplaudieron al ver llegar a los militares de las fuerzas especiales para liberar a los rehenes. Los militares malienses fueron ayudados en la operación por fuerzas especiales de la Gendarmería francesa enviadas desde París, además de soldados estadounidenses presentes en Mali y un contingente nigeriano de la Minusma.

"Escuché disparos". "Hacia las 6 de la mañana escuché los primeros disparos y pensé en un primer momento que se trataba de una intrusión de algún grupo de bandidos. Después oí a los atacantes en una habitación contigua a la mía que mientras, cargaban sus armas, decían «está bien, está bien». En ese momento me quedé paralizado", relató el cantante guineano Sekouba Bambino, cuya habitación se encontraba en el cuarto piso del hotel. "Consiguieron evacuarme del hotel junto a otras siete personas. Dentro había estadounidenses, franceses, malienses. Todos ellos en estado de pánico. Algunos de los rehenes fueron trasladados al sótano mientras que otros fueron obligados a permanecer en sus habitaciones. No fue fácil, pero gracias a Dios, estoy bien".

Desde Francia, aún conmocionada por los letales ataques en París, el presidente François Hollande dijo: "Debemos permanecer firmes una vez más y demostrar nuestra solidaridad con un país amigo, Mali". una ex colonia gala.

El convulso país africano lucha por recuperarse

El hotel de lujo Radisson Blu en la capital de Mali es seguro: así lo consideraban hasta ayer hombres de negocio, diplomáticos e incluso la ONU. El asalto por parte de islámicos al hotel de Bamako tiene por eso una gran fuerza simbólica y un mensaje: que no hay ningún lugar seguro de los yihadistas. Los atacantes, según un mensaje de reivindicación, quieren evitar la recién iniciada estabilización de Mali.

Los autodenominados "combatientes de Dios" dirigieron al parecer sus ataques contra no musulmanes. Quienes eran capaces de recitar la profesión de fe musulmana eran puestos en libertad, según contó un periodista de Bamako. Con ello, se repite el modelo de otros atentados en Africa, como en Nigeria o Kenia: se mata sobre todo a los no musulmanes.

El asalto al hotel del país occidental africano se produce cuando se cumple una semana de los atentados de París, que reivindicó el autoproclamado Estado Islámico (EI). Fueron sin embargo dos grupos vinculados a Al Qaeda los que ayer se atribuyeron el ataque: Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Al Murabitun.

Fronteras permeables. En el norte de Mali están activos desde hace años islamistas con conexiones a Al Qaeda. El norte del país, dominado por el Sahara, tiene el tamaño de Francia y apenas tiene vigilancia efectiva. Las fronteras del desierto con las vecinas Argelia y Níger son muy permeables. En el norte viven también los tuareg, que desde hace décadas aspiran a una mayor autonomía o independencia. En 2012, los tuareg y grupos islamistas tomaron el poder en el norte del país. Sólo una intervención militar de Francia ordenada por el presidente François Hollande en 2013 posibilitó la recuperación de la zona. En julio se alcanzó un acuerdo. Además de una misión de la Unión Europea (UE), en Mali está también presente una operación de los "cascos azules" de la ONU con más de 10.000 soldados y policías. Durante una visita de la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, al norte del país, ésta se mostró confiada en que la comunidad internacional pudiera desarrollar allí "un ancla de estabilidad".

Pero eso es precisamente lo que quieren evitar los fundamentalistas sunitas del norte. En los últimos meses sus ataques se multiplicaron y en agosto un grupo de islamistas radicales ya había asaltado un hotel popular entre empleados de la ONU en el norte de la capital Bamako. Tras una toma de rehenes de 24 horas, murieron 13 personas, entre ellas cinco funcionarios de las Naciones Unidas.

Mali tiene 17 millones de habitantes, una superficie 3,5 veces la de Alemania y según el índice de desarrollo de la ONU, es uno de los países más pobres del mundo.

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